Reto 1: Disminuir la exposición a ruido externo.

La verdad sea dicha, a mí lo fácil no me ha gustado nunca. Siempre, si había un camino más difícil, yo tomaba aquél. Luego, me maldecía y decía: es que, qué manía tienes en complicarte la vida, copón, con lo fácil que hubiera sido elegir el camino de todo el mundo.

Siempre me echaba la bronca, pero irremediablmente, volvía a repetir la jugada siempre que se me presentaba la ocasión. Ahora no es diferente. Hace tiempo que podría haber ido por el camino que se supone que yo debería haber seguido al terminar mi doctorado. Pero, qué coño, si la vida no está para experimentar, qué lo está entonces.

Como tiendo a complicarme la vida en este tipo de decisiones, el resto intento mantenerlo lo más simple posible. En algunas cosas me resulta más fácil que en otras.

No tengo hipoteca, no tengo contrato de móvil, no tengo coche. LLevo años sin tele en casa. Tampoco me planteo tenerlo en el corto plazo. Simplemente no lo necesito. No necesito tener unos pagos fijos cada mes y no necesito la preocupación que ello conlleva. Tampoco tengo en mente crear una familia en un plazo corto de tiempo.

Esto me permite centrarme en lo que para mí es importante. Hay mucho margen de mejora y de hecho, llevo un tiempo afinando.

No tengo twitter, ni instagram. En Enero dejé Facebook. No necesito estar al tanto de los viajes y súper comidas de mis conocidos, tampoco de lo súper último en noticias, ni de ese vídeo súper inspirador o súper informador que te cambiará la vida durante los 3 minutos que dure o de pertenecer al grupo súper exclusivo de X.

Hace tiempo que dejé de ver las noticias. ¡Cómo! ¡Estarás desinformada! La gente se echaba las manos a la cabeza. Yo me reía y decía, a ver, todo el mundo sabe que las noticias vuelan. Si son importantes, me enteraré. Siempre acaba uno enterándose de lo importante. El resto, es paja. No la quiero. No la necesito. No necesito ver que hay guerra y hambre en tal sitio para saber que eso existe. No necesito ver nada de eso para actuar aquí y ahora, dentro de mi poder real de actuación. No por estar más informados hacemos algo. Al contrario. Yo quiero tener la paz de espíritu y sobre todo el tiempo para hacer cosas reales.

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Ahora quiero ir un poco más allá y quiero limitar mi tiempo en Internet. Me reconozco una yonki sin remedio. Pero hay demasiado ruido en mi mente y me está molestando. Me impide pensar con claridad. Recuerdo la paz mental de los veranos pasados en el pueblo, sin cobertura, sin internet, casi sin tele. De repente notaba como dormía mejor, como esa neblina casi continúa se levantaba de mi cerebro y como el resto mejoraba de forma casi inmediata. Pensaba mejor, dormía mejor, comía mejor y me sentía mejor.

Nos pasamos el día conectados. Por móvil, con el ordenador. No soporto el móvil y su inmediatez. Retrasé todo lo posible tener móvil porque no soporto que me controlen. No le echo mucha cuenta, casi como pataleta en defensa de mi individualidad y mis ganas de hacer lo que me salga de ahí, sin tener que justificarme a cada llamada no contestada. Tengo fama de descastada.

Hace años que lo tengo en silencio. Me molesta el sonido de mensajes y llamadas entrantes. Lo pierdo cada dos por tres y no hay manera de encontrarlo. Una vez pensé que lo había perdido en la calle y resulta que había estado dentro de mi mochila durante dos semanas, en un recoveco que no descubrí hasta ese momento. Hace casi tres años, cuando me mudé a Berlín me hice con un smartphone. El más barato que había. Aún lo tengo. Aunque me resultó muy útil para saber qué combinación de trenes/metros coger cuando se escoñaba alguna línea y tenía el tiempo limitado, así como para saber dónde estaba la calle tal, la verdad es que ahora mismo, me molesta más que me hace servicio. No soporto los whatsapp que te queman la batería. Igual regreso a mi Nokia que tiene no menos de 9 años y que funciona perfectamente.

El miedo a perderse algo, el miedo a que te olviden si no estás en facebook o sino contestas ipso-facto, el miedo a que te tachen de inculto si no sabes lo último en política internacional.

A mí me la sopla. Cada vez más. Supongo que es lo bueno de hacerse mayor. Que cada vez te la soplan más cosas.

Así que, a partir de mañana, voy a hacer un experimento que va a durar una semana. Según el éxito del experimento, lo implementaré durante más tiempo. Las condiciones aún por determinar.

El reto consiste en estar una semana sin internet. Objetivo: centrarme en lo importante. Lo que me interesa de la tele lo veo por internet cuando mejor me viene, así que no añado lo de la tele. Como por trabajo necesito internet voy a establecer un máximo de 2 horas para buscar los artículos que necesito y bajármelos al ordenador. Eso me obligará a estar totalmente concentrada, porque de ello dependerá mi productividad de esta semana, y estando una fecha límite cerca, no puedo tomármelo a la ligera.

Además de esas dos horas de internet de exclusiva búsqueda bibliográfica, me voy a permitir ver una película a lo largo de la semana, en DVD.

Iré escribiendo mis impresiones en un pequeño diario semanal y cuando termine la semana lo compartiré.

¿Lo lograré? ¿Me vendrá un mono horrible como a una yonki sin su dosis? Estoy dispuesta a aguantar las sensaciones desagradables y sobre todo, tengo mucha curiosidad por saber en qué voy a rellenar el tiempo que se me va a quedar libre. ¿Me aburriré? ¿Me deprimiré? ¿Me dará por dibujar? ¿Quedar con gente? ¿Salir a correr?

Las respuestas dentro de una semana.

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2 pensamientos en “Reto 1: Disminuir la exposición a ruido externo.”

  1. Hola R.
    Difícil equilibrio entre la utilidad evidente de las nuevas tecnologías y su poder de adicción. Llevo un mes sin datos en el móvil para desengancharme también. Parece mentira que hace tan sólo 2 años viviese tan feliz sin smartphone.
    Espero leer el análisis de tu experiencia.

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  2. Hola Cigi. Sí, el equilibrio no es nada fácil cuando necesitas de dichas tecnologías para trabajar, por ejemplo.

    Sin embargo, si hace unos años bien que lo hacíamos, también ahora es posible, sólo que tenemos que ser conscientes. Yo he aprendido mucho esta semana, ahora sólo queda exponer lo que he descubierto. Por otro lado, no me hace falta más tiempo para darme cuenta de que es el camino que quiero seguir y voy a exponer cómo voy a afrontar el cambio y en qué va a consistir.

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