El futuro ha llegado

Al igual que sé que tras la noche viene el día, yo sabía que tarde o temprano este momento iba a llegar. Llevo años mentalizándome para ello. Que ojalá no me tuviera que ver en la situación, pero que esto era así y que hacer como que no está no va a hacer que desaparezca. Esto es asín.

Hoy tuve una charla con mi hermano. Ha sido bastante duro oir desde otro lugar que no sea mi propia cabeza esto que he sentido en el fondo de mi corazón desde que soy una cría y que tenía la esperanza de que fuera una de mis exageraciones de “no puedo con mi vida”. Pero no. Pero más vale eso que engañarse.

 Mi hermano: – Estamos solos. Ya has visto como están las cosas, sobre todo tras lo que pasó en Semana Santa. No podemos esperar nada de nuestra familia, ni de unos ni de otros. Luego la gente, amigos, conocidos, tienen su vida y lo que nosotros necesitamos no lo pueden entender y tampoco nos lo pueden proporcionar. Ese apoyo emocional no lo tenemos y por eso cuando se nos juntan varias cosas a la vez petamos. ¿Te das cuenta verdad?

Yo asinto con la cabeza y me siento como si tuviera 3 años y mi profesora me explicara el primer día de clase que mi mamá en realidad no me había abandonado, que volvería en unas horas. Yo miraba y entendía. Sentía dolor y se me escapaba la lagrimita en esa cara de niña asustada que entiende pero tiene miedo.Y la voz de mi hermano cada vez sonaba más lejana…

– Estamos solos, ¿entiendes? Ellos son irrecuperables, no esperes nada de ellos, poqrue no va a suceder. Pero nostros tenemos la oportunidad de hacer algo diferente. Nos tenemos sólo el uno al otro. Tenemos que hacerlo, tenemos que olvidarnos del pasado, tenemos que conocernos y apoyarnos. No nos queda otra. Yo creo que la familia es importante, ¿tú no?. Yo tengo ya 37 años, nos hacemos mayores, no podemos postergarlo eternamente…

Y yo sigo asintiendo y siento la absoluta certeza de que esta es una de esas conversaciones de las que me voy a acordar vívidamente hasta el día en que me muera.

Estamos solos. Eso ha resonado en mí como una verdad universal. Y es duro. Jodidamente duro. No me quiero hacer la víctima (aunque sin duda tengo que trabajar en ello porque me engancho demasiado en eso), pero creo que la gente no es consciente de lo que supone vivir sin tener un hombro sobre el que llorar, alguien a quién abrazar o simplemente tener unas palabras de aliento. O unos oídos que están ahí. Nunca. Ok, aceptamos un 5%. Supongo que el fuerte a prueba de bombas nucleares que me he construido (eres buena, jodía), tenía su razón de ser más que justificada. Es inhumano no derrumbarse ante ciertas situaciones.

No os voy a engañar. Tengo mucho miedo. Porque siempre he sido muy miedica a pesar de que he intentado esconderlo. Ya no me vale. Va con el pack. Cuando era pequeña me acuerdo de un libro que leí que me impactó bastante. El libro empieza con dos niños-preadolescentes que son los únicos supervivientes de lo que parece una especie de cataclismo. Se pasan el tiempo viajando-rastreando en busca de otros supervivientes y realmente se dan cuenta pronto que están solos (si acaso algún perturbado, no me acuerdo ya). Todos los seres humanos están muertos, pero los peligros están ahí. Y son niños, y están asustados. Pero no les queda otra que seguir adelante, ser fuertes, unirse y enfrentarse a todo lo que les vaya apareciendo de la mejor forma que puedan. Supongo que me impactó porque esa sensación de soledad existencial la conocía ya muy bien siendo ya bien pequeña.

Es una sensación de vértigo, como si te cayeras por un hueco sin fondo. Sensación de caer, tener el corazón en un puño y la respiración entrecortada, casi esperando el batacazo pero sin saber si habrá o no habrá batacazo.

Por otro lado pienso que estoy en una situación muy privilegiada. He llegado hasta aquí sola. Sin ningún tipo de referencia externa. Observando mucho, leyendo mucho y qué leches, que nací con una flor en el culo. En la era de Internet, la soledad es relativa. Sin moverme de casa he descubierto, buceando por la red, que no soy la única que ha pasado por situaciones parecidas. Y me siento afortunada de haber nacido en la época en la que he nacido. A pesar del calentamiento global. La mayoría de la gente pasa por la vida inconsciente de muchas de las cosas de su propia vida. Me he dado cuenta del pastel, tal y como es, y lo cierto es que el ya ser consciente de con qué cuento, con qué no, cuáles han sido los errores propios y ajenos que me han puesto en esta desagradable situación, hace que tenga al menos un cachito del camino recorrido. El resto del camino voy a tener que construirlo. Recoger las herramientas que me han sido útiles y que me pueden ser útiles de nuevo y aprender nuevas. Deberían enseñar esto en la escuela. Algún día lo harán. Porque no quedará otra.

Ahora sólo me queda ser valiente y cuando los orcos aparezcan, darles la bienvenida, dejarlos que digan lo que tengan que decir y hacernos amiguitos. Igual con un poco de práctica y al igual que en la película de Una Mente Maravillosa, seré capaz con el tiempo de distinguir a estos orcos como seres que mi cerebro crea y decirles con mucho Amor: chicos, os voy a echar de menos, pero a partir de ahora vosotros vais a seguir vuestro camino y yo el mío. Si no os saludo y me paro a charlar con vosotros como antaño y os molesta, lo siento. Habéis sido unos orcos fantásticos.

Y es que no sé si viviré 10, 20, 50 años o siquiera si acabaré el mes. Pero que ya se han desperdiciado suficientes vidas y que no quiero sacrificar la mía. Porque igual me atropella un bus, que hay una tercera guerra mundial o que la naturaleza se rebela y dice que ya más humanos no, que sois una plaga y que hasta aquí llegamos. Y que merece la pena intentarlo. Y que si me sale fatal, y el mundo no se acaba, la crisis no termina pero no me muero porque tengo una salud de hierro y acabo pobre como una rata, fatal de la cabeza, y aislada del mundo, al menos quiero darme el gustazo de ver con mis propios ojos algunas de las maravillas que este mundo nos ofrece. Quiero viajar, quiero experimentar, quiero aprender, quiero conocer gente de los sitios más diferentes posibles y en definitiva quiero formar parte de los organismos vivos. Poco o mucho tiempo, lo que sea, pero vivirlo.

Porque durante todos los años en los que me he dedicado a estudiar la Vida, por mucho que conozca sus entresijos, no deja de sorprenderme cómo carajo de un pedrusco inhabitable millones de años ha, ha surgido lo que ha surgido. Y que no somos más que unos cuantos elementos ordenados y funcionando como una máquina y que en unos años, volveremos a ser unos elementos químicos que volverán a la cadena trófica y se convertirán en hierba, árboles, gusanos, cucarachas, pájaros, delfines. Y si es que lo analizamos todos somos un mosaico de elementos de aquí y de allí que ha formado parte de cosas muy diferentes, de un todo, y que cuando no estemos, volveremos a formar parte de eso y vuelta a empezar…. SI eso no es Mágico que venga alguien y me diga qué lo es.

Así que entre otras cosas, que iré desvelando en su debido momento he tomado la decisión de fundirme mis ahorros. Políticos, banqueros y Establishment desde aquí os digo: Que os jodan a vosotros y a vuestra crisis.

La primera parada será aprender a esquiar.

De pequeña me moría de envidia al ver cómo mi hermano podía ir. Cuando seas mayor, me decían. Pero nunca me hacía mayor. Hasta hoy. Mi hermano me consiguió botas y esquíes y el resto de equipación me la apropiaré en el Decartón. Una equipación semi pro-semi glober. ¡¡¡Globers* del mundo, salid ahí fuera y conquistad el mundo!!! Me hace una ilusión de morirme (o que te cagas, pero de morirme es así como pijo, y para esquiar hacen falta duretes y es por tanto pijo). Voy a ir con mi hermano.

Y es que vosotros no lo sabéis pero yo con mi hermano he tenido una relación digamos que tensa. Las posturas se han ido relajando con el paso del tiempo y con la madurez de ambos. Él me lleva ventaja, y es que yo que soy más cabezona y resisto lo irresistible (Kona, guiño, guiño, en unos años voy a por ti, guapa). Pero hoy me he dado cuenta de que o echo el resto o esto no va ir a ningún sitio. Porque igual las condiciones no han sido ideales, pero eso es el pasado. Hoy he visto delante mía además de al hermano mayor que siempre los hermanos menores admiramos, a un tío valiente.

Y yo seré cagueta, me taparé la cara con las manos en las pelis de miedo, correré como si no hubiera un mañana si un pasillo está oscuro y me taparé hasta arriba con el edredón para así evitar que los fantasmas me ataquen, incluso en verano, pero amigos, una cosa es ser una miedica y otra una cobarde. Y antes muerta que cobarde.

Y como toque final y para darle a esto un punto alegre y superficial y así equilibrar mis chacras, os dejo con una canción y el vídeo de estética 90s que me mola por lo sencilla y bailonga. Así soy yo, paso de la pena más profunda al baile más absurdo en un santiamén. ¡A bailar!

*Globeros son los que generalmente van en bici y están poco entrenados y/o tienen una equipación poco adecuada para el deporte a practicar (lo que yo encuentro, sea dicho de paso, una pijada. Por ejemplo, para empezar a correr zapatilas y camiseta guarra, que ahora ya hasta el más mindundi no sale sin los calentadores y un GPS para que que dé cuenta de los 2,973 km chuchurríos que se marca). Los pros se cachondean de los globeros con el susodicho término. Yo he robado el término y lo aplico a todo tipo de deportes y lo hago un poco más internacional: Glober. Yo soy una Glober profesional en varios deportes.

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