50 Sombras de Grey como nuevo método de criba

Sí amigos, he encontrado un método infalible para cribar a la gente con la que me encuentro de forma fácil y eficaz.

Pero primero de todo, dejadme hacer un comentario del libro, que me recuerda a mi época de colegio en la que por cada libro que nos leíamos teníamos que rellenar una hoja. Rellené tantas que me sentí como un policía rellenando partes de denuncias. Al turrón.

 

       COMENTARIO DE TEXTO

 Nombre del libro: 50 horrores sombras de Grey.

Autora: E. L. James

Fecha: 2011

Protagonistas: Anastasia Steele, alias la “pava”, y no sé quién Grey, alias el psicópta al que le falta un hervor. ¿Cómo le puede faltar un hervor a un psicópata abusador? Pues ahí le doy todo el mérito a la autora del libro. Ha traspasado sin dudas barreras en la literatura.

 

Trama hasta la página 130 (lo máximo que mi estómago me ha dejado leer): Tía de 21 años que parece que tenga 11, que admite no haberse masturbado nunca (ezo que éh???), que por cada paso que da, se cae 20. Su vocabulario es: OMG, OMFG, qué guapo, ay, qué guapo, y rico, qué guapo, y rico, me ha mirado, ojos en blanco, me muerdo el labio, me caigo porque de los ojos en blanco no veo por dónde voy y me sale sangre en el labio de la hostia que me he metido, pero ay, qué guapo, y rico, me ha mirado, le intereso, mi chichi hace cro-cro. No, espera, cro-cro, no porque yo no sé qué es el chichi y ni siquiera sé qué hay “down there”.

Me acosa enviándome regalos a una dirección, que no le he dado, me rastrea el móvil para controlarme, pero me ha mirado, y le gusto, y como es guapo y rico y le gusto, si quiere me puede descuartizar, hacer un estofado conmigo y alicuotearme en tapers para venderlos como menú-gourmet-delicatessen a los trabajadores de su súper empresa…¿he dicho, que uau, qué guapo es y qué me ha mirado y le gusto? ainxxxxxxxxxxxx. Foto selfie en el baño y le envío mil corazones y eres preciosa a mi a bff.

 

Ah, sí, se me olvidaba la parte del sexo. Por lo que cuentan, es la 70% del libro, imagino que el 30% restante está relleno de ojos en blanco, omgs, me muerdo labios y de tonteces varias típicas de adolescente hasta las trancas de hormonas (perdón adolescentes, he sido una de vosotras y sé que os insulto con tal comparación. Es por el show).

 

 Opinión: Es la mierda más gorda que he tenido la desgracia de leer. Es el primer libro en el que decido libremente que no me merece la pena terminar.

Y ojito, que al contrario de otros que se vanaglorian de sólo leer literatura universal y de verdad, rollo Proust, Kafka, Camus, Dostoievski y demáses, pues yo no (con todo el respeto, a mí en realidad me gustaría ser tan culta como vosotros, pero es lo que hay, es lo que tiene ser de pueblo y luego ir a parar al extrarradio de una ciudad, combinado con ser más simple que el mecanismo de un chupete).

 

Para los que se sientan ofendidos con mis palabras: sabéis que tengo razón y os escuece. Y si leéis más os escocerá más.

 

Pero no iba por ahí. Quería decir que en mi dilatada carrera de lectora he leído infinidad de libros. Malo, buenos, regulares, sublimes y mierdas atroces. Pero me las he leído de cabo a rabo. A veces me ha costado. Otras veces directamente he tenido que ponerme palillos en los ojos, para mantenerlos abiertos, y obligarme con el látigo. Eso, aunque no lo sepáis, porque no me conocéis, es difícil.

Porque he crecido con recursos limitados para la lectura, con lo que me tenía que adaptar a lo que hubiera. Libros del colegio que me zampé en un suspiro, libros de compañeros de clase y amigos y luego los pocos libros que eran de propiedad, no los elegía porque fueran de temática que me pudieran gustar.

No, los elegía por una relación cantidad/precio. Si tenía 900-1000 ptas (6 euros), tenía que intentar que el libro me durara lo más posible. Así que, por el mínimo precio, mi método de selección eran el número de páginas y el tamaño de la letra. A igualdad de páginas y letra, ya sí me ponía a ver cuál podría ser mejor. Pero como comprenderéis, no daba para mucho margen. Pero yo me contentaba con poco y era feliz. Mi nivel de exigencia es del nivel: ¿se deja leer? pues es suficientemente bueno.

 

Además de esto, en mi curriculum vitae de lectora, he sido ávida lectora de todo cartel o letra impresa encontrada en la calle primero, cuando era un moco andante, y de letras que estuvieran en cartones de leche, chococrispis, después. En ocasiones, la enciclopedia me pareció una muy buena opción cuando estaba de mono (sí, las adicciones son terribles). Así que al dar mi opinión sobre el libro me erijo en experta máxima sobre libros malos y/o libros para pasar el rato. Tengo un Summa Cum Laude. Me váis a creer y punto pelota.

 

Ahora me extenderé en varios puntos para que no haya  margen a la maliterpretación del por qué creo que es malo hasta tener ganas de matar a cualquiera de los protagonistas con saña y alevosía:

 

1. El libro está mal escrito. Que yo diga esto, manda huevines de colores por lo anteriormente expuesto. Los personajes son más planos que una ameba. Es virtualmente imposible no pensar en la lista de la compra al leer este libro. La capacidad de describir una escena, un sentimiento, un personaje es inexistente. Yo incluso tengo mi teoría.

Veréis, al igual que se sabe qué ritmos musicales suelen ser exitosos y se pueden casi crear éxitos de verano a la carta (rollo: mezclo este ritmo a + ritmo b + palabra machacona de la lista a + alguna palabra en inglés para que parezca más guay y ¡éxito asegurado!), pues esto lo han hecho con el libro. Sólo que en el proceso, se les escacharró la máquina y se les mezcló el vocabulario de la adolescente pava con la del libro de sadomaso y empezaron a salir frases repetidas por todo el libro en plan copy+paste y así hasta completar 500 páginas x 3. Como al parecer las venden por peso, pues lo dejaron tal y como salió a ver si colaba. Y coló. No va a colar, por Dios, en qué mundo viviremos.

 

2. El libro no es romántico. Sé que hay mucha gente (espero que no) que piensa que este libro es romántico. Porque se vende así. Puto márqueting y puta sociedad enferma, ya que estamos. No es secreto que si quieres poner a una mujer tierna tontunaca, le dices cuatro chuminadas romanticonas y cae a tus pies. A ver, en teoría funciona. Aunque algunos no lo crean, yo soy romántica empedernida Nivel ñoña-me-da-vergüenza y sólo leo o veo cosas románticas en la más estricta intimidad. Igual que nadie se va masturbando por la calle (bueno, en realidad…), pues considero decoroso no ir aireando mi ñoñez. Así que quien crea que no me gusta por ser romántico, pues no, no me gusta por ser romántico, no me gusta porque es la antítesis del romanticismo. Es un insulto al romanticismo.

 

Este libro hace apología al abuso. Simple y llanamante. Y si como mujer te gusta este libro y te gusta el tipejo éste, y si te sientes identificada con la pava ésta, siento decirte que tienes un problema y no es menudo. Porque si consideras que es bonito que la combinación :

Hombre atractivo y rico te elige a ti, don nadie, sin ningún tipo de encanto personal, ni no personal (es que hasta como personaje de ficción que podría dar mucho juego, eres insulsa a matar). Como no tienes ningún tipo de respeto por ti misma, y el tipo tiene lo que tú consideras éxito, entonces le das el poder de darte valor.

Te mira y quiere acostarse contigo, incluso parece que te quiere: ergo si te quiere alguien a la que tú das valor, esto te hace ser una persona de valor. Elemental Querido Watson. ¿Que es un enfermo mental y te maltrata? Joder, ¡¡MEJOR!!. Porque el amor todo lo traspasa. Porque el amor verdadero lo supera todo, supera los obstáculos, convierte a los hijosputas en corderitos enamorados. Porque, ¿cómo no voy a entender a ese alma atormentada, si yo lo entiendo perfectamente, al serlo yo también? Yo muero por que me vean,  para que me den valor (que ni yo me doy) y me han visto, a mí, con lo que yo también puedo hacer ese esfuerzo y ver su bondad intrínseca. Es el precio que tengo que pagar para que me quieran. Lo curaré, el poder del amor lo curará. Unicornios, ponis, osos amorosos.

Si el libro lo hubiera escrito una persona con algo de profundidad y complejidad, el libro podría haber estado muy interesante. Pero es que hace uso de un cliché tan manido que hace vomitar de lo simple que es. Y además, antes incluso de que el tipo le metiera el pollón de metro y medio, así duro (oh sí, métemela sin compasión, porque me encanta que me desgarren en mi primera vez, suerte que es guapo y rico, y que yo no valgo una mierda, que sino), había algo que olía a podrido en la relación (pseudo) que tenían. Y mirad, igual es que me estoy haciendo vieja, igual es que he tenido la desgracia de saber muy bien ese tipo de dinámica relacional, pero es que yo para leer bazofia pseudoromántica, pseudosexual en un libro en el que se fomenta que la mujer sea una sumisa y que deja pasar atrocidades hacia la autoestima y hacia el respeto propio, anteponiendo los traumas de la persona a la que dice querer (con esa dependencia no se quiere, se depende, valga la redundancia) a su propio bienestar, pues que paso.

 

Que si alguien quiere una historia romántica el cine y la literatura nos ha dejado infinitas obras. Mucho mejores, más entretenidas, de esas que hacen que aunque sepas que sean historias de mentira, pues oye, que te dejan el corazón contento y te reconcilias con la humanidad. ¿Pero esto? Si quiero ver este tipo de historias románticas, me puedo poner las noticias o pasarme por algún centro en el que acojen a mujeres víctimas de los malos tratos. Al menos serán más realistas.

 

Y que me importa un huevo de Pato que luego el tipo se reforme y gracias al amor  a la dependencia enfermiza de la protagonista sea capaz de superar sus traumas y llevar una vida de comieron perdices forever and ever.

 

NO.

 

El que tenga traumas que se los lave en casa. Esto no quiere decir dejar a alguien abandonado en sus traumas, no tender una mano. No. Me refiero que para uno poder ayudar a alguien primero tiene que estar uno bien. Y que si uno está enfermo y necesita ayuda, es su responsabilidad, y sólamente suya el procurársela y que si de verdad quiere a otra persona, evitará hacerle daño debido a sus traumas. Eso sí es amor, lo otro son chocheces de mentalidad enfermiza.

Y si estás del otro lado y piensas que tu amor puro lo va a hacer cambiar, vuelve a la tierra. Alguien que no quiere cambiar, no cambia. Punkt. Y si siguen con el hijoputeo es porque lo permites. Una historia donde hay sufrimiento, donde una o las dos partes inflige dolor (sea queriendo o no) a la otra no es amor. No puede serlo de ninguna de las maneras. Y es más, si permites que te hagan dolor, el daño en primera instancia te lo estás haciendo tú, por creer que no mereces que te traten con respeto. No tienes que hacer nada para que te quieran bien. Te quieren o no te quieren, esto no es un concurso. No tienes que merecerlo, ni tienes que ganar un concurso a la mártir más entregada en el amor. Hasta que las mujeres no dejemos este rol de mujer sumisa que tan bien le viene a tanto hijoputa suelto, mal lo llevamos. Y cuidado, que veo muy bien el dolor del hijoputa (y el interés del aprovechado). Pero el sentir dolor, no te da derecho a joder a otra persona.

 

Y lo dejo aquí porque me pongo enferma y hay mucha chicha que cortar.

 

3. Sexo. Malo.  La verdad, es que hasta ahora sólo he leído una escena de sexo del libro y la verdad me ha parecido tan vomitiva, a la par que anodina e insulsa y en la línea de la pornografía chunga (el 99%),  que de leerla, cuando se supone que me debería haber puesto tiernaca perdida y más cachonda que la moto de un hippie, me dejó más fría que un témpano de hielo y decidí hacer un coitus interruptus. Me dije, si lo bueno del libro es el sexo y el sexo es una puta mierda, es momento que utilice mi tiempo para los millones de libros que hay ahí fuera.

 

Y que si eres mujer y quieres leer una cosa romanticona, fácil de leer y con sexo explícito cachondón, con hombretones de esos de músculos inflados, camisa de leñador, de “oh nena, vas a ser mía”, léete cualquier libro de Harlequín. Si crees que lo de este libro es transgresor, léete casi cualquier de esos y si no te pones más caliente que el palo de un churrero, vas y me lo cuentas. Y barato. 200 páginas el más largo y en media tarde te lo liquidas. Con más trama y más profundidad psicológica que este bodriaco malo. Porque es malo, el condenado.

 

Y volviendo al principio, he decidido que este libro es fantástico para poder hacer una criba de posible compatibilidad. Como soy una persona de intereses infinitos, con una criba un poco muy débil, a veces está bien tener un método rápido e infalible para saber si lo que se está cuajando tiene algún futuro de amistad o de lo que sea. O si tengo que admitir que el que tenga muchos intereses no implica necesariamente que encuentre gente afín. Si eres mujer y me dices que este libro es romántico y el tipo te parece sexy, me anotaré mentalmente que necesitas ayuda psicológica y además en mis notas adicionales pondré que eres bastante pava y que a mí me gusta siempre ser la más pava de una relación, y que con una hay suficiente.

En mis subnotas me preguntaré además, que en qué momento pasamos las mujeres a ahogarnos en nuestras propias debilidades y que qué listo el cabrón/a que supo leernos tan bien. Y que, qué tontas, leches.

Si eres hombre, deduzco que no te lo leerás, si acaso por pura curiosidad por saber qué es eso tan transgresor y sexual que a ti te interesa y que por lo visto a un montón de millones de mujeres en el mundo también. Eso si llegas, porque lo de antes te hará dudar de si perteneces a la misma especie de las personas a las que supuestamente les gusta esto. Otros quizás querréis sacar información útil, para bien entender a las mujeres y convertiros en un sexsymbol, pickupartistilla y tal y si encima podéis sacar sexo guarrete del que os mola y que ellas no os mire con cara de depravado, es más, que a ella se le caigan las bragas, win-win.

Mira, te ahorraré el leerte este tostón. Mira una peli porno en la que la tía se lo hace extasiada y con unas ganas locas de que le metan el pirulo por todas las aberturas posibles, en las que se ahoga incluso, en las que se le desgarra el chocho, pero a pesar de la cara de sufrimiento como dice “oh yeah, oh yeah” es porque le gusta. Deducirás por ello que a las tías nos va la marcha, que hay que ser un tipo duro. Sabiendo que además nos va el ternureo, metes algunos “oh nena, me vuelves loco desde que te vislumbré (vi es demasiado simple, vislumbré te hace interesante) por primera vez”, persigues a la chica hasta su casa, la acosas por teléfono y voilà. Lo tienes. De nada.

 

Y ahora en serio, si alguien se piensa que este libro ha revolucionado la sexualidad en las mujeres, yo permito reirme y llorar de pena, así mezclado. Si esto es la revolución sexual de las mujeres que baje Dios y lo vea. Si eso es así, es que esas mujeres tenían sexualidad inexistente, a la par que su autoestima (lo cual, me temo que es así, y es lo que me da pena). Que un hombre piense esto, indica la poca compresión que tenemos a estas alturas de la película de la sexualidad y de todo en general entre géneros. Seguimos siendo extraterrestres entre nostros, al parecer. Globalización para esto, si aún no hemos aprobado la comunicación nivel preescolar con el que tenemos al lado. A mí me produce pena infinita. Si las mujeres lo piensan, ahí ya no sólo me da una pena infinita, sino que me da miedo. Mucho miedo. Porque el que lo permite lo perpetúa.

 

Con ello no quiero meterme con el tema del bondage y el BDSM (rollo sadomaso, amo-esclavo), que es el tema central del sexo en el libro. Sin saber mucho del tema, entiendo que una práctica sexual consentida es eso, consentida. En el que el respeto hacia la otra persona es básico y que está fuera de la ecuación lo contrario. Y que una cosa es el role-play o actuación que te montes para darle chispilla al asunto y otra muy diferente es elevar el acoso y derribo de la dignidad de una persona a algo deseable para tener una vida sexual variada, divertida y plena.

 

Un poquito de POR FAVOR.

 

Corolario: Si alguien te cae muy mal o quieres terminar prematuramente una relación: regala este libro. Es infalible. Si le gusta el libro sabrás que tienes que huir lo más lejos posible. Yo incluso intentaría acojerme a algún programa de protección. Y sino le ha gustado, pues igual sentirás morir de amor, pero será demasiado tarde porque morirás con el libro introducido por todos los orificios de tu cuerpo en forma de bolitas. Serán muchas. No vas a sobrevivir.

 

Y ahora con vuestro permiso voy a ver por internet si hay alguna historia cachonda que me quite el mal sabor de boca, que sino ya me veo mañana yendo a alguna librería de segunda mano a por un libro Harlequín para quitarme el mono de “novela tonta y romántica que me ponga burraca”, para contrastar con tanto drama.

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9 comentarios en “50 Sombras de Grey como nuevo método de criba”

  1. EStoy de acuerdo con la crítica al libro. Pero quiero que se distinga lo que es el libro y lo que es la dominación/sumisión, que es una opción sexual tan legítima como cualquier otra y que no implica ningún tipo de agresión, sino una dinámica distinta y que como bien dices ambas partes aceptan.

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  2. Hola Iván, ¡gracias por pasarte a comentar!

    Claro, es que ahí no me he metido y justo al final de la entrada hago un pequeño inciso en el que digo que una cosa es un juego de actuación rollo amo-sumiso, como una práctica sexual consentida y tal. Pero es que yo ni he llegado a esa parte del libro aún y los síntomas de relación abusiva son flagrantes. Claro, si luego mezclas lo que es abuso sí o sí, con una práctica sexual en cuyo juego está el ser sumiso por guión, pues la gente puede llegar a confundir (espero que no) y a no ver el abuso cuando lo es y que se ve mucho antes de que lleguen al dormitorio. El libro en ese sentido está muy mal llevado, porque creo que si dices…¡ah! es que el libro va del abuso, la gente te dirá…no entiendes nada, es una práctica sexual como otra cualquiera. Muy malo el pobre.

    Y por cierto, por amor a la veracidad me he leído algo más del libro para ver si las escenas sexuales ponen tanto como se supone. Planas. Pareciera que la autora es virgen ella misma.

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  3. Jajajajaja nena este post está sembrado, me he reído a carcajadas! Una vez una chica me estuvo contando cuánto le habían enganchado estos libros y mientras yo asentía sonriente, terminándome el café, pensaba “nota mental: tachar a esta persona como posible amiga en el futuro”. Estoy de acuerdo en todos los puntos de tu post… pero eso sí, “inflige” es sin “n” 😛
    Un beso, te debo un e-mail 😉

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    1. Hombre ¡Alicia!, ¡Me alegro que el sistema te haya dejado comentar!

      Sí, esa no es la única falta, es que ya te habrás dado cuenta de que yo escribo a vuelapluma, es una suerte de teatro de la escritura. Como sale, salió. Sólo que aquí quedará constancia ad infinitum. Además, ya venía calentita, porque venía de leerme críticas del libro (por eso de entender qué ven otros que yo no veo) y me salió en plan chorro. Además de esa, hay varias faltas de tildes y mi eterno talón de Aquiles, ponerme a repasar las comas y quitar paja, por eso de que la gente no se ahogue por mi culpa.

      Me alegro de que te haya gustado. Afortunadamente, no somos las únicas “raritas”. Es que si al menos hubiera llegado a “nivel Harlequín”, hubiera obviado ciertos comportamientos sexistas. Pero es que esto no es sexista. Es violencia.

      ¡¡Besos!!

      P.D. ¡Editado! 🙂 Yo inflijo, tú infliges, él inflige…

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  4. Jajaja, me he reído con este artículo y bastante. No me va mucho el género erótico en la literatura, por lo que nunca me interesó el libro ni la película, pero me gusta que se desmitifique, porque ya era demasiado oír tantos comentarios positivos sobre el libro. Por cierto, tenía una amiga en Alemania que me lo había recomendado (madre mía, pobrecita). En fin, que por desgracia hay mucha basura que una gran parte de la población se sigue tragando como Sálvame y otros similares. Cada uno enloquece como puede 😉

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    1. ¡Bienvenida Mariam!

      En una época a la hermana de una amiga le llegaron libros de harlequín y como la curiosidad mató el gato, los libros rularon por la hermana, por mí. Nada del otro mundo, pero a veces para despejar la mente no están nada mal. Ahora, es que lo de 50 Sombras de Gray no era esa lectura facilita para desconectar, es que me provocaba el mismo efecto que ver un debate político….mucha mala leche! Y luego pensé, que para qué iba a sufrir, qué necesidad tenía. Y es que tenemos un problema que no es menudo las mujeres (y algunos hombres también, pero creo que es más cosa de mujeres) y es que culturalmente nos han enseñado a ser pasivas, y a aguantar lo inaguantable. Este libro me provocó mucho rechazo y eso que aún se estaban conociendo y no había pasado nada sexual. Me preocupa sobremanera que las mujeres no sepan ver las señales de relaciones descompensadas o directamente abusadoras. Hay mucha tela que cortar.

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      1. Uff sí, entiendo lo que dices. Me cuesta entender cómo algunas mujeres soportan a tipos agresivos o posesivos, y ya no te digo si son casos más violentos. Es un tema cultural sin duda. Vivimos en un mundo donde predomina lo masculino y afortunadamente en los últimos años empiezan a oírse voces diferentes. Todo un debate social. Me quedo por tu blog, te conocí a través de Hana Kanjaa.

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