Método infalible contra el estrés: este verano me quiero aburrir

Hace tiempo que no escribo y tengo una entrada pendiente (en mi cabeza se está escribiendo, no os creáis). Ahora mismo estoy jugando con la cantidad de trabajo que puedo realizar en un día sin que mi cuerpo entre en modo kernel panic, como mi Mac, que entró en dicho estado hace poco. Otra máquina que no aguanta mi ritmo.

Y es que, no es secreto que cuando la mente, que se cree ilimitada, está pegada a un cuerpo físico con sus necesidades básicas, o te adaptas al factor limitante, o petarás. Esto es asín. Pero mi mente, tras tantos años, sigue yendo por libre y se emociona y cuando empieza es muy difícil pararla.

Esta semana última ha sido un ejemplo clásico. Si caer en hacer demasiado fuera como beber esa copa para un alcóholico en rehabilitación, yo esta semana he recaído rollo fiesta con los amigos con barra libre. Como no estoy aquí para fustigarme demasiado, os dejo lo que he aprendido:

1. Hay gente que necesita disciplina para hacer lo que tiene que hacer.  Yo no. A mí no me hace falta porque yo lo suplo, con creces, por mis ganas de hacer cosas. Mi entusiasmo y pasión. El problema es que a veces se convierte en obsesión. Los obsesivos no necesitamos disciplina para currar. No, necesitamos disciplina para saber parar. Bueno, admitamos que podría ser peor.

2. En casos de actividad máxima se me olvida beber: me he dado cuenta de que durante el día bebo máximo un trago de agua (medio vaso) si estoy estresada. Esta semana ha sido especialmente calurosa por aquí, llegando a los 40ºC, así que este hecho, al que antes no le hubiera prestado atención, me he dejado perpleja. Mi objetivo de beber más agua (5-6 vasos al día) se ha ido al carajo. Intenté suplir por la noche, pero como que no.

3. Tampoco como. Maticemos: al principio de la semana si se me olvidaba de comer, por la noche al llegar a casa me pedía energía fácilmente asimilable. O sea guarradas poco o nada nutritivas. A lo largo de la semana cuando el estrés ha ido escalando sí que notaba como mi estómago se quejaba, pero eso al principio. Ya luego, pasaba de mí porque yo tampoco le echaba cuenta. Al final del día, cuando debería haberme comido una vaca, se dio la paradoja de que no tenía hambre. Mi cuerpo estaba claramente en modo “lucha o huída” y había cerrado el chiringuito digestivo. Si hay que correr, no vas a usar tus recursos en comer, guapita de cara.

4. He dormido bastante peor. Por un lado porque no podía parar de hacer cosas, con lo que se me pasaba la hora ideal de dormir. Además, mi mente hiperactiva, una vez en la cama y con los ojos como platos me pedía carne y yo se la daba: leía en el móvil información a cascoporro. Las pantallas a partir de las 22:30 las tengo estrictamente prohibidas. A principios de años me di cuenta de que duermo como un bebé cuando así lo hago.

5. He notado el acelerón vital de mi cuerpo y como mi cuerpo tiende a elevarse. Sí, como si flotara. Eso se explica porque todo tu sistema muscular esá preparado para salir por patas. Tus hombros se elevan (si eres una persona ansiosa o que tiendes al estrés, fíjate la próxima vez). Tu respiración también es más acelarada, menos profunda. Te darás cuenta quizás porque te empezarán a doler los hombros, pensarás que es del ordenador, pero no.

Si quieres experimentar con esto: siéntate un momento, en un una silla, sofá, que sea suficientemente duro para mantener tu espalda erguida y apoyada. Los pies deben tocar el suelo con toda la planta del pie. Pon las manos sobre tus rodillas y siente la planta de los pies en el suelo. Nota si las está apoyando bien o si se te están elevando. Igual, si estás acelerado, notarás que te cuesta mantener esa presión en toda la planta. Apoya deliberadamente los pies en el suelo y siente la presión en toda la planta. Juega con eso. Prueba luego con la pelvis y por último con los hombros. Relájalos, déjalos ir. Dile a tu cuerpo que no hay sitio al que huir. Que no hay peligro. Dile al cuerpo que no necesita hacer ningún esfuerzo, que se relaje, porque total, la gravedad ya hace ese trabajo por él y no tiene que hacer ningún esfuerzo para ello. Déjate caer. Y todo esto lo acompañas previamente con unas respiraciones profundas. Como las haría un bebé. Inhalando y exhalando de forma más prolongada a la inhalación y deshinchando-hinchando, respectivamente el abdomen para obligar a que la respiración sea más profunda. igual aquí te das cuenta de que te cuesta, porque te has pasado varias horas, días, respirando superficialmente.

6. Pero lo más importante que me he dado cuenta es cómo en este etado de hiperactivación, mi mente ha empezado a hacer cosas raras. A tener pensamientos negativos, muy negativos. Terriblemente negativos: no vales para esto, no conseguirás terminarlo, no vales para nada, nunca vas a conseguir lo que quieres, nadie te va a querer, etc. Cada nivel de estrés dispara sus propios orcos, pero yo, que estoy de total investigeitor y que ando lupa y cuaderno en mano, en lugar de sentirme frustrada, observo lo que pasa y luego os lo cuento.

Antes podía sumirme en varios días de negatividad extrema. Y es que, joder, muy fuerte hay que ser para estar alegre y pizpireta si alguien te dice día sí y día también que eres una inútil, que no vales para nada, etc, etc. Sabes de sobra que si te encontraras a alguien así, sea conocido o amigo, o bien le dirías que no te hable así más o bien directamente le mandarías a freir espárragos.

Pero, ¿qué pasa si esa persona que te trata fatal la tienes en tu cabeza y te está machacando varias miles de veces al día? Que te lo crees. Muy fuerte hay que ser para no hacerlo y para no venirse abajo. Como yo ahora me he dado cuenta de este patrón, lo que hago es que lo utilizo como chivato.

Cuando pienso: “no tengo tiempo” sé que estoy empezando a pasarme de la raya. Entonces hago algo que es súper contraintuitivo: dejo de trabajar o de hacer lo que estaba haciendo. Esa tarde me la tomo libre. Quizás pensaréis que eso no es posible cuando uno tiene que hacer un montón de cosas. Creerme que llevo años currando non stop. Haces más si paras de vez en cuando que si trabajas todo el rato. Sobre todo si eres una persona creativa y que se concentra de forma profunda: eso requiere tiempo de no hacer nada y mucho descanso, respectivamente. Como contrapartida, cuando haces algo, lo haces muy bien. Date un premio por ello.

Y así amigos, es como ha sido mi semana. Estresante. Horrible, la muerte en vida. Esta semana era como solía ser mi vida hace unos años. Todos y cada uno de mis días. ¿Cómo lo aguantaba? Pues verás, entre una mente que es una caballo desbocado y un cuerpo que ante la evidencia de que estaba en minoría decidió unirse al festÍn: un cuerpo estresado es un cuerpo en alerta, un cuerpo despierto, un cuerpo atento. Y eso mola. Sobre todo a la mente, la jodía, porque te da un subidón que para qué. Esta semana al margen de mis pensamientos cacosos, he tenido subidón subidón de energía de hacer cosas como si no hubiera un mañana que se retroalimentaba a sí mismo. Si a mi cuerpo preparado para salir corriendo, le das muchas cosas que hacer, le estás reforzando su conducta y le estás diciendo que estar en máxima alerta es lo correcto. FAIL.

Pero amigos, ya lo dijo aquél, todo lo que sube, baja. Así que cuidado con esto. Os lo dice la reina de las hostias. Este ritmo conlleva un desgaste para el cuerpo brutal y luego la factura te la van a pasar e igual se te erizan los pelos al verla. Igual hay que plantearse un sistema más acorde con nuestras posibilidades y aprovechar mejor la energía, que ya sabemos que es la que es.

Y con esto, yo al final lo que os quería contar es que ya sé lo que quiero hacer este verano. Veréis, yo ya estaba planteándome irme a Copenhague y a Berlin, y planeando un viajecito rollo road-trip por los Balcanes. Pero tras esta semana, me he dado cuenta de que todo esto lleva una planificación que no creo que pueda asumir ahora mismo teniendo en cuenta que mi prioridad absoluta ahora mismo es recuperarme.

Y luego he pensado en mis veranos en el pueblo. 400 habitantes, un bar, una estación de tren y una piscina. No está mal para un pueblo de mala muerte. Sin tele, ordenador, móvil, prácticamente nada que hacer como no sea la contemplación. Y demostrado científicamente tras muchos veranos allí: no hay nada mejor contra el estrés como el aburrimiento*. De repente y en poco tiempo mi cuerpo de forma natural y sin esfuerzos puede: dormir bien y a su hora, comer lo que me hace falta y no más, con lo que siempre he perdido peso a cascoporro, y en general una energía y vitalidad y sobre todo optimismo que el resto del año lucho por mantener. En definitiva, si le damos a nuestro cuerpo la oportunidad de descansar, nuestra personalidad y todo nuestro potencial saldrá a flote de forma natural.

Yo lo tengo claro, ¿y tú? ¿Quieres luchar toda tu vida con pensamientos cacosos, con subidas y bajadas de peso, con falta de energía, con el insomnio, con aislamiento, y con estados semi ansiosos o semi depresivos? Yo te digo que no luches. NO LUCHES. Simplemente descansa.

Y ahora con vuestro permiso, doy por terminda la semana infernal y me doy mi merecido premio (hombre, algo estoy aprendiendo, no os creáis) y doy por inaugurada la rutilla gaditana o el “pisha road-trip”…oh yeahhhhh!!!!!!!! 🙂

P.S. Como científica que soy, hoy os traigo un artículo de Nature que me ha llamado la atención y que al verlo he pensado: ¡Lo sabía! Básicamente dice como en verano se expresan unos genes diferentes que en invierno y que hacen que en verano genes que promueven inflamación y otras cosas chungas, no se expresen (ya que hay menos posibilidades de pillar resfriados y demás) y que eso hace que nuestra salud mejore de forma sustancial en verano, que perdamos peso, etc. Vaya, lo que os he contado hace un rato, pero con el otro factor que no os he contado. El verano. Bendito verano. Soy súper fan del verano. El verano me cura el alma y me lo cura todo. A ver cómo lo cuadro con mi manía de irme por el norte de Europa.


*El aburrimiento es algo que no todo el mundo conoce de forma práctica. Soy una de esas personas. Me faltan vidas para hacer todo lo que quiero hacer.

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7 pensamientos en “Método infalible contra el estrés: este verano me quiero aburrir”

  1. Es curioso, conforme te leía iba pensando..es totalmente lo contrario a mí!! Yo me estreso porque la vida me parece muy lenta, porque me aburro literalmente, porque cuando estoy haciendo algo no puedo dejar de arrepentirme por lo que no estoy haciendo en ese momento… y así pasa que no disfruto nada, porque con la cabeza estoy en otro sitio.. Para mantenerme concentrada en algo utilizo las mismas herramientas que imagino utilizas tu para intentar distraerte! guau!.. y sobre tus vacaciones… para mi sería como un buffet libre de pensamientos en bucle.. definitivamente somos totalmente contrarias…chao

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    1. Rose, me he leído tu comentario dos veces pero sigo sin entenderlo muy bien…porque dices que sino haces algo, te aburres y eso te estresa y que eso hace que seamos diferentes. Puede.

      Pero no entiendo, en qué parte diferimos o no. Porque dices que el aburrimiento te estresa, el no hacer nada te estresa. Y que la vida te parece demasiado lenta. Bueno, creo que si ese es el caso, la solución es fácil….dale alegría a tu cuerpo y sobre todo MOVIMIENTO. La pregunta que quizás deberías hacerte entonces es: ¿por qué no te mueves para evitar ese estrés por aburrimiento en lugar de dejar que eso te consuma?

      Sé bien que es el sentirse mal por no hacer nada, pero no conozco el aburrimiento per se, porque de forma natural tengo millones de planes en la cabeza y que pretendo llevar a la vez. Puede haber estrés por exceso de movimiento o por falta de él. Mi talón de Aquiles es que me paso en la inmensa mayoría de las veces. Mi cabeza quiere hacer más de lo que mi cuerpo tolera. De hecho, mis planes y mis objetivos suelen ser posibles en el triple de tiempo con 3 personas trabajando full time. Y claro, al final petas.

      Es decir, corrígeme si me equivoco, es que si bien las dos nos estimula hacer muchas cosas a la vez, si bien yo me estreso porque me paso de tantas cosas que hago, tú en cambio te estresas porque no las haces.

      Y mi pregunta sería ¿Por qué no las haces?

      Y por último…sobre mis vacaciones: llevo 20 mudanzas en los últimos años, cambio de país (varios), y un millón de cambios más. El aburrimiento (falta de actividad) lo veo ahora mismo como un bálsamo para mi cuerpo (que a la vez me va a dar tiempo para realizar otros proyectos que ahora por falta de tiempo no puedo realizar). Para mí estar quieta es prácticamente imposible y además, esos planes que he puesto seguramente los haga, primero porque siempre voy a Copenhague en verano, necesito ir a Berlín por trabajo, pero el resto, el “y si viajo a tal sitio” de momento lo elimino de mi millón de cosas que quiero hacer y así elimino una fuente de estrés (el no hacer todo eso, o el sentirlas como obligación)…

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  2. Va a ser que me explico como un libro abierto…
    Mi problema es de motivación.. y constancia.. se podría decir.. Situación actual: a pesar de mis muchisisismos tacos he vuelto a las aulas.. estoy en la Uned y también preparando una opo.. He estado muchos años trabajando en hosteleria, de noche.. con gente totalmente contraria a mí, y haciendo practicamente lo contrario a lo que intuyo que me hace feliz.. ¿por qué? ni idea… Solo se que me meti en un bucle y no sali.. a veces siento esos años como de duermevela, de no haber estado totalmente presente en ellos,.. y no estoy hablando de haberme pasado la vida sumergida en el inframundo de las sustancias prohibidas.. noooo.. en eso soy bastante taliban… y creeme he visto de todo.. Por lo que sea he hecho el papel de confesor y soluciona-problemas durante toda mi vida.. ya me contaban secretos en la egb que mis amigas se morian por saber.. (donde se iban a ir a pegarse con las del otro cole..en fin) y asi con todo, movidas muy gordas de compañeras de curre, con mi familia que por desgracia también hay de todo.., con parejas que me tenian por superwoman y supermama.. y todo esto siendo profundamente infeliz.. teniendo la sensación de que no estaba viviendo mi vida.. pero sin fuerzas para hacer nada al respecto.. ni tampoco nadie que me hiciera notar lo que me estaba pasando.. porque claro a mi me estaba pasando algo… Para bien o para mal con la crisis y las condiciones laborales medio decentes que pudiera tener yendose por el retrete, mis ojos de repente vieron la luz… aunque solo por un segundo porque despues vino una oscuridad superchunga.. ya sabes sensación de tiempo perdido.. sensacion de soledad porque tus amigos/conocidos no saben quien eres y te cuesta la vida seguir sus conversaciones.. porque no te interesa, y no te lleva interesando mucho tiempo…
    Resultado, pues, vuelta al hogar familiar y replanteo vital, me pongo a estudiar..Problema: pues que hay veces que me encanta lo que hago, estoy supermotivada y veo la luz al final del tunel.. pero muchas otras un atisbo de realidad me deja medio catatonica porque no se si esto me va a llevar a algun sitio o literalmente voy a terminar debajo de un puente.., con las amistades igual.. son gente de mi infancia con los que no tengo nada que ver y para un rato, me vale.. pero ahora como que estoy mas avida de otro tipo de relaciones..y lo que antes no me importaba ahora no puedo con ello… Asi que la sensación general es de hastio, aburrimiento total.. porque aunque hago cosas no me llenan, porque apenas puedo viajar, porque la gente me aburre.. y no estoy diciendo que no haga nada.. hago mil cosas, soy una adicta de los libros entre otras cosas.. pero me apasiona? no..
    Por eso cuando leo tu entrada siento que me falta toda esas dosis de obsesión, que yo interpreto como interes puro y duro..y me da cierta envidia…pero sana.. je,je..
    Ala, un pequeño comentario.. si no te aburres por tu cuenta ya te ayudo yo con un poco de literatura … en fin besos!

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    1. Rose, ya sabía yo que no iba tan desencaminada cuando te decía en mi comentario anterior que no entendía dónde estaba la diferencia entre tú y yo. Entiendo perfectamente lo que dices y he sentido lo que tú durante muchos años y también ese vacío o ese no sentir ni fú ni fá por nada, cuando a tu alrededor la gente derrocha pasión por su trabajo o por lo que sea. Lo sé perfectamente, creeme. Así que no soy diferente a ti en cuanto a eso que dices, y me ha costado mucho ver el por qué de todo eso. Esto lo iré explicando por aquí, porque creo que puede ayudar a otra gente, y espero que te dé algo de luz.

      A pesar de que vuelvo a sentir una parte de esa motivación intrínseca por todo que yo traía de serie (y estoy convencida de que todos traemos de serie, sólo que unos somos un poco exagerados y la emoción nos invade) aún me queda camino y lo único que puedo decir es que pases de la gente, porque no está en tu punto, no te entiende y es un camino que para bien o para mal debes hacer sola. Es la única forma de ganar la tranquilidad para mirar hacia dentro, dejarse de convencionalismos sociales, de presiones familiares de amistades, etc y mirar de verdad qué es lo que a ti te gusta, te llena y harías aunque nadie te obligara a ello. Todos tenemos eso, sólo que se nos obliga de bien pequeños a vivir de espalda a ellos.

      Como dices que tienes ansiedad y esas cosas, que creo que todo viene de lo mismo, ya te iré explicando por aquí qué estoy haciendo. Seguro que muchas cosas las tienes tú ya hechas y localizadas, o quizás no, en cualquier caso está bien compartir y completar información.

      Por último, a mí la pasión me está viniendo lentamente cuando me estoy quitando la presión yo misma. Cuando te das libertad de experimentar y probar diferentes cosas, al final das con aquello que te gusta. Pero tampoco hay que obsesionarse mucho (y lo dice doña obsesiva, que me he pasado años leyendo y releyendo por internet y frustrada total porque no sentía pasión por nada). Y sobre todo, mantener los ojos bien abiertos…la gente te da muchas pistas sobre ti misma. Fíjate en esa gente que te mola, que dices, guau, qué caña, yo quiero ser como ellos. Eso te da pistas. Y también la gente que te repatea.

      Al final la información, si miramos atentamente, está ahí fuera. Lo que pasa es que en este estado de ansiedad vital, no pensamos con claridad y vamos por la vida en visión tunel y eso es malísimo para la creatividad.

      Así que bueno, yo estoy convencida de que encontrarás eso que te apasiona, igual lo tienes ya en frente y no te das cuenta, y eso es también muy típico y normal (a mí me ha pasado y me sigue pasando)…

      Besos y extiéndete todo lo que quieras! Me encantan los comentarios largos! 🙂

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    2. Se me olvidaba…que eso de sentirte mal cuando no haces nada en realidad es sólo un síntoma de que no le estás dando a tu mente (o cuerpo, alma, etc) lo que tú necesitas. Eso es lo que provoca ese comerse la olla. A mí me ha pasado mucho…sobre todo durante los fines de semana, cuando no tenía clase o trabajaba. Al final, para evitar esa sensación tan desagradable uno tiende a llenar el tiempo con lo primero que pilla, aunque eso ni te venga ni te vaya, y eso es lo que a medio-largo plazo provoca insatisfacción y mucha ansiedad, sobre todo porque muchas de esas cosas, en apariencia, son objetivamente molonas. Pero una cosa es lo que parece y otra la que es, especialmente para ti.

      Gracias por los comentarios, me han dado muchas ideas para entradas, ahora sólo me falta ponerme a ello!!

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