Burn-out y depresión: somos humanos.

(Nota: esta entrada no pretende en ningún caso justificar ningún acto violento, sea por la causa que sea, y tampoco pretende ser un análisis de ningún tipo de lo ocurrido, ya que no soy adivina y no me puedo meter en la mente de nadie, simplemente me ha dado mucho que pensar en cosas que desgraciadamente, conozco y necesitaba plasmarlo).


   Hoy mi post está motivado por la información que se está dando de forma totalmente alegre a este asunto en medios de información, debido al accidente de avión del otro día.

La verdad es que da un poco de acojone ver con qué rapidez y falta de lucidez la gente se lanza a hacer especulaciones por un lado y a hacer juicios de valor por otro. Leer la prensa es querer darte de cabezazos contra la pared.

Ver la tele, y oír a supuestos periodistas y otros profesionales (incluso ¿psicólogos? ¿en serio?) y que me recuerde tanto a las tertulias de abuelos de la plaza de mi pueblo:

“aaaay, el fulanitooooo ¿has visto lo que ha hechooo?, si es queee, se venía de venir, era un friki”

Cuando si lo que hubiera habido es un problema técnico y la misma persona hubiera evitado un desastre, en el mismo corrillo de analistas especializados en cotilleos hubieran dicho:

“aaaah, menganito, si es que siempre se le ha visto que iba a llegar lejos, estaba todo el día intentando mejorar en su profesión”.

Es lo que tienen estos analistas, que tienen respuestas para todo. Incluso mejor que la religión.


La realidad es que hay un chico que se quedó solo en la cabina y que sin saber toda la información (y que quizás, desgraciadamente, no se conozca nunca), se le acusa de ser un obsesivo de su trabajo y de presuntamente haber sufrido burn-out (habrá que ver si sólo fue eso) como causa ineludible de sus ganas repentinas de querer estrellar un avión.

La gente que lo acusa de friki no debe haber visto a un capillita en su vida, o a un forofo de fútbol que te puede decir la alineación del Guarroman F.C. y sabe el nombre y situación de los pueblos más recónditos del mundo, siempre y cuando tengan equipo de fútbol, a forofos que votan al mismo partido político durante 30 años a pesar de que está más que demostrado que son unos chorizos, etc. Y mejor no entro con los frikis del comic, de los atletas de pruebas de ultra larga distancia y otras mil frikadas que hay.

En realidad, aunque no os lo creáis, todos somos frikis de algo, si por friki entendemos tener un interés muy grande por algo y que la gente a la que no le interesa ve como una frikada (¿ir a la playa todos los veranos al mismo sitio? F-R-I-K-A-D-A, etc).

 

Yo no soy Friki, de Santi Orozco.
                                                               Yo no soy Friki, de Santi Orozco.

  Con qué alegría se tacha a alguien de obsesivo y/o de friki. Como si ser friki te diera ya todas las papeletas para ser un asesino en serie. Sí, evidentemente hay elementos comunes, pero ni creo que todos los asesinos sean obsesivos, ni que todos los frikis sean asesinos. Otro tema aparte son los psicópatas.

Pero volvamos al tema.

 


burn-out3

¿Qué es el burn-out?

Contestaré como persona que quizás lo sufra y digo quizás porque creo que no está tipificado como ningún tipo de enfermedad ahora mismo, especialmente en España, y es más un acto de fe, en plan:

Médico: ¿qué te pasa hamija?

Yo: No sé, estoy muy cansada, me cuesta levantarme por las mañanas, en el trabajo tengo una nebulosa en la mente que hace que me fatigue rápido y me impida ser rápida en mis pensamientos, a la par que me cuesta a veces recordar muchos datos. Además, tengo un cansancio físico infinito, a veces subir escaleras a un cuarto es como subir al Everest, en ocasiones me asusto con nada, me dan dolores de cabeza, tengo insomnio, eczemas, a veces me mareo, tensión muscular, etc. Y pensar en el futuro, que es muy oscuro, aaaay, me provoca desazón y me quita la ilusión de hacer mis particulares y propias frikadas.

Médico: Ah, eso va a ser el estrés. Bueno, pues vete al cine y tómate una cervecita que es un relajante muscular estupendo.

Yo: ¿En serio? ¿Estrés? Pero si no estoy estresada. Quiero decir, sólo trabajo 12 horas diarias, tengo tiempo libre, salgo con los amigos, hago deporte, intento cuidar mi alimentación, y sí, voy al cine, aunque bastante menos de lo que desearía. Vaya, que tengo una vida moderna estándar.

Médico: paso la cabra.

 

 Esto es un lío de órganos, hormonas y elementos varios...sabe Dios.
Esto es un lío de órganos, hormonas y elementos                                                      varios…sabe Dios.

 

Yo creo que el Burn-out, es y será una de las enfermedades más frecuentes en el primer mundo, si no lo es ya. Burn-out o “estar quemado” ya lo dice en la palabra. Estás quemado. Has puesto a tu seat panda a 200 km/h por la autovía pensando que tienes un Ferrari, y claro, ha llegado un momento que ha empezado a temblar, a echar humo y finalmente se ha parado, o en casos más desafortunados, se ha perdido el control de la máquina y se ha estrellado. Y lo mismo le das a otros coches.

 

Pero en nuestra sociedad occidental de “high-achiever”, casi te ves obligado a poner a tu coche a 200 km/h, cuando lo suyo sería dejarlo a 120 km/h, aunque vayas más lento y alcances el objetivo más tarde. Tú llegarás más tarde, pero no sólo podrás disfrutar del paisaje, sino que además tu coche te durará más y serás amigable medioambientalmente. Parece clara la mejor opción.

Lo más importante de tu vida, no es ni será nunca el trabajo, una relación sentimental, etc...sino TU VIDA.
Lo más importante de tu vida, no es ni será nunca el trabajo, una relación sentimental, etc…sino TU VIDA.

Pero parece que hoy en día, a menudo, si no lo pones a esa velocidad, no sólo pierdes el tren, cualquiera que ese sea (trabajo, comunmente), sino que está mal visto socialmente y se te tacha de “vago”, “viva la vida” y otras cosas, que no son agradables si eres una persona medianamente responsable y seria con lo que haces.

 Ojo, que parece exagerado, pero perder el tren cuando tu medio de vida depende de ello, en un clima de crisis económica aparentemente sin fin, no es poca cosa. Un psicólogo lo podrá corroborar mejor que yo, pero si te sientes en peligro de algún tipo, dejas de pensar con la corteza cerebral, que es lo que te permite pensar con lógica y se pone al mando del cuerpo la parte del cerebro más primaria, la que te permite responder a situaciones de vida o muerte y que es la parte del cerebro que responde mejor (evolutivamente) a situaciones desesperadas.

  Lo que parece que la gente no se da cuenta, es que vivimos en una sociedad en que casi nos vemos obligados a ir a un ritmo que no es natural, que no es propio de nuestra máquina, y que tan sólo muy poca gente puede soportar.

Los intereses económicos, una sociedad totalmente enfocada a obtener resultados y a obtenerlos ya, una sociedad que exalta el éxito, sobre todo el rápido y el que ocurre en la juventud. Jóven, guapo y exitoso. Cuando el éxito, si acaso, es lógico que sea el producto de muchos años de esfuerzo y que aparezca a una edad media elevada. La sociedad nos ha dictado un mapa de ruta y si no lo cumples dentro de los parámetros que se considera adecuado, entonces te quedas fuera. Te echan. Por inadaptado.

Si decides tomarte un descanso, tomarte las cosas con otro ritmo, o directamente buscarte otra forma de vivir que se ajuste mejor a tu forma de funcionar, da igual tu valía, da igual tus aptitudes, pierdes el tren y re-engancharte con una mejor perspectiva, y sobre todo con mejor salud física y mental es prácticamente imposible. O imposible parece cuando uno ve la cantidad de gente que se ve fuera del mercado laboral en su treintena y que a partir de los 40 ya eres viejo para dar la imagen de joven pero sobradamente preparado que tanto se promueve. Si eres mujer en edad de procrear, entonces la cosa se complica un pelín más.

El futuro es muy oscuro y como te salgas del caminito, más.
El futuro es muy oscuro y como te salgas del caminito, más.

Es decir, que si te encuentras en esta situación, te ves (o así lo crees) con una sola opción. Continuar hasta que petes. Y petar, como se puede ver, puede tener efectos catastróficos, porque estar al mando de una parte del cerebro reptiliano no da mucha seguridad que digamos. Pasas de ser humano con toda la capacidad mental y de solucionar problemas que tenemos, a pasar a ser un simple bicho que responde de forma primaria.

Sinceramente, y sin poder llegar a saberlo nunca, creo que la idea suicida y las ínfulas de grandeza que le intentan atribuir es demasiado simple para que yo, personalmente y con mi experiencia me lo trague.

Una persona normal, con sus hobbies, su deporte, sin problemas familiares aparentes, con una pasión (obsesión o frikada, ¿cuál es el límite?) que aparentemente es una parte muy importante de su vida, pero con un indicio muy significativo: burn-out.

 Seis meses es claramente insuficiente para volver a la normalidad, para recuperar tu estado físico y mental, para salirse de la rueda absurda y asumir, que uno tiene unos límites que le impiden conseguir sus metas de la forma en la que uno quiere. Es un proceso que dura años, porque primero te tienes que alejar y empezar a ver con otra perspectiva y que presumiblemente te va a alejar para siempre de tu vida tal y como la conoces hasta ese momento (lo cual es motivo de acojone, pero de alegría también, porque peor ya no puede ser).

   Pero la presión externa es muy fuerte. Social por un lado y quizás propia del gremio por otra. Se ha invertido mucho dinero en formación y ese dinero hay que recuperarlo.

Y por supuesto la presión interna. Darse cuenta de que aquello por lo que llevas años preparándote y que es tu vocacación, es justamente tu límite y que tienes que renunciar a ello, al menos en la forma en la que lo deseas. Si es que acaso deseas tener una buena vida. Por otro lado, tampoco sabes qué otra opciones tienes, y si eres una persona exigente y que tiene en alta estima el hacer las cosas bien, eso de quedar desterrado al mundo de los hippies y vividores del aire no te hace ni puta gracia.

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¡Ahora me voy a dedicar a vestir ropa    de colores y fumar porros!

 Estar bajo ese estado mental te hace vulnerable, te hace terriblemente inseguro y te impide ver la perspectiva de que el mundo no se acaba cuando uno no puede conseguir lo que quiere, cuando y como uno quiere. Y creo que eso es desde luego una bomba de relojería, sino se hace una parada técnica en condiciones y se pone la máquina a punto.

Porque en el síndrome de burn-out, si no hay indicios de predisponibilidad a depresión, es más un factor físico con consecuencias psicológicas, que factores psicológicos per se. Trata los síntomas físicos y en la inmensa mayoría de los casos, se soluciona el problema.


Si lo eligió él deliberadamente en un brote de algún tipo o si le dio un ataque de pánico en el que la respuesta de “fight, flight or freeze” (lucha, huida o simular la muerte-congelamiento), por sus características, le dio por quedarse helado y no poder reaccionar, ante la enorme responsabilidad de quedarse solo (a pesar de su excelente formación y experiencia), eso no lo sabremos nunca. Y hay que aceptarlo. Aceptar que somos humanos y que no lo tenemos todo controlado. Shit happens.

O quizás no se interese que se sepa, porque entonces el debate, no sería sólo las medidas de selección que aplican las compañías aéreas, sino que habría que hacer un análisis exhaustivo de la sociedad y ver qué responsabilidad tenemos todos en esto. Empezando por la compañía.

La belleza hipnótica de la sociedad occidental.
La belleza hipnótica de la sociedad occidental (Foto de la película American Beauty)

 En este caso, la sociedad alemana es particularmente sensible al síndrome del Burn-out por la importancia tan grande que se hace de la vida laboral, poniéndolo por delante de muchas otras cosas. De hacer lo correcto, de no dejarse llevar por emociones irracionales, si acaso simplemente humanas, y que cada vez más, se saben vitales para permitir un bienestar físico y psíquico. Y no hay que olvidar que es una sociedad terriblemente individualista. Tú y tus cosas es TU PROBLEMA (Das ist nicht mein Problem!-Ese no es mi problema, es la frase preferida de un alemán estándar).

Y ojo, que los pilotos no es el único gremio que está expuesto a burn-out. Todos los estamos, pero igual si eres un quiosquero, tu responsabilidad e impacto es menor.

Me va a interesar bastante el análisis que le van a dar a esto en medios alemanes, porque entre tanta morralla, seguro alguien dirá cosas muy interesantes. Porque la sociedad alemana tendrá muchas cosas que posiblemente si cambiaran, les iría mejor, pero son tierra cuna de filósofos y pensadores y que no se van a conformar con los análisis simplistas que se está dando al asunto.

Porque esto es un asunto de todos, no es simplemente cosa de un loco. Que haberlos haylos. Y ante esto, desgraciadamente, por mucha medida de seguridad que se plantee, nada va a ser capaz de evitarlo.

Pero, un debate a fondo de esta sociedad consumista, de esta sociedad que promueve el obtener resultados ante todo es más que urgente. Como urgente es también que se empiece a educar en inteligencia emocional, o como quiera llamarse. Si uno de los grandes avances justamente de nuestra sociedad es reducir al mínimo los índices de analfabetismo, ahora, nuestro siguiente hito será disminuir al mínimo el porcentaje de analfabetismo emocional.

 

Cerebro y corazón mano a mano, como debe ser (foto obtenida en Google).
Cerebro y corazón mano a mano, como debe ser (foto obtenida en Google).

 

Y para terminar, Alemania, no es como nos la quieren vender. A ver, cuando se inicia un movimiento verdaderamente crítico en ese país, porque lo que están haciendo con su gente y con el estado del bienestar, no tiene nombre. Y que no nos vendan la moto, que hay muchos que ya hemos visto de qué palo van, y que aunque lo quieran vender bien, con números y gráficas bonitas, la realidad se ve y respira en la calle, y tan sólo un ciego no lo vería. Desgraciadamente, ciegos los hay a patadas.

Y para acabar, una reflexión, que tanto sirve para este caso, como para muchos otros de los que las noticias están plagados:

” Un oficial alemán visitó a Picasso en su estudio de París durante la Segunda Guerra Mundial. Allí vio el Guernica y sorprendido por el caos vanguardista del cuadro, preguntó a Picasso: ¿Esto lo ha hecho Usted? A lo que Picasso respondió: ¡No, Ustedes lo hicieron!

Guernica de Pablo Picasso
                               Guernica de Pablo Picasso

Fragmento recogido en el libro: Sobre la violencia-6 reflexiones marginales de Slavoj Zizek.


 

P.D. Mis más sentido pésame a todos los familiares, en particular a los niños. No hay nada que se pueda decir para calmar el dolor y sólo deseo que con el tiempo y, espero, con todo el apoyo emocional posible, puedan llegar a superar este difícil trago y que aunque esta circunstancia haga que pierdan muchas vecesla fe  en la vida, les mando toda la fuerza del mundo, para que, sobre todo, recuperen las ganas de vivir y que acepten que lo malo que nos ocurre en la vida, es parte de la vida y que como tal hay que aceptarlo.

P.D.2: Mi admiración a cómo las autoridades francesas están llevando el tema. Al César lo que es del César.

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12 comentarios en “Burn-out y depresión: somos humanos.”

  1. Un burn out puede tener diferentes causas, no sólo la velocidad de la sociedad. Y sobre el piloto…todo el mundo ha fallado al no haber dado nadie la voz de alarma. Por muy psicótico/suicida que te sientas no es excusa para quitarle la vida a nadie ni a las 150 personas. Es un psicópata.

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    1. Evidentemente que no es causa única, nunca es una causa única, pero igual, hay mucho que rascar…escudarse en un “es un psicópata” (que todo apunta a que lo es, porque esa frialdad no es normal, pero por otro lado, en ese tipo de profesiones se valora esa frialdad, porque sino, ya me dirás cómo van a responder ante una emergencia)…
      Si se junta frialdad + algún tipo de psicopatía + un gran descontento vital (muy típico a esta edad en nuestra generación)+ malas condiciones de trabajo (el pan de cada día) + aislamiento social (propio de la sociedad alemana) + depresión causada por todo esto = bomba de relojería.
      Sigo diciendo, todos somos responsables. Quien no lo quiera mirar, que no lo haga. Es incómodo, pero es real. Y por otro lado, ahora habrá que ver la estigmatización social a los problemas mentales. Como si no fuera ya bastante grande.

      En fin, una verdadera putada y pena. Por todo. A mí me ha dado muy fuerte, me ha hecho pensar muchísimo e incluso he tenido pesadillas con el avión cayéndose, estando yo dentro. A los alemanes, les ha dado justo en la línea de flotación de su sociedad. Ídem con la compañía (a ver cómo lo justifican, que bien sabían su historial)…por no hablar de ex-amantes que ahora salen raudas a explicar que no estaba bien, pero bien que no avisaron a la compañía, siendo una de ellas azafata.

      Una sóla palabra: HIPOCRESÍA. Así nos va.

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    2. No estoy de acuerdo, informante un poquito de lo que es un brote psicótico y no seas tan ligero en tus juicios, si no tienes víctimas conocidas en ese vuelo, se más frío e informante que no todo el mundo que mata a muchas personas es un psicópata y ya esta

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      1. Hola Helena, gracias por tu comentario. No sé si te diriges a mí o a Psikke. Creo que en el calor del momento la gente decimos muchas cosas y justamente por esa incomprensión de que algo así haya sucedido. Yo no creo haber dicho nunca que el chico fuera un psicópata (aunque, la verdad, la sangre fría que tuvo no sé yo si se puede meter en un brote psicótico-seguramente sí y soy yo que no tengo ni idea). En cualquier caso, si es a mí, yo creo que el chico llegó a tal situación por una cantidad de circunstancias muy desafortunadas y con una base genética que propicia tales cosas. Más es divagar. Nadie conocía al chaval, y así a bote pronto nadie puede decir si era psicópata o no. Lo cierto, es que alguien con personalidad psicópata no tiene porque matar para ser tal. Al igual que alguien que hace algo así tampoco necesita ser un psicópata puro.

        Es curioso que hayas escrito hoy este comentario, porque hoy aproximadamente a la misma hora en la que el avión fue estrellado, iba volando por la misma zona. Desde el mismo aeropuerto, viendo pasar a la gente, observando, y pensando, ¿qué se yo de todos ellos? ¿qué sé yo quién sufre, quién no, etc. Y la verdad, a pesar de los nervios, tristeza y un montón de sensaciones raras, he pensado que es un milagro que con tanta gente que somos, no se nos vaya más la pinza.

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    1. No sé si se requiere gen psicópata. La desesperación humana es un pozo oscuro que no se sabe qué puede provocar, incluso en las personas más modélicas. Ahora, estar en una situación de descontento general en una sociedad como la alemana es un puto horror (y hablo por experiencia). No quiere decir que en otros países, como España, no sea posible, pero el soporte social es mucho más intenso. Ese “meternos en todo” en estos casos, por mucho que moleste, es vital. Allí, la gente no se mete en los problemas de los demás y en su sistema de valores está el ser capaces de resolver sus problemas por uno mismo…o sea que ni uno ayuda al otro, por no ofender o por pura despreocupación y el otro no la pide, bien porque no es consciente de su estado o porque no quiere parecer débil/molestar, etc. Es complejo.

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    1. No, pero es un factor a tener en cuenta. La sociedad va a un ritmo para el que nuestro cuerpo no se puede adaptar tan rápido. Sólo hay que ver los avances tecnológicos que han cambiado y están cambiando nuestro mundo de forma exponencial, cuando nos hemos pasado miles de años prácticamente estancados. Eso es una presión muy fuerte (presión selectiva) y los efectos los estamos viendo y lo que queda….

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  2. Todavía está por nacer el psicópata depresivo.
    Pero bueno, yendo más allá de la anécdota, por triste que sea, lo del ritmo de vida es importante. Eso sí está en nuestras manos.

    En mi plan para el 2015, la segunda línea estratégica es la lentitud deliberada; y la tercera, la reducción de la sobrecarga cognitiva a traves del aumento de los espacios libres de objetivos y acción intencional.

    Pasar más tiempo en lugares naturales y socializándote, aunque sea con frikis (son mi especialidad, quizá porque yo soy uno), es mi antídoto contra la quemazón emocional.

    Y como una cosa es predicar, y otra dar trigo, este domingo anuncio mi Proyecto 52 paseos, digno sucesor de mi Proyecto 52 comidas (con frikis, también).

    Si te apuntas, solo tienes que silbar.

    Enhorabuena por el artículo. Un cordial saludo.

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    1. “fiuuu, fiuuuuu” Bueno, si eso se acepta como silbar, date por silbado 😛

      Sí, hay muchas cosas que están en nuestra mano y no sé lo que le parece al común de los mortales, pero a mí este ritmo de “producir-producir-producir” me parece endemoniado.

      Como tú, me he propuesto bajar el volumen de la información que recibo, así como del tiempo “ocupado”. De pequeña ya lo intuía, pero ahora lo digo plenamente convencida: ¡yo de mayor quiero vivir como de niña!

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