La técnica productiva del barbecho

Una de las cosas importantes que se aprenden cuando uno inicia el largo y continuo camino del autoconocimiento es a saber cómo y en qué condiciones se funciona mejor.

Yo me he dado cuenta de que a pesar que las rutinas y los horarios me vienen genial, el horario digamos estándar u horarios demasiado rígidos me van fatal.

Por ejemplo, de siempre yo por la mañana he sido un zombie y da igual si he dormido 8 horas que 3. Mi cuerpo puede estar despierto, que mi mente no. O no para según qué cosas. Me he pasado media vida estudiando de noche porque me encanta esta sensación. Además, es cuando mi mente está más despierta y creativa. Eso es un problema a la hora del descanso si el horario de trabajo es el típico que empieza a las 8.

Hace poco he oído que a la gente que tenemos el ciclo circadiano un poco desplazado hacia la noche y nos vemos obligados a llevar un ritmo más atrasado a lo que nos es natural, sufrimos de síntomas propios del jet-lag. Lo llaman Jet-lag social. Cinco días a la semana. El intentar adaptarse a un ritmo que nos es ajeno además propicia la depresión, tristeza y falta de motivación (vaya, ¿no va a ser cansancio eso?). Menudo plan.

El saber esto hace que si no me queda más remedio que trabajar en los horarios horribles mañaneros me organice de manera que los trabajos físicos y/o rutinarios los hago por la mañana, mientras que las actividades mentales y creativas por la tarde. Ahora lo estoy haciendo así y la verdad es que me va genial. Lo malo es cuando todo el trabajo es mental o todo el trabajo es físico, o cuando todo el trabajo es X.

Observando cuándo me he sentido mejor y motivada, a la vez que he rendido más, veo un patrón claro:

  • Me gusta cambiar de actividades. Tiendo a aburrirme si me dedico full time a una sola actividad por un periodo muy largo de tiempo (digamos 2-3 meses aunque eso es absolutamente variable). Pierdo el interés y aunque le dedique cada vez más tiempo, mi productividad cae en picado. Es más, empiezo a odiar lo que sea que esté haciendo y empiezo a quejarme por todo. En realidad el trabajo no es el problema. El problema es que me estoy aburriendo y frustrando por no poder saciar mi sed de nuevos conocimientos/actividades.
  • Necesito tiempo y compromiso con una actividad. Me gusta profundizar en todo aquello que me interesa, saborearlo lentamente, como un buen manjar. Por ello, el multitasking no es para mí. Voy corriendo de un lado a otro, picoteando, sin realizar nada bien (bajo mis estándares) y al final del día me queda la sensación de que no sé nada y de que he hecho las cosas de forma superficial y de que ando sobre arenas movedizas. No me gusta esa sensación.
  • Requiero de cierta rutina pero sobre todo de flexibilidad. Como he dicho previamente ciertos trabajos se me dan mejor a partir de cierta hora. A pesar de que no me gustan la flexibilidad extrema que lo que hace es añadir caos a la vida, sí que me gusta flexibilizar a qué dedico mi tiempo en cada momento. Cada semana tengo unos objetivos de trabajo que tienen que hacerse esa semana, pero si planifico que el trabajo de investigación y documentación lo haré siempre por la mañana, es posible que no dure mucho y que al final de la semana (quizás no la primera) no haya cumplido casi ninguno de mis objetivos. Si por la mañana me planifico algo que por lo que sea no puedo hacer esa semana, tan sólo perderé el tiempo cuando podría ser más productiva haciendo otras cosas de la lista.

Al final, lo que he entendido es que funciono mejor con la técnica productiva del barbecho. ¿Qué es eso? Pues me lo acabo de inventar. ¿Y por qué le llamo del barbecho? Todos recordáis del colegio esta técnica de cultivo, pero refresquemos la memoria.

Barbecho (Wikipedia)

Se denomina barbecho, a la técnica por la cual la tierra se deja sin sembrar o cultivar durante uno o varios ciclos vegetativos, con el propósito de recuperar y almacenar materia orgánica y humedad, además de evitar patógenos esperando a que sus ciclos terminen sin poder volver a renovarse debido a la falta de hospederos disponibles.

(…)

Es una técnica muy usada en la rotación de cultivos por algunos agricultores que buscan que se repongan los nutrientes y la composición química del suelo antes de otro tiempo de cosecha, para que naturalmente se pueda restaurar el equilibrio de los elementos que componen la tierra.

La técnica productiva del barbecho

En mi caso implica lo siguiente:

  •  El desempeño continuado en el tiempo de una actividad a la larga empobrece el cerebro. En comparación con la definición clásica del barbecho, si la tierra es el cerebro y la actividad el cultivo X, el cultivar siempre lo mismo hace que se agoten unos nutrientes específicos y que no se utilicen otros. Si no se cambia de actividad a tiempo, hará que el cultivo X no crezca ya bien, disminuyendo bastante la productividad de dicha cosecha, cuando el resto de nutrientes que pueden ser utilizados para otros cultivos, se mantienen inutilizados. Yo siento exactamente eso cuando me dedico en exclusiva a una sola actividad por mucho tiempo.
  • Para lograr resultados es necesario dedicarse a algo de forma continuada e intensa durante un tiempo. Si se cambia de actividad a medio acabar, jamás se alcanzarán los frutos. Es como si a medio cultivo, arrancarais las plantas y sembrarais otras. Y así continuamente. No vais a recoger frutos nunca y el desgaste físico será grande.  Es necesario saber cuánto tiempo se puede mantener un cultivo sin que se vea afectada su productividad, pero que la vez permita obtener frutos y por tanto beneficios. Esto es personal.
  • Tras una dedicación intensa, hay que dejar descansar al cerebro, sobre todo si son actividades muy mentales. Cuando me mudé a Alemania me di cuenta de que no mejoraba sustancialmente mi alemán por mucho que practicara. Era frustrante, ya que me daba la sensación de que sabía más antes de irme que una vez allí. Luego me venía dos semanitas a España, no hablaba ni una palabra y al volver, de repente notaba una mejoría importante.

¡Alehop!

Le había dado tiempo a las nuevas conexiones neuronales responsables de almacenar la nueva información a hacerse sólidas. De esto ya me he dado cuenta antes, pero no de su importancia y sobre todo el aceptar que yo funciono así.  Aunque sea un proceso lento y a nadie le gusta ser lento. Pues yo soy lenta. Muy lenta. Y cada vez más orgullosa porque al contrario que antes veo las ventajas de dicho sistema en apariencia defectuoso (más sobre esto otro día).

  • Es necesario conocer las propiedades de la tierra y plantas a cultivar (cerebro y actividades) para saber qué hacer en cada momento. En mi caso me doy cuenta de que tengo diferentes ritmos a lo largo del año y también a lo largo del día e incluso semana y mes. Sabiendo qué tipo de energía requieren cada actividad y en qué estado estoy en cada momento, se puede optimizar de manera que en cada momento realices la actividad que más se ajusta a tu momento. Esto implica conocerse muy bien y también ser realista con los tiempos y esfuerzo que requiere cada cosa. Esto se logra ensayando y errando a tutiplén.
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La naturaleza es muy sabia y nos enseña más de lo que creemos si prestamos atención

Yo estoy en ello, aprendiendo de forma continua. Pero lo bueno, es que en mi caso, entendiendo esto de mí y aplicándolo, elimino gran parte del estrés, porque en cada momento hago lo que mejor puedo hacer, optimizando de esta forma mis recursos y mi tiempo, con lo que al final esa sensación de no hacer nada, de agobio, de no tener tiempo prácticamente desaparece. Además, al final del día te queda la sensación de deber cumplido.

No todos somos iguales, ni funcionamos igual, así que lo que a mí me vale, no tiene por qué valerte a ti. Pero creo que el rotar actividades le puede ser útil a gente con muchas inquietudes, con gran volumen de trabajo y que están muy ocupadas y/o estresadas. Es cuestión de observarse, analizar qué cosas deben ser hechas, qué requieren de ti y delimitar cuándo las vas a hacer teniendo en cuenta también factores externos como fechas de entrega, etc. Esto es aplicable no sólo a lo largo de un día, sino de la semana, mes y año. Somos seres vivos y tenemos ciclos. No tiene mucho sentido pretender que funcionemos como una máquina que vive ajena a los ciclos naturales que quieras o no rigen tu vida.

Para mí, el entender esto y no fustigarme por no ser la persona productiva estándar de 8-5, por este aparente caos, por el qué pensarán jefes de mí o por no obstinarme en cumplir unos rígidos horarios que yo misma me marco aún no siendo factibles por lo previamente contado, están haciendo que afronte los días con más ganas y aunque estoy aún optimizando, en general me estoy acercando el equilibrio.

Hago más en menos tiempo, porque escojo muy bien en qué momento se tiene que hacer cada cosa. Porque hacerlo así es optimizar los recursos y el tiempo y en definitiva liberar energía y tiempo que puedo utilizar como más me plazca (sí, descansar también). Definitivamente menos es más, pero no de cualquier manera.

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Ahorrar energía para tener más tiempo y optimizar tu trabajo (además, es también sostenible en el tiempo)

Lo más importante que estoy aprendiendo es que gestionar bien tu energía es similar a gestionar bien tu dinero. Igual que no vas despilfarrando dinero si ganas una miseria, tampoco tiene mucho sentido ir despilfarrando energía en cosas que apenas te van a dar resultados, sabiendo que tu energía es limitada y a veces escasa. El verlo así, como si mi energía se tratara de dinero, me está ayudando mucho, porque no en vano, la gestión del dinero es uno de mis fuertes 🙂

Y tú, ¿tienes alguna técnica infalible de productividad que te funciona a ti pero que no parece ser la estándar?

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28 pensamientos en “La técnica productiva del barbecho”

  1. Hola R.
    Ya me gustaría a mí tener tanto autoconocimiento y haber diseñado un sistema personal de productividad, la verdad.
    Hace unos años decidí estudiar un máster y para eso pedí una reducción de jornada en el trabajo. Aunque estaba de 8 a 22:00 de la noche fuera de casa trabajando y estudiando, era más feliz y más productiva que cuando salía de trabajar a las 7, cansada y ya sin ganas de nada. Concentrar las horas de trabajo y disponer de más tiempo para dedicar a otro tipo de intereses, creo que fue la clave. Siempre digo que las empresas cuyo negocio lo permitiese, deberían implantar la jornada intensiva y ya verían cómo aumentaba su productividad.
    Me identifico contigo en lo de la necesidad de variar el tipo de trabajo que se realiza. También en identificar los mejores momentos del día para el rendimiento personal. Por muy pronto que llegue a la oficina, hasta las 10 más o menos, mi cerebro no se ha despertado todavía.
    Por último, me encanta la idea del título, siempre me ha gustado el concepto “barbecho” 🙂

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    1. Cigi, se había traspalelado este comentario. LO he encontrado en spam y no sé muy bien por qué. Sí, a mí también me ha gustado siempre el concepto de barbecho y me gusta su sonoridad. A mí también me gusta concentrar la actividad porque sino al final acabo pensando todo el día en lo que tendría que estar haciendo y no hago.

      No me extraña que en España, comparado con otros países, seamos tan poco productivos. No es que tengamos un gen defectuoso y por el norte sean una raza superior. Es cuestión de organización de recursos. Esa fue mi lucha durante mi Tesis, que perdí miserablmente porque en el ambiente en el que la hice, eso de echar las mínimas horas posibles se ve como una falta de vocación horrible y con falta de compromiso, etc. Igual con lo de la vocación tenían razón, porque yo nunca he dicho, ah mira, voy a ser investigadora en B. Molecular. Entré de rebote como podría haber hecho cualquier otra cosa. Pero sí que me gusta hacer las cosas bien cuando las hago, y esto incluye intentar aprovechar el tiempo de la mejor forma posible (aunque fallo más que acierto, pero allí voy yo intentándolo de nuevo).

      Los resultados fueron más que claros: en apenas 2 meses de trabajo en Dinamarca obtuve más resultados que en los dos años previos en España. Y encima me sobraba MUCHO tiempo. Allí a las 4 de la tarde (si hacía buen tiempo antes) veías las bolas del desierto rodando por los pasillos y yo flipaba porque las 4, ¡Esa que hora es para terminar de trabajar!…focus, focus, focus, ¡La clave! (a mí es que siempre me ha dado mucha pereza hacer como que trabajo pero en realidad no trabajar o hacer el paripé para que crean que trabajo, porque aunque no trabaje, es una energía y tiempo que estoy malgastando y que podría utilizar sabiamente rascándome la barriga a dos manos) 🙂

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  2. Ey… se me habian escapado tus últimas entradas.. las he leído un poco por encima, ahora las ataco más despacio.. La verdad es que estoy cumpliendo tan bien lo de prescindir más de internet que no me lo creo ni yo…para mi esta claro que lo utilizo como “distracción” para evitar hacer lo que si tendría que estar haciendo y si lo que leo tiene un minimo de contenido semiintelectual me engaño del todo convenciendome de que es en mi provecho… bah…. Otra cosa que gracias al tan nombrado R. Sarmentero he descubierto, y la verdad es que me cayo como una losa, es confundir ocio con diversión. Ël define ocio como (corto y pego) “una tierra de nadie entre el deber y el placer que no procura satisfacción ni a corto ni a largo plazo. Estar ocioso es darle a tu tiempo el peor uso posible. El ocio es lo contrario de la vida. Si quieres trabajar, trabaja. Si quieres crear, crea. Si quieres descansar, descansa. Si quieres divertirte, diviertete. Con arreglo a estas observaciones he comenzado a actuar. He renunciado a parte de mi ocio y he invertido en diversion.” Cuando termine de leerlo me quede boqueando un rato.. y me vinieron a la mente la cantidad de horas pasadas navegando o viendo alguna serie o pelicula que ni fu ni fa, y pensando que era mi rato de ocio, mi descanso vamos…Creo que comentas también algo relacionado… Bueno lo dicho, voy a pegarle un vistazo largo a tus post.. espero que estes tranquilita y centrada y que todo vaya a ritmo.. nos vemos!

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    1. Estoy, estoy centrada y lo que dice R. Sarmentero es tal cual. Me he dado cuenta de que he mezclado tanto todas las facetas de mi vida, que cuando trabajo no trabajo al 100% (bueno, no siempre), pero desde luego esto es cierto en el caso del descanso y diversión. Si en cambio, te dedicas como sabemos que hay que hacerlo, disfrutas mucho más y sin remordimientos de esos momentos de descanso que tanto te has ganado.

      Y sí, internet es una fuente de excusas inagotable, y lo de contenido medio intelectualoide me ha hecho reir….mi gran excusa. No es necesario tanto y no por leer mucho vas a aprender más, más si lees en plan escáner.

      Me alegro de que estés prescindiendo más de internet. Yo también lo uso menos, y aunque ahora tengo que usarlo más para las gestiones de las próximas semanas, al ir con objetivos bien claros y límites de tiempo, estoy avanzando un montón. Así que en breve vuelvo a mi recién estrenada política de “internet imprescindible”.

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  3. Venga, a la tercera vez que intento comentar, lo consigo.
    Me encantaría tener tu autoconocimiento y un plan personalizado de productividad, la verdad. Empezaré a prestar más atención a mis ritmos.
    ¿Quién es R. Sarmentero? Google dice que es un cirujano plástico O_o.

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    1. Cigi, gracias por tu tesón y dejar comentario!
      Mi autoconocimiento ha sido bastante escaso hasta hace relativamente poco. El caso es que si algo no funciona (y no me refiero a la productividad) uno tiene que empezar a analizar.

      De todas formas, para mí el conocerme bien no sólo me está devolviendo paz, sino que me relaciono de otra manera con la gente.

      Yo tampoco sé quien es R. Sarmentero, simplemente leí lo que puso rose. Igual ella nos puede sacar de dudas!

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  4. Hola, me refiero a Rafael Sarmentero y la cita es del libro “No puedes ser escritor”, homominimus lo nombra bastante y crei que lo conocias…
    Yo también era de hábitos muy nocturnos, trabaje muchos años por la noche y cuando empece de nuevo a estudiar lo hacia de noche. El problema que lleva aparejado vivir de noche es que tienes que dormir de día, con toda la parafernalia que conlleva: usar tapones, cerrar persianas a cal y canto, pasar frío/calor porque la calefacción funciona a deshora (para ti claro), comer a media noche, desvelarte y darte las doce del mediodia sin haber pegado ojo, potenciar tu asocialidad si es posible aun mas… Yo ahora echando la vista atras, veo muchisimo descontrol..no quiere decir que no fuera productiva, que lo era..hay muchas menos distracciones por la noche y ese silencio alrededor que te centra por lo menos a mí..
    Cuando empece a vivir de día las distracciones se multiplicaron por mil y entonces pobre de mi empece a buscar milagrosas tecnicas de estudio y de como aumentar mi productividad.. Estas para mi tienen el mismo problema que los libros defensores del positivismo a toca teja, esto es, estas mas preocupado por las formas que por el contenido.. con lo cual mi numero de excusas aumento notablemente, porque si no empezaba a estudiar a la hora que tenía programada, ya me estresaba porque no me iba a dar tiempo, si planificaba un tiempo para cada tarea y me llevaba mas/menos tiempo me descuadraba todo y otra vez a planificar, si seguia los horarios que me habia trazado durante una semana entera, el aburrimiento hacia presa en mi, en vez de alegrarme, una nube negra me cruzaba la mente y me agobiaba pensando que los proximos meses de mi vida iban a ser asi… menuda mier… A mi no me sirven..
    Lo unico que utilizo desde hace mucho tiempo son las tecnicas de GTD, lo que es curioso porque lo compre durante unas vacaciones hace mas de 10 años de forma semicompulsiva, como solia comprar libros por esa epoca, en la que me daba una vuelta por las estanterias e iba cogiendo todo lo que me llamaba la atención..Como conclusion, pues que hasta el año pasado siempre terminaba igual, palizon los dias antes de examenes, modo zombi, generalmente exito total y ningun tipo de hábito nuevo positivo adquirido.. mas bien mas descontrol.
    Ahora llevo desde primeros de año usando otra antitecnica, que a mi me va genial, la he ido añadiendo a cada vez mas facetas de mi vida porque creo que he dado con una mina de oro, para mi por lo menos.. consiste en ser aleatorio… Por ejemplo este cuatrimestre tenía 8 asignaturas, las desgrano en bloques (que no en temas) y a cada uno le doy una frecuencia de estudio (cada 2 dias, cada 4 dias…) segun la dificultad que le intuyo..(aunque esto no se sabe tampoco a priori) de forma que hay días que tengo 8 horas de estudio (una hora por bloque) otros dias 2 horas y otros dias 12 o mas… nunca se cuantas horas toca ese día.. solo se que los dias que salen mas de 12 horas la duración de cada bloque es menor a una hora para que como mucho dedique 12 horas a estudiar.. No tengo una hora de comenzar, ya que con el ejercicio fisico hago lo mismo, y hay dias que toca en ayunas, otros dias antes de comer, otras a media tarde… Lo mismo con las comidas, con lo que juego a que sean sin carbohidratos o con mas del 60 %.. en fin un pequeño caos, que a mi me libra de la monotonia.. y que me da la sensacion de que cada día es totalmente distinto al anterior.. es como una planificacón desplanificada… leyendolo parece que estoy un poco p’lla pero no… es como comentas conocernos, ver lo que necesitamos, y en la medida que se pueda hacerlo… besossss!

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    1. Hola Roseypunto…..creo que no he entendido tu método de estudio. ¿qué es aleatorio? ¿El número de horas al día, las asignaturas que estudias cada día, el tiempo que dedicas a cada una? Justo me voy a poner a estudiar, y le estoy dando muchas vueltas a cómo organizarme, lo cuál me está llevando a una parálisis por análisis. Preguntando a la gente, me estoy dando cuenta de que cada uno tiene su propio sistema que tiene mucho que ver con el autoconocimiento, que no hay fórmulas generalizables.

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      1. Cigi, exacto, yo creo que cada uno tiene la técnica que más le funciona. No creo en técnicas generales para todo el mundo. Lo que sí creo que ayuda a poner órden es el establecer fechas límite (que sean razonables). Ya cómo te organices depende de ti. Si hace tiempo que no estudias, al principio te costará, pero ya irás encontrando poco a poco tu ritmo. En estos casos es mejor mover el culo aún no sabiendo cómo, que analizar cuál es la mejor forma (que luego puede que ni te funcione a TI).

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    2. Si a ti te funciona genial.

      Yo he estudiado mucho de noche, pero cuando lo hacía tenía clase a las 8:30 de la mañana, así que no me descontrolaba y seguía la vida normal de la gente (durmiendo 4-6 horas según el día). Como en clase no tenía que estar muy concentrada, por regla general, me iba bien. Luego siesta y vuelta al ruedo. Ahora que tengo flexibilidad absoluta, veo que lo que a mí me funciona es una mezcla de flexibilidad (para evitar esa sensación de ahogo que bien comentas) y horarios que aportan un marco de estabilidad. También tengo épocas. Y veo que son cíclicas (aunque aún no las puedo predecir): a veces me gusta darlo todo por la mañana y tener la tarde libre y dormir bien temprano y otras se va desplazando hacia la noche.

      Yo locuras en la carrera también he hecho, rollo panzones de estudiar a última hora, porque tiempo no había y era lo que tocaba. Hoy en día si me encontrara con la misma situación aceptaría que no puedo con todo y las hubiera dejado para Septiembre (aunque me jodía eso, porque entonces significaba sacrificar parte del verano estudiando y a mí en verano me gusta no hacer nada) o hubiera bajado mis estándares para esas asignaturas, según si la nota fuera decisiva o no.

      Lo que seguro no puedo hacer es estudiar 12 horas seguidas. He descubierto que puedo estudiar una máxima de 3 horas seguidas con un nivel muy alto de intensidad. Saco mucha información de lo que hago y lo considero tiempo de alta calidad. Cansa mucho y después tengo que descansar mucho. Hasta el próximo día. Como para según que cosas no es suficiente tiempo, lo que hago es que el resto del tiempo lo dedico a cosas que requieren menos concentración. Si es estudio, me leo por encima los artículos que me tengo que leer (bien) al día siguiente y me hago un esquema de la información que necesito encontrar de esa parte, para que así al día siguiente mi mente vaya buscando esa información de forma más efectiva.

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      1. Atreverseacambiar,
        hay un famoso libro (en mi casa mental), llamado ‘The Power of full engagement’, de Loehr y Schwartz, que te gustaría porque corrobora mucho de lo que estás descubriendo en los últimos tiempos.
        En esencia, lo que defiende este libro es que no hay que gestionar el tiempo, sino la energía, a través de la búsqueda de equilibrio en las distintas áreas vitales: física, emocional, mental y espiritual.

        Puede que escriba un artículo o reseña de este libro, porque es para mí uno de los libros más importantes de productividad existencial; sin embargo no es demasiado conocido para el público hispano.

        Muchos de tus artículos, en especial este del barbecho mental y el último “Bajar las expectativas y confiar’ tratan sobre esta idea. Creo que vas en el buen camino.

        Hay tanto ruido en el mundo de la organización y la productividad personal que al final dejamos de ver las cosas simples que experimentamos todos los días y suplantamos estas sensaciones por lo que tú llamas “Yo ideal”, como si hubiera que negarlas o fueran subsanables.

        Otra idea importante del libro, que tú también apuntas, es la del trabajo por intervalos o ‘El paradigma del velocista’ en contraposición al ‘Paradigma del maratoniano’. También escribí sobre esto: http://homominimus.com/2010/08/16/el-paradigma-del-velocista-i/

        El trabajo de intensidad solo es sostenible en intervalos cortos, y ha de ser seguido de la necesaria recuperación. No hay que confundir tiempo presencial en el trabajo con tiempo de calidad en el trabajo.

        Toda la estructura sabática de mi tiempo se basa en esta idea de generar una secuencia eficaz de alternancia entre trabajo de alta intensidad y recuperación o descanso. Para un deportista físico, y también para un atleta intelectual, es fundamental dominar esa alternancia. Dicho de otro modo: el descanso es tan importante como el trabajo intenso. No puede haber uno sin el otro en el medio y el largo plazo. A corto plazo, puedes engañarte con las supuestas excelencias de las sesiones de 10 o 12 horas de trabajo diario.

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        1. Lo de gestionar la energía me gusta. De hecho, me doy cuenta que todo en la vida realmente se trata de eso, la gestión del dinero a efectos últimos también es gestión de energía. Mi tesis iba de eso, y la verdad, aprendí un montón de bichos que no se pueden mover, de cómo gestionan los cambios, etc. Igual es muy friki, pero algún día igual explico un poco por encima y de forma amena lo que aprendí (que en verdad es fácilmente aplicable en el día a día y lo hacemos incluso sin saber).

          Estoy deacuerdo con lo que dices de trabajo de intensidad y lo de la recuperación. Hace años hacía natación de larga distancia y sé bien que puedo echar millas sin cansarme un ápice (a una velocidad media-baja) pero que subir la velocidad te desfonda rápidamente y que requiere de su correspondiente descanso (más elevado cuanto mayor haya sido el esfuerzo). Nada nuevo aquí.

          El problema en mi caso y que parece ser mi talón de Aquiles es no entender que el trabajo que yo considero maratoniano y por tanto de baja intensidad, es en realidad de intensidad. La comparación, el ideal, todo eso. Despegarse de eso y aceptar lo que es. Si para mí es un trabajo de intensidad y necesito descansar, es así y punto.

          Creo que esta es una de las claves de mi desfondamiento en los años previos ha sido no entender ese matiz.

          Por lo pronto, he hecho las paces con mi autoexigencia y que hasta el lunes no vuelvo al ruedo. Me dedicaré a otras cosas, a descansar también, pero ahora el cuerpo me pide alimentar mi alma. De paso le doy al cerebro el tiempo que me está pidiendo para digerir tanta información.

          Gracias por tu aporte! 🙂

          P.D. ME apunto el libro para este verano de descanso absoluto. 🙂

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    3. Roseypunto, muy interesante tu método. ¿Cómo llegaste a él?

      No solo es original, sino que es sorpresivamente eficaz y eficiente. Hay un profesor llamado Robert Bjork que estudió los efectos del aprendizaje espaciado y sus efectos sobre la memoria. Este método tuyo de espaciar las sesiones de estudio a lo largo de varios días (en vez de estudiar todo seguido) y de entremezclar bloques de estudio de distintas materias durante la jornada es una excelente aplicación de muchos de sus estudios [para saber más: http://bjorklab.psych.ucla.edu/research.html%5D.

      El otro elemento al que apuntas me interesa especialmente: la introducción de la aleatoriedad. Nassim Nicholas Taleb ha escrito todo un libro sobre los efectos positivos de la aleatoriedad en los sistemas biológicos y sociales, y los correspondientes negativos del exceso de regularidad.

      Se puede aplicar a la comida (el ayuno intermitente es una aplicación ya descubierta por la mayoría de las religiones hace tiempo), al descanso (el shabbat y los periodos rituales de descanso), al aprendizaje (como tú haces), al tipo de comida, a la economía y a casi cualquier sistema biológico, como seguramente Atreverseacambiar nos podría informar.

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      1. Muy interesante lo que dices homomínimus sobre la aleatoriedad. Casa bastante bien con lo que digo que a mí los horarios demasiado estrictos o rígidos no me van bien. A pesar que de he visto gente tener una disciplina casi militar y hacer día tras día exactamente lo mismo sin rechistar, no creo que sea lo normal para el común de los mortales. Yo necesito meter cambios a mis días. A veces meto “descansos” en los que simplemente cambio la actividad. Lo que es cierto es que en mi caso concreto lo que peor llevo no es no entender eso, sino aceptar que no puedo físicamente dedicar más de X tiempo a algo para lo que SÍ quiero seguir (por diversos motivos).

        El link no funciona, pero buscaré a ver qué encuentro de Bjork, así como de Taleb, porque da el fundamento de lo que llevo pensando mucho tiempo y me interesa muchísimo.

        Muchas gracias por tu aportación homomínimus.

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        1. Este es el enlace: http://bjorklab.psych.ucla.edu/research.html . Y aquí una entrevista en video muy bien estructurada y con notas que te puede servir para obtener una panorámica general de su teoría del desuso de la memoria y las dificultades deseables en el aprendizaje: http://gocognitive.net/interviews/robert-bjork-long-term-memory
          Lo descubrí hace 3 años y me hizo cambiar por completo mis estrategias de aprendizaje.

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      2. Efectivamente todo esta inspirado en la obra de Nassim Taleb… Ya con “El cisne negro” fui aplicando bastantes cambios sobre todo en mi relación con el dinero.. y ahora con “Antifragil”, despues de muchas relecturas para ir asentando conceptos, me he decidido a llevarlo a la practica.. Se que es sólo la punta del iceberg y aun así tenía mis reticencias.. tan condicionados estamos por el día a día y por la forma de hacer de siempre.. Para mi ha sido una revelación, comence con el estudio, luego con el ejercico fisico y despues con la alimentación… el tema del ayuno lo tengo pendiente.. más que nada porque me da pereza pelearme con mis allegados acerca de si es “sano o no”… Este mes que viene utilizare la herramienta de las microreencarnaciones que planteaste… lo que no se muy bien es si con el ayuno o con el sueño bifasico que también me da curiosidad…El hecho de considerar los días como años y ver acercarse “el final” me parece también una forma brutal de no caer en la apatía, aprovechar los días a fondo sin centrarte en tonterías que consumen tiempo y “energía”, trivializar circunstancias que sin esa urgencia pueden ocupar días tu cabeza y disfrutar de tu gente con más intensidad gracias al sentimiento de perdida… (muy estoico también..) Nos vemos!!

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        1. Las mini-reencarnaciones contribuyen a genera esa sensación de urgencia y a la vez de experimentación. En esta reencarnación ya tengo 87 años. Puedo estar más o menos contento, pero he tenido una vida bastante plena. Hay, sin embargo, muchas cosas que haría distintas si volviera a vivir… y me produce un cierto pesar… ¡Pero voy a vivir otra vez! De hecho, voy a tener 4 vidas en el 2015; por lo tanto, nada de pesar, sino recordar los buenos momentos, aprender de los malos y cosechar las lecciones con la esperanza de que mi próximo yo reencarnado aproveche algo de lo aprendido y lo haga un poco mejor la próxima vez.

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  5. Ok, eso mismo iba a comentar…llo que “atreverseacambiar” quiere fomentar es el autoconocimiento.. y en base a eso construir tu propio metodo… el mio esta en fase experimentación, y de momento me ha ido bien… Tu empieza, y “mueve el culo aun no sabiendo cómo” que lo demas ya ira surgiendo..

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  6. Roseypunto, tienes la tradición milenaria de todas las grandes religiones como corroboración de que el ayuno puede tener efectos positivos.
    El ayuno ritual es una de esas sanas prácticas que en el presente se siguen por inercia o factores culturales, pero que fue iniciada y mantenida por razones físicas, emocionales y de cohesión social. Tiene la prueba del tiempo de la evolución cultural a su favor.

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    1. A esta nota, sobre la que estoy totalmente deacuerdo, quiero poner la puntillita y desmarcar el ayuno como práctica que tiene efectos positivos, frente a una corriente digamos moderna que pretende englobar el ayuno como una forma de perder peso sin esfuerzo y de ser más productivo. Por experiencia propia, funcionar, funciona, sólo que si metes una fuente extra de estrés a un cuerpo altmente estresado (que no tiene que ser laboralmente, puede ser a nivel interno por cantidad de tóxicos, etc) lo que va a provocar a la larga es que se rompa todo tu equilibrio hormonal y en última (o primera) instancia tus niveles de energía bajarán de forma drámatica. El cortisol elevado te da ese subidón de energía (esa es su función), pero de forma constante, te acabas las reservas. A mí a priori y con el estilo de vida que llevamos la inmensa mayoría de gente, me parece un poco arriesgado practicar de forma regular ayuno…ahora, descansando como toca, y si tenemos una vida bastante equilibrada, entonces sí, de pm.

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  7. Hola de nuevo.. el ayuno bien practicado es una herramienta muy interesante en muchas facetas, desde un acercamiento a cómo se alimentaban nuestros antepasados cazadores-recolectores, a mejorar los niveles de insulina, aumentar la hormona del crecimiento, rendir más en determinados ejercicios fisicos y sobre todo por volver a enseñar a nuestra mente cuando tenemos hambre de verdad y cuando es ansiedad pura y dura por ejemplo… mejorando también tu autocontrol y aumentando la claridad mental y ayudándote a reconocer el abotargamiento típico de la tripa llena… Ahora, el uso que se haga de ello es como todo… hay gente que hace autenticas barbaridades y considera el ayuno como una compensación cuando se ha pasado comiendo…Creo que hay suficiente información en internet para saber cuando ha de usarse o no… el problema es que la gente lee lo que quiere e interpreta lo que quiere.. cada uno es responsable de sus propias acciones..
    Yo voy a usarlo dentro del sistema aleatorio, incluiré ayunos 16/8 y de 24 horas, los primeros con frecuencia de una o dos veces a la semana que pueden ser dias seguidos o no (mezclando también que el ayuno se prolongue al levantarme o que sea postcomida del mediodía) y el de 24 horas con una frecuencia aproximada de 12-15 dias… Es decir, lo voy a utilizar como un estresor, pero claro, imagino que tengo el suficiente criterio para si es un día que no me aguanto ni yo pues no utilizarlo… besoss!

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  8. Eso he leído, que tiene todos esos efectos en el cuerpo. La verdad, tengo una pila de bibliografía que le quiero echar mano y lo poco que he leído hasta ahora no me permite sacar conclusiones (la verdad, es que entrar en el mundo de los estudios científicos en humanos me hace creer que los que lo hacen sacan las conclusiones por poder hacer algo, porque la verdad hay más variables ahí que qué, pero claro, no veo otra manera ética de hacerlo). Además, no soy médico, con lo cual me toma un tiempo hacer conexiones con todo lo que pasa ahí y no centrarme exclusivamente en una parte. La cosa al final es como todo, conocerse bien.

    Lo que dices de que el cuerpo escuche las señales que manda lo veo crucial y bajo mi punto de vista es el mayor problema en nuestra sociedad occidental. No notamos cuando tenemos demasiado estimulo, cuando estamos cansado, así que ni mucho menos creo que la inmensa mayoría estemos capacitados para saber cuándo es sano o no realizar algo que hecho mal te mina fisiológicamente. Este punto es el problema más grande que le encuentro al ayuno, no por el ayuno en sí como ves, sino porque además de que estamos desconectados de nosotros mismos en mayor o menor medida, le metemos al cuerpo varias sustancias que impiden que estas señales sean procesadas y que ni siquiera somos conscientes de ello (la fructosa es una de ellas…y no me refiero a la de la fruta que viene con su fibra y además es poca cantidad, sino que la fructosa es añadida prácticamente en todo lo que comemos procesado, incluso el pan! La fructosa no es metabolizable por ninguna célula del cuerpo más que por el hígado, que la detoxifica y bastante tiene el hígado ya. Además impide que la leptina haga su trabajo, produce insensibilidad a la insulina, y todo va para grasita)…con lo cual, me pregunto, hasta qué punto, sino vivimos una vida como la de antaño y que es la que practicaban el ayuno, hasta qué punto es beneficioso o perjudicial. Sólo eso.

    En cualquier caso, yo quiero experimentar con todo eso, pero tengo bastante claro que no lo puedo hacer en el marco en el que me muevo a diario y por ello quiero reservar un tiempo en el pueblo en el que he pasado los veranos de niña. Es fantástico para esto porque te resetea el sistema en un plis y te deja como nueva.

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