Una semana sin internet: la energía ni se crea, ni de destruye.

Tan sólo se transforma.

Ayer a las 6 de la tarde acabó mi semana sin internet (casi) y voy a describir un poco lo que he aprendido. Reconozco que me da un poco de reparo hacerlo porque no sé por dónde va a ir esto.

Pero empecemos por el principio. En la entrada anterior os describí el por qué quería probar a estar una semana sin internet, así como las pautas que iba a seguir. También dije cómo iba a incluir la televisión, aunque he de reconocer que este punto no lo seguí: “si es sin internet, es sin internet”.

Resultado:

He estado conectada a internet un total de 2 horas y media, durante toda la semana. Media hora más que las dos horas que me propuse. Hasta el miércoles por la tarde no me conecté y casi me caigo de culo al ver la cantidad de e-mails de mi bandeja de entrada. El miércoles gasté 2 horas y la otra media se repartió en breves recaídas con el móvil en los dos días sucesivos.

En cuanto a la televisión, he dedicado aproximadamente entre 45 minutos y hora y media al día (para ver una película en la tele-ordenador), coincidiendo con la hora de comer (ahora mismo vivo con mis padres, de ahí el “recuperar” el tener tele).

Lo que he descubierto, de forma general:

dilbert-fascinating-internet

1.- La televisión no me engancha como lo hacía antaño, en la era pre-internet. Antes me tragaba lo que sea. Ahora me aburre y suelo ir a por programas muy concretos.

2.- No echo de menos internet. El primer día se me hizo raro, por la costumbre, pero dicha sensación se diluyó rápidamente y encontré otras maneras de pasar el tiempo. He descansado y leído mucho. Es como si me hubiera dado permiso para descansar. Algo así me pasó con Facebook en su día cuando me dio por estar un tiempo sin él. Resulta que la vida real me resulta ahora más fascinante que la posibilidad virtual, infinita eso sí, pero virtual.

3.- Me he ido antes y con más ganas a dormir, lo que me ha permitido que mi ritual de irse a la cama y que estoy implementando desde hace tiempo, se haya reforzado bastante. La sensación de irse a dormir sabiendo que no hay nada que mirar, leer y que puedes centrar tu atención en leer un libro de papel me ha dado mucha paz.

4.- Menos internet, más claridad mental. Menos internet, más energía. Incluso el móvil lo nota. Me dura la batería el doble. Es como si al no estar permanentemente conectada, se liberara una energía que se queda libre para otras cosas. En el trabajo me podía concentrar mejor, y también he podido descansar mejor. He estado más en contacto con mi mundo interior y dicha comunicación ha sido muy fluida.

Dejar internet significa dejar la atención tipo túnel, focalizada (aunque no sea a nada concreto) y permitir a tu cuerpo abrir los sentidos. Sientes más. Lo cual, como explicaré, puede llegar a ser problemático en ciertos casos.

5.- Menos internet no significa ser menos productivo, ni siquiera supone una barrera a trabajar de forma eficiente. No es un handicap. Es más, diría que ayuda. Para alguien cuya herramienta de trabajo son las bases de datos de artículos científicos, de bichos varios, etc, eso es un descubrimiento. Me he dado cuenta de cómo he usado esta excusa para estar conectada.

6.- Internet actúa como un agujero negro del tiempo. Una vez entras es difícil no irte por las ramas y ni siquiera sabes cómo ocurrió. El miércoles cuando me conecté, traía una lista con las cosas importantes que tenía que hacer. La verdad es que el tiempo era escaso, pero los e-mails los llevaba ya escritos de antemano. Los objetivos eran pocos y bien delimitados. Eso ayudó enormemente y seguramente hice más del doble de lo que hubiera hecho en ese margen de tiempo.

Pero me llegaron e-mails que no me esperaba y eso me descuadró un poco, a pesar de usar mi nueva técnica de gestión del e-mail, que leí en la página de Leo Babauta1. Me di cuenta, de que el tener el tiempo tan limitado me dio algo de ansiedad y ¿qué hice? Me di una vuelta por los blogs. Un comportamiento que por esperado (evitación-o huida como respuesta típica al estrés), no me resultó menos gracioso. Somos tan simples, realmente.

Como el tiempo seguía siendo limitado y aún no había hecho mi búsqueda de artículos semanal para el proyecto que estaba escribiendo (que por cierto tendré que presentar en Alemania a mediados de Julio y que en parte me provocó desasosiego), paré a tiempo, ya que apenas me quedaban 20 minutos para hacer una búsqueda en condiciones y ni de coña me iba a pasar del tiempo estipulado. Además, de la concentración, me empezaba a doler la cabeza. A pesar del tiempo, me las arreglé bastante bien.

 

Otras valoraciones:

No valoramos lo que tenemos. Hace 15 años apenas se usaba internet y había esas tarifas planas a partir de cierta hora. Uno esperaba pacientemente. Ahora todo lo queremos YA y no nos damos cuenta de que todo tiene su tiempo y que es bueno que así sea. Tenemos acceso constante a virtualmente todo el conocimiento generado por el ser humano y no lo sabemos (o no sé) gestionarlo. Intolerancia a la espera, a la desinformación. Ni siquiera lo valoramos como es debido y nos frustramos cuando una página se carga lento. Es de locos. Hay gente que aún tienen que andar kilómetros para ir a buscar agua y nos frustramos si se cae la conexión. El no valorarlo adecuadamente hace, que, bajo mi punto de vista, no lo utilicemos adecuadamente y para lo que realmente sirve: para ganar tiempo, y para hacernos la vida más fácil.

Para la gente con ansiedad esa inmediatez es especialmente importante, por el carácter adictivo que tiene internet.

internet and gaming addiction

Tiene un sistema de recompensa muy inmediato y potente y esto hace que sea especialmente difícil dejarlo. En hombres (y mujeres) que por ejemplo ven de forma asidua porno, se ha visto que estas personas establecen un sistema de recompensa tan bestia, que cada vez necesitan más estímulo y más rápido. De ahí a que la industria se mueva hacia hacer cada vez cosas más bizarras, porque el sistema se desensitiza y necesitas más estímulo para alcanzar los mismos niveles de excitación. Como esto en la vida real es difícil que suceda, muchas personas, típicamente hombres, tienen problemas para relacionarse con mujeres de carne y hueso, simplemente porque no se estimulan lo suficiente2. Es como tener a un cacho de madera a su lado. Con lo que se está dando la paradoja de que haya hombres que prefieran el porno a relaciones sexuales reales, con todo lo que implica biológicamente, además de tener otras implicaciones sociales, que me preocupan especialmente, pero que para abreviar lo dejaré aquí.

El cerebro de los adictos reacciona de forma diferente al cerebro
El cerebro de los adictos reacciona de forma diferente al cerebro “normal”.

  Y hago mención a esto, porque da igual que no veas porno, si utilizas internet para calmarte de alguna forma o para evitar enfrentarte a problemas de algún tipo, internet actúa en ti de forma similar. Como ves no ayuda, y te mete en una espiral aún peor, y lo que crees que te calma, en realidad está agravando el problema. Si tiendes a perder el tiempo en internet y luego te sientes mal por ello, pero no puedes evitarlo, sabes de lo que te hablo.

 ¿Lo bueno? Que se puede hacer reset. Tan sólo hay que permitir al cerebro que vuelva a su estado normal. Pero mientras no resuelvas lo que te empuja a buscar este chute, serás esclavo de esta u otra adicción (internet, trabajo, azúcar, son los más aceptados y los que pasan más desapercibidos).

(Como todo, hay quien piensa que esto son paparruchas, así que estamos en la eterna lucha de “y yo más”, utilizando la ciencia como medio. Lo peor de la ciencia y lo que sin duda limita el avance en el conocimiento, es que el factor limitante es que el que emite las conclusiones son seres humanos que por definición no son objetivos, por mucho que se escuden en datos. Los datos están ahí, la conclusión final, a gusto del consumidor. Creo que ni todo es blanco, ni todo negro y el que así lo emite, tiende a equivocarse).

Los efectos inmediatos de limitar internet es dejar de buscar, es dejar de sentir que no estás donde tienes que estar, que vas a hacia algún lado pero sin saber bien a cuál. Dejar de leer con ansia. En definitiva, limitar internet te calma ya que estás limitando la cantidad de información a procesar.

Yo ya sabía que usaba internet como válvula de escape, para hacer algo cuando mi mente o mi alma andan inquietas, que suele ser bastante a menudo, pero lo que me ha sorprendido gratamente es darme cuenta de que ya no lo necesito. Ya no lo necesito como analgésico del alma. Soy libre para dejar ir este mecanismo mío de sentirme amparada, acompañada y en definitiva, segura. Este mecanismo no es muy diferente del que usaba de pequeña cuando empecé a ir al colegio y tanta novedad me sobrepasaba. Llegaba a casa y me iba a por mi chupete que ya hacía tiempo que no usaba. Volver a lo conocido, me hacía sentir segura y calmaba mis sentidos.

Durante esta semana, he dedicado parte del tiempo extra del que he dispuesto a leer el primer diario que fui capaz de mantener de forma constante y que ha tenido continuidad hasta hoy en día. Lo empecé en 2010, en pleno apogeo de mi pérdida de rumbo. Me leo diferente, me noto diferente. Leo lo que escribía y veo sufrimiento tapado de forma muy burda por seguridad, por una actitud echada para adelante. Cogía la energía y como no la podía eliminar, la transofrmaba.

 Veo cómo negaba mi sensibilidad, mi dolor, cómo negaba mi ser y entiendo perfectamente por qué me han pasado las cosas que me han pasado en mi vida joven-adulta como consecuencia de ello. Es una mierda que haya tenido que pasar por situaciones bastante chungas tan sólo porque nadie haya visto (ni siquiera yo misma!) que he tapado mi dolor con una capa gruesa de hormigón. Mi energía predominante, que durante varios años ha sido puro sufrimiento, lo transformaba en rabia a la que le echaba capa de pintura para darle un toque de dinamismo, alegría y con ello a lo que me echaran. Si me tiraban, la vida o las circunstancias, tenía la facultad de multiplicar por mil dicha energía y salir con más ímpetu. Debo reconocer que es una energía muy útil para hacer cosas, y que en ciertas circunstancias más vale eso que la energía de la desesperanza, pero que también es destructiva.

Entiendo cada vez más quién soy, cómo reacciono y qué necesito y está creciendo en mí, aunque de forma muy lenta, una seguridad en mí misma que desconocía hasta ahora. Está bien ser quien eres, no tienes por qué cambiar. No tienes que demostrarle nada a nadie.

Esta semana, he llorado muchísimo, aunque no ha sido una semana triste. De alguna forma u otra han llegado a mí películas, artículos, libros, escritos antiguos míos que me han hecho entender más y mejor mi propia naturaleza. He llorado de pena, alegría, de esperanza, de gratitud, de rabia. He llorado por lo perdido, por lo que nunca tuve, por darme cuenta de las miserias humanas, la mía incluida, pero también me he emocionado al sentirme extrañamente cercana hacia gente que jamás he conocido. Mi yo racional es pura fachada. Soy una persona muy emocional, entusiasta, alegre y una forma de estar en contacto con dichos sentimientos es dejando que fluyan libremente. Y me he sentido excepcionalmente bien. Liberada. Tranquila. Contenta. Yo misma.

Al ver hoy esta entrevista3  y que he sentido que tenía que ver, a pesar de que ni la chica me llamaba la atención, ni me gusta mucho la entrevistadora, he visto el por qué. Me siento tremendamente identificada con ella aunque nuestras vidas sean sólo levemente similares. Pero siento su pena, la veo a ella y sus mecanismos de resistencia y aunque la entrevistadora diga en algún momento, que la desconcierta porque no la acaba de ver, a mí me ha hecho gracia, porque para mí, no podría haber hablado más claro. Y me he dado cuenta de que hay ciertas cosas que tan sólo puede ver el que sabe leer, y por regla general sólo sabe leer el que ha tenido que aprender a leer. Nos reconocemos entre nosotros y para el que no tiene esta manera de experimentar el mundo, no hay datos objetivos que puedan hacerle entender. Simplemente no va a filtrar el mundo igual. Y eso ni es bueno, ni es malo, es como todo, necesario y complementario. Pero lo grandioso de la época en la que vivimos es darse cuenta de que no estamos solos.

Conclusión

 Sabía que este experimento iba a dar de sí, pero francamente, no tanto. Ha sido tremendamente útil, no sólo por todo lo que me he dado cuenta, sino por la calma que me ha aportado. Tanta, que al poco de empezar ya decidí implementarlo en mi vida.

Para ello, adaptaré esta semana sin internet a las necesidades reales de mi día a día, y analizaré en el momento que haga mi planning semanal cuánto internet real, necesito. Con un tope de 4-5 horas semanales y en un marco espacio-temporal muy concreto.

Planificando se consigue optimizar y obtener todos los beneficios que sin duda alguna ofrece internet, pero en mi caso concreto, la función alternativa, aunque muy útil en su momento, ya no me vale y estoy dispuesta y preparada para atravesar mi particular Mordor.

Enlaces

  1. http://zenhabits.net/email-sanity/– Cómo ordenar tu bandeja de entrada para que no te tires de los pelos cada vez que entras a tu E-mail.
  2. http://yourbrainonporn.com/– La ciencia que hay detrás de la adicción al porno (y en mi opinión y aunque por diferentes vías, a internet).
  3. Entrevista de Pepa Bueno a Ruth Lorenzo.
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8 comentarios en “Una semana sin internet: la energía ni se crea, ni de destruye.”

  1. Me ha sorprendido mucho la entrevista a Ruth Lorenzo. Por un lado por lo abierta y sinceramente que cuenta sus problemas. Por otro, por lo poco que sabe de la vida Pepa Bueno, qué poca empatía con la entrevistada.
    Enhorabuena por tus conclusiones. Me he pasado un mes sin internet en el móvil y he recaído en su uso absurdo nada más enchufarlo.
    Coincido contigo en dos cosas: más conexión con una misma y las emociones y más consciencia del presente. Bueno, con tres: mucha más duración de la batería del móvil :-D.

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  2. Gracias! 🙂

    Sí, yo no conocía a Pepa Bueno antes (quizás así de refilón, la verdad es que no sé) y sólo he visto otra entrevista suya al primer cirujano en España que realizó un trasplante de cara (muy muy recomendable) y no puedo evitar que me saque de mis casillas. Risto, a pesar de su fama, es pura fachada y le sacaba más jugo a la gente (muy buena la entrevista con Pedro García Aguado). Sin embargo, no creo que Pepa no sepa de la vida, tiene una edad y eso hace que por webs sepa de qué va la vida. Simplemente su estrategia es diferente y eso hace que le cueste entender ciertas circunstancias. No es la mejor cualidad cuando te dedicas a hacer este tipo de entrevistas, pero bueno, imagino que a los que nos enerva sobremanera somos pocos.

    Sí, lo malo de internet, es que no puedes decir, va, me controlo y un poquito nada más. Desde que terminó la semana, es verdad que me apetece menos, pero cuando cojo el ordenador el agujero negro del tiempo se activa, sin que aparentemente pueda hacer nada (por lo que estoy aprendiendo últimamente, la fuerza de voluntad de poco va a servir en estos casos). Ya me las ingeniaré para encontrar la manera de integrarlo.

    Otra conclusión que se me olvidó decir: al tener más tiempo y estar más tranquila, me di cuenta de que tan sólo echaba de menos un par de cosas de esas que hago rutinariamente en internet, como por ejemplo los blogs que leo, etc. Imprescindibles para mí ahora mismo, en este momento, hay muy pocos.

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  3. Hola, nada que añadir en especial Me ha gustado mucho esta entrada y creo que estas muy acertada en todo.. estas empezando a sacar a la fiera.. lo noto!!.
    Yo esta semana con internet me he portado bien.. aunque tenía que recordarmelo constantemente ya que cuando me distraia un poco de mi misma ya estaba dandole al dichoso icono…así, sin pensar.. me temo que mi adiccion es más severa y me va a costar un poco mas… tendre que hacer como tu planificarlo.. aunque me cuesta la vida planificar…
    Lo del diario me ha dado una punzada porque yo solia llevar tambien durante ciertos periodos en mi vida una especie de diario, con fragmentos de libros.. pensamientos varios..y frases de “yo puedo con todo..” con la diferencia de que cuando terminaba el ciclo y me daba por releerlo, normalmente me daba tal bajon que terminaba destruyendolo a lo bestia..uno incluso lo eche al fuego de la chimenea para ver como se quemaba… todo muy significativo para cualquier psicologo que se precie.. Ahora intento llevar uno pero solo de lo que hago, de mis rutinas por asi decirlo.. sin nada emocional..
    Y la verdad es que estos ultimos dias podría haber llenado paginas y paginas de drama y mas drama.. No se si te habra pasado a ti tambien, pero uno de las consecuencias de quitarte capas de protección y hacerte más vulnerable es que quien menos te lo esperas y quien se supone que te quiere y no va a hacerte sufrir es quien a la media vuelta te clava el puñal, lo retuerce y lo vuelve a clavar.. y se queda tan ancho.. y ademas sin despeinarse, vamos que creo que nisiquiera ha notado que me ha dejado hecha una mierda.. eso por lista.. hala! sincerate, muestra tus miedos, derrumba tus muros que ya vendra alguien a darte por… Asi que ya ves llevo desde el domingo con pequeñas crisis de llanto ( yo que nunca lloro) y no porque este enfadada, ni decepcionada, ni quiero venganza.. simplemente estoy triste, muy triste… Besos
    P.D.: Despues le echare un vistacillo al video…

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    1. Te escribo a estas horas para q veas q ando bastante enganchada (en realidad no puedo dormir y aqui m tienes trasteando, lo cual SEGURO no ayuda). hay mucho q te quiero comentar y te enviare un e-mail. Me alegro que la entrada te haya gustado, pero no te me ablandes que sino quien me va a dar canya a mi 🙂

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    1. Sí, sigue rota y lo estará toda su vida, me temo. Pero es que eso en realidad, no creo que tenga que ser un yugo que te impida llevar una vida digna, e incluso feliz. Me pareció VALIENTE al exponerse así. Los tiene bien puestos y si ha conseguido tener a alguien que la ayuda como ella dice, con mucho amor y comprensión (que realmente creo que es lo que gente en sus circunstancias necesita), el resto es cuestión de tiempo y sanar heridas, aún sabiendo que siempre quedará esa cicatriz, ese poso de tristeza que el día menos pensado saldrá a flote. Como dice ella, con esto va a vivir siempre y yo siempre he pensado como ella. Pero aún así, creo que va por muy buen camino y ole ella por decir que no a 1 millón de libras y a un piso con vistas al Támesis. Sabe perfectamente cómo cuidarse y menos mal que evitó eso por tentador que fuera, porque hubiera acabado con ella. Yo también me declaro súper fan suya.

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  4. Unos días sin internet…

    ¡Una estupenda idea sin duda!

    Yo cuando estoy algún día sin internet, y lo he hecho este verano a conciencia, siento que cuando vuelvo tengo menos ansias. Que soy más consciente de los clicks que voy haciendo y el tiempo que va pasando.

    Para mí es todo un reto, porque me interesan tantas cosas, que un enlace lleva a otro enlace. Y otro lleva a otro. Y así en un bucle infinito :).

    Lo de la pornografía es cierto y yo mismo lo experimenté en el pasado, porque también hubo una época que veía porno habitualmente.

    Me alegro mucho de que además te permitiera encontrarte más profundamente contigo misma. Creo que parar muchas veces es el mejor camino para que el ruido habitual de cosas y pensamientos cese y podamos examinar nuestra vida con vista de pájaro. Y permitirnos expresar todo aquello que muchas veces nos quedamos dentro, sin duda es algo muy necesario.

    Un abrazo y seguimos por aquí!

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  5. Hola Mario,

    Desde luego que es un reto lo de internet para las personas curiosas como nosotros. ¡Es tener una biblioteca abierta 24 horas!

    Pero lo cierto es que este pequeño experimento me ha dado algunas claves súper importantes que se pueden extrapolar a una escala más grande (cómo y por qué elegimos trabajo, etc, etc). Lo bueno es darte cuenta de forma empírica y sentir en tus carnes lo que digo. Y ves que los cambios son tan rápidos y dramáticos que yo al menos, no me puedo dejar de preguntar qué pasaría si esto lo llevo a otra escala.

    Y de hecho, en esas estoy. Este año ha sido muy positivo en cuanto a revelaciones. Cosas que ya sabía de forma teórica pero que por fin me he dado cuenta de una forma más profunda. Y el aprendizaje más importante que he hecho este año, lo he aprendido a lo largo de este último mes y medio, y en cuanto junte las palabras intentaré expresarlo.

    Por otro lado, la pornografía es lo peor. Por lo que supone a varios niveles. Hace un año y pico vi la mitad de un programa de creo UK en la que unos cuantos felices consumidores de porno iban a la meca del cine porno y veían de primera mano las condiciones. Hubo una escena que me provocó tal asco que creo que el que me diga a partir de ahora que el porno, de por sí no es malo, que qué antigua, blah blah, le diré que lo vea y si es capaz de seguir consumiendo sabiendo lo que hay detrás que venga y me lo cuente.

    Tenemos todos que ser más conscientes de por qué hacemos lo que hacemos y las consecuencias que tiene en otras personas, además de en uno mismo.

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