Sé un poco menos gilipollas y fracasa más

Andaba yo hace un rato leyendo de refilón que un cantante que consiguió la fama mundial con tan sólo 19 años, se pegó el batacazo después sucesivamente y que no ha sido tras más de 8 años desde el último batacazo que ha remontado.

Lo primero que he pensado ha sido: ¡Pobre! ¡Qué mal lo habrá pasado, tan joven!

Luego he pensado: ¡Menos mal! ¡Un insufrible menos en el mundo!

Sí, porque al contrario de lo que se estila, fracasar es importante.

De hecho, creo que es fundamental tanto a nivel individual como colectivo. No sólo porque fallando, y por tanto fracasando, se pueden conseguir cosas que no podrías si no lo hicieras. Además, fracasando obtienes una imagen más realista del mundo y de lo que cuestan realmente las cosas. Nada es gratis. Todo tiene un precio.

 Soy investigadora y mi experiencia en el laboratorio me dice que el 99% de los experimentos son un total fail. Te pasas todo el tiempo estrujándote el cerebro y trabajando a horas intempestivas con toda tu buena voluntad, para entender a los putos bichos cómo funcionan las cosas, controlando todas las variables, midiendo con tesón y teniéndolo todo bien atado. Hasta que pasa lo que pasa y te dan ganas de darte de cabezazos contra la pared. Pero si te gusta lo que haces, si de verdad quieres saber qué ocurre allí, la frustración deja paso a la actitud curiosa de un niño. No pasa nada sino sale, porque aunque el resultado negativo, es positivo.

Porque te da mucha información y muy valiosa para el que la sepa ver. Incluso ahora hay publicaciones científicas para esos resultados negativos. Lo cual me parece fantástico, porque si yo hubiera tenido esa información previa, igual me hubiera ahorrado errores que han cometido otros y podría haber cometido nuevos errores y llegar así  a conclusiones cercanas a la realidad antes. Fracasar sí, pero fracasar pa ná es tontería.

Pero sea como fuera, de una u otra forma, sabiendo de los fracasos ajenos o no, el fracaso propio individual y colectivo nos impulsa a mejorar, a poner en marcha nuestra creatividad buscando alternativas. Además, también por experiencia de laboratorio, a veces el fracaso te lleva a líneas de investigación que ni siquiera te habías planteado y que luego resultan ser LA LíNEA y de repente todo sucede. ¿No os ha pasado que un fracaso os abrió la posibilidad de otras cosas mucho mejores, que de no haber fracasado, os habriáis perdido?

Cuestión de perseverancia, de tener actitud plenamente experimentaal y curiosa, y de dejar muy, muy de lado los resultados. Aunque eso, tanto en ciencia como en la vida, es complicado, porque claro, del aire no se vive.

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Ten éxito o muere o la versión científica: publica o muere (publish or perish)

 A estas conclusiones he llegado de forma muy dolorosa a través de varios años de sufrimiento continuo, yendo de frustración en frustración. Pero me alegro de ello. Me alegro enormemente de haber fracasado estrepitosamente porque creo que no sólo he conseguido llegar a un punto en el que me estoy alejando continuamente de la falacia del resultado (y se vive de bieeeeeen), sino que disfruto mucho más del proceso.

¡Ah! Y también me hace mejor persona.

Creo que no fracasar aleja a las personas de la realidad, de que desgraciadamente, NO siempre consigues lo que quieres. Shit happens. Asúmelo. Disfrútalo. A por otra cosa mariposa.

No me quiero ni imaginar lo más insoportable que sería de ser una joven promesa y pasar por buena parte de la vida en un mundo ficticio donde todo lo que quieres lo consigues y donde encima crees en la falacia de que si otros no lo consiguen es porque no quieren. ¡Con lo fácil que es!

 La vida es compleja, es un continúo y juzgar a los demás por una foto estática de su vida que ves en este momento es injusto. Mira la persona como un global, como un proceso en continúo movimiento. Como alguien que ahora está arriba y después puede estar abajo, o al contrario. Nadie es infalible. Nadie es perfecto. Nadie es imperfecto. Per se.

Ser un triunfador o un perdedor es esa clase de simplificaciones que nos pesan a muchos como una losa, porque nos creemos que naces con ello y que no se puede cambiar. Ser un perdedor o más bien, fracasar en este preciso momento, no te hace menos capaz o te impide dejar de fracasar. El fracaso es un constructo. Una falacia. No existe.

Por lo tanto creerse un triunfador o un fracasado y colocarte con ello por encima o por debajo de otras personas, es algo que te aleja de la gente. De la realidad. Además, si crees en ello, indefectiblemente no serás libre. Porque es difícil ser libre cuando tu valía está supeditada a los resultados externos. También hablo por experiencia cuando digo que es una auténtica porquería vivir así. Si lo haces estás traicionándote y eso, bien lo sabes si lo has pasado, te mata lentamente el alma.

Yo estoy obsesionada con la libertad, ¿y tú? ¿Estás dispuesto a ser un poco menos gilipollas y a fracasar más?


Con esta reflexión mañanera me despido.

 He de decir que por primera vez en ¿años? estoy disfrutando como un cochino jabalí del proceso. Estoy escribiendo un proyecto de investigación que tiene una posibilidad de éxito (=financiación) del 10%, en el que desde qu se plantó la posibilidad, hasta que se haga realidad, si lo hace, pasará año y medio, más medio año para la incorporación.

Dos años de trabajo y espera, para dos años de trabajo, y ¡vuelta a empezar!

 Además, a ese 10% hay que restarle el porcentaje de hacer algo que pocos hacen: pedir un proyecto con una empresa y no en universidades y demás, y convencer a la empresa de que modificar el proyecto inicial y por tanto gastarse una pasta y hacer algo realmente innovador es BUENO (más que nada porque de no ser así, las probabilidades bajarán al 0,000001%).

   Dicho así no parece el chollo del siglo, El Dorado de los trabajos, el santo grial comparable a obtener una plaza de funcionario.

 Pero yo lo estoy disfrutando muchísimo. Y luego, cuando lo presente, que pase lo que tenga que pasar. Eso que me llevo. Y si es un fracaso, con F, ya me buscaré yo la manera de sacarle un rendimiento, que soy mucho de optimizar el tiempo. Ahora igual le saco rendimiento a los fracasos 🙂

Y creo que he llegado a este punto, porque previamente he fracasado. Porque me he levantado y sigo intentándolo.

Así que como reflexión final y como dicen los ingleses: Inténtalo de nuevo, fracasa más, fracasa MEJOR.

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