Cuidate de la gente negativa y vivirás mejor

En el último mes he tenido contacto con gente negativa. Y quién no, pensaréis.

El último contacto, me ha hecho pensar. He visto el patrón. Esta persona, en apariencia, tiene una actitud ante la vida nada quejumbrosa. Es más, se enfrenta a ella con una fuerza titánica y con una disciplina ideológica digna de admirar. Esto contrasta con la gente que al preguntarle “qué tal” te contesta con un “ay, hija, muy mal todo, te puedes creer lo que me ha pasado?”…y que continuamente tiene un drama que contar.

Pero a pesar de la diferencia de formas más que evidente, cada vez que me encuentro con ciertas personas de seguridad férrea en lo que hacen y cómo lo hacen, hay un ñeeeeec que chirría dentro de mí. Me saltan las alarmas. Yo miro alrededor, veo que todo está en orden y omito la señal de alarma. Se habrá escacharrado de nuevo, me digo, aquí claramente no hay nada. Luego, cuando he terminado la interacción con estas personas, por muy happy happy que haya sido el encuentro o comunicación, en mí se queda un poso de malestar. Qué cosas tengo, me digo.

Pero uniendo cabos, me he dado cuenta que entre el tipo de persona abiertamente negativa y la que no lo muestra hay simplemente un cambio de formas, pero no de fondo. Ambas no aceptan la realidad de que no pueden controlar muchas cosas de esta vida, pero según la personalidad ambos enfrentan el dilema de dos formas diferentes:

1. Los primeros se dejan llevar por el miedo y se paralizan. Dejan que la vida los vapulee y creyéndose totalmente a merced del viento, no hacen nada por controlar y cambiar lo que sí está en su mano. Les falta valentía para ver la realidad, aceptarla y actuar en consecuencia. No se hacen responsables de su vida.

2. Los segundos son valientes, echados para adelante y sobre todo les gusta la ilusión del control. Quizás han visto la realidad, quizás no, pero lo que está claro es que no la aceptan y que al no aceptarla desarrollan una cantidad de técnicas para doblegarla.

Lo que no parecen entender es que a la realidad no la puedes doblegar. La puedes aceptar y vivir en paz con ella, o puedes intentar controlarla y morir en el intento. Ellos se inclinan por esto último. Tiran de disciplina y no se dejan llevar por emociones. Lo tienen todo atado. Hablan convencidos de lo que dicen, porque para ellos es realmente así. Ignoran que ellos han decidido ignorar parte de la realidad y que lo que para ellos funciona, para otros simplemente no lo hace.

Los reconocerás porque tienen poca tolerancia ante las debilidades ajenas. No pueden entender cómo se conduce un Ferrari si jamás han conducido uno. Se piensan que todo son coches de gama media y que por tanto lo que le vale al coche de gama media, es lo que le vale a todos. Es lo Universal.

Si vas a ellos y expones tus dudas, tus luchas y te encuentras con una reacción fuerte, si acaso desproporcionada para lo que has expuesto. Creo que no toleran la incertidumbre y si tú la encarnas les estarás despertando una reacción que ni ellos mismos serán capaces de ver. Les estás jodiendo su fantasía y esto es peligroso. No lo van a permitir. El instinto de supervivencia defiende el fuerte con furia.

Te sermonearán, se pondrán por encima de ti, se reirán de tus dudas, de tus intentos, aunque no de forma abierta, y sobre todo sentirás su superioridad moral al hablarte y creerse que ellos están en una posición privilegiada en la vida al haber sido capaces de manejar y superar ese miedo, mientras tú estás en una lucha encarnizada con él, con unos días mejores que otros.

Comprende que el que sabe de verdad algo no alardea de ello y mucho menos tiene necesidad de sentar cátedra. Es una sabiduría tranquila, calmada y que está de vuelta de todo. Entiende tu lucha, porque él mismo estuvo allí más de lo que le hubiera gustado y te habla de tú a tú. Sentirás una coherencia de pensamiento y acto y es justamente esa coherencia, esa tranquilidad vital apenas perceptible es la que marca la diferencia. Y la que determina que salten o no las alarmas. La intuición es lista y ve mucho antes que tú lo que es.

Como realmente esta gente no tiene maldad, sé más listo que todo esto, mantente atento y abierto, ya que nunca sabes de dónde te va a venir información valiosa. Pero luego filtra lo que te dicen y desecha lo que no te vale. Nadie más que tú va a vivir tu vida. Nadie te conoce mejor que tú. Deja que cada uno falle a su manera. Quédate con lo que te sirve y la negatividad y miedo que no te pertenece, devuélvesela a su correspondiente dueño. No está el horno como para ir cargando negatividades y miedos ajenos.

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