Ser mujer es una mierda

Aviso ya y ya sabéis eso de quien avisa no es traidor, que esta entrada es un simple desahogo emocional y con aproximadamente -infinito rigor. De ningún tipo.

La verdad es que me hubiera gustado llegar a este punto diciendo todo lo contrario. Desde hace ya un tiempo soy plenamente consciente de que realmente siento como cierta deficiencia de imposible solución eso de ser mujer. A mí, sin embargo, si me preguntaráis me encantaría decir que no, que ser mujer es lo más, y que me encanta la sensación de poder decir chorradas sobre el color fucsia de mis uñas o la longitud de mis cutículas (si es que eso tiene sentido) y que no por ello se me va a juzgar por mis capacidades intelectuales y que me siento por tanto segura, feliz y “fiu fiu” “fiu fiu” (los anuncios de compresas son lo más, estoy segura de que tan sólo un hombre los puede idear. Eso o una mujer hasta arriba de grifa).

Y la verdad, igual al final de esto, se llega a la conclusión de que todo esto nada tiene que ver con ser mujer, hombre, o extraterrestre. Un mal día, niña, un mal día.

Como sabéis, hace unos días expliqué mis técnicas de producción, de una forma desordenada y poco productiva, para al día siguiente entrar en crisis de productividad. Gracias a la inestimable ayuda de los pocos, pero fieles lectores de este humilde blog (humilde por la repercusión, no por la que escribe, que de humilde no tienen ni el nombre), estuve el fin de semana dándole vueltas al tema de la productividad. Una cosa lleva a otra, otra a otra y así.

Me he dado cuenta de que mi mayor obstáculo para la productividad a largo plazo, que es el que me importa (siempre fui de largas distancias, las cortas me aburren) es la confianza. O la falta de ella.

Bueeenooooo, me van a dar el Nobel a este paso. De esto, ya hace eones que me he dado cuenta. Mi talón de Aquiles.

Pero es que resulta que llevo una época diseccionando a las mujeres que están en mi vida. Absolutamente todas tienen problemas de salud. Nada grave, si por grave entendemos que te lleven a la UVI ipso facto. No, digamos que todas están llegando a la UVI por su propio pie, llamando ellas mismas a la ambulancia, asegurándose que la ambulancia tiene todos los datos para llegar a casa, preguntándoles incluso si la hora les viene bien, no quisiera ella ser una carga, que si eso puede esperar y diciendo que no se preocupen por esa transfusión de sangre 0- que tanto necesita, que mejor se la den a otro gilipollas paciente que lo necesite más que ella.

Sí, las mujeres por lo visto tenemos el cerebro cableado para estar más atentas a las necesidades de otras personas, animales, piedras y planetas que a las nuestras. Simplemente lo llevamos de serie. Es como si de nacimiento nos dieran un iphone cuando aún no sabemos ni los números. Pa qué carajo quieres un iphone si lo que quieres es llamar. Dame un zapatófono, por Dios.

Siendo esto así, no hay gestión de la energía, tiempo y productividad que valga.

No conozco a ninguna mujer que no tenga ansiedad, problemas de peso, insomnio, problemas del ciclo reproductivo de menos a más grave, sentimientos de culpa varios, preocupación excesiva por cosas sin importancia. Por supuesto no todas a la vez. Estudiando en mis ratos libres como estoy haciendo el sistema hormonal (empecé por el estrés y ya voy por el sistema intestinal, esto es un no acabar), me he dado cuenta de que las mujeres tenemos ciertas partes del cerebro más reactivas que los hombres. Nuestro sistema Hipótalamo-hipófisis-adrenales se dispara con un suspiro, porque tenemos a una secretaria loca que está todo el día dando el coñazo al hipotálamo (el gran jefe). Éste toma cartas en el asunto, libera cortisol, estrés al canto y al final un sistema con altos niveles constantes de cortisol hace que el cuerpo tampone ese cambio. Todo para que el equilibrio u homeostasis se mantenga. Como todo en esta vida, el cuerpo no funciona diferente.

¿Resultado? Tu cuerpo es como un campo petado de minas antipersonas. No sabes qué va a ser, pero un paso en falso y “booooooooooom”.

Teniendo en cuenta que las mujeres tenemos un kit adicional que proporciona cambios seriados de hormonas 4 veces al mes, pues el equilibrio es más fácil que se rompa. Y se rompe, vaya que si se rompe. Que levante la mano la mujer que no tenga SPM, que la regla le venga regular, que no tome pastillas para regularla o para controlar síntomas de ovarios poliquísticos y una larga lista.

Estamos jodidas, mujeres. La biología nos esclaviza y la sociedad se aprovecha de ello, la muy perra.

Que ser mujer es una mierda ya me di cuenta en mi tierna infancia. No, no leía a consagradas feministas ni nada del estilo. Nunca he sido mucho de leer no-ficción. Esto es algo más reciente. Era más de cuentos y de cantar en el balcón. Simplemente veía un trato diferente, que en apariencia era de trato de favor (ayyy, qué guapa, princesita, tpm me hubiera gustado decir) pero que luego a la hora de la verdad es un yugo. A mí las comidas familiares siempre me han gustado mucho. Gritos, caras de sueño tras una juerga de los adolescentes y bromitas al respecto, peleas entre las matriarcas de la familia por decidir cuánta cantidad de carne su churri va a tomar, que tiene el colesterol alto, pero a la vez quiere que disfrute que al fin y al cabo es su día de descanso, el pobre, y se merece un premio (tú te has pasado toda la mañana cocinando, pero eso es como ir a la peluquería, un puro acto hedonista). La parte que más me gustaba de las comidas era la sobremesa. Temas políticos, economía, problemas mundiales de imposible solución. Al principio escuchaba con atención, luego ya participaba. Bueno, si participar consiste en decir lo que piensas y oir el cri cri cri de los grillos. Los cotilleos de la parte femenina no es que no me gustaran, es que tengo muy mala memoria con los nombres y es imposible disfrutar de los cotilleos si no sabes a quién le pasa qué.

Luego lees a varios filósofos y te ciscas en su madre. Schopenhauer, esto va por ti. Se nota que eras inteligente y que le diste alguna que otra vuelta a lo que escribiste, pero, de verdad, el tema de la mujer lo ahondaste tanto como tu conocmiiento acerca de la metilación de los genes como etiqueta epigenética. Tiraste de topicazos, te quedaste en la superficie y por dios que perdiste mi respeto, aunque bueno, como soy una mujer, voluble por naturaleza incluso te habrías sentido honrado, ya que hubiera confirmado tus sospechas.

La verdad, esta sentimento no sé de dónde me viene. Tengo mis teorías. Veréis, vengo de una familia donde las mujeres son las típicas mamás italianas, aún sin serlo. Con carácter. Tiran de la familia, el negocio, todo para adelante. Con energía, con empaque y con un par de ovarios. Pero luego, a la hora de la verdad, los verdaderemante felices y relajados en la familia son los hombres. Sin excepción. Noto un poso de amargura, ahogado con sabia resignación, de las mujeres de mi familia y creo que ni ellas son conscientes. Han dedicado su vida a otras personas y estas otras personas ni siquiera se dan cuenta de todo a lo que han renunciado para que ellos vivan a cuerpo de rey. Son mujeres, es lo que hacen porque va en sus genes. Quizás, no digo que no. He llegado a la conclusión de que nos produce cierta satisfacción, difícil de explicar en procurar el bienestar de los que queremos aunque ello suponga minar el nuestro. Pero, si eso es así, si es una elección ¿por qué carajo no son felices?

Algo me dice, despierta que soy (ironía) que en muchos de esos casos el problema es justamente éste, la elección. Circuitos neuronales, cierto, placer bioquímico en el placer ajeno, cierto, pero y ¿cuándo es no te proporciona tanto placer o el dolor supera al placer, por qué seguimos?

Igual me equivoco mucho, pero tengo la intución de que en muchos casos la fuerza que nos impulsa es el miedo. Si somos complacientes, y todo eso que se espera de nosotras, entonces superviviencia asegurada. Como por regla general, en términos absolutos, tampoco se espera mucho de nosotras, pues para alguna cosa que se espera, no vamos a dinamitarlo tan fácilmente (todo eso inconsciente, claro).

Como digo, no estoy muy puesta en obras de feministas, pero hace poco leí un fragmento de una carta de amor que le mandó Simone de Beauvoir a su pareja. Ella, como feminista convencida (!!!!), tenía una relación abierta y liberal con un tipo del que no me acuerdo su nombre. Es decir, habían llegado a la conclusión (él) que para el buen desarrollo de la historia de amor, tenía que tener al alcance la posibilidad de experimentar sexualmente con otras damas. Lo entiendo. Pura biología. Ella, por tanto, tenía también carta verde para enamorarse de otros hombres. Y lo hicieron. Con uno de esos amores, que vivía al otro lado del charco, al final la chispa murió. Bueno, la chispa o que él, poniendo la practicidad ante todo, pensó que eso de tener a un amor tan lejos y verlo tan poco no le compensaba, y que si eso volvía con su ex, que estaba más a mano y era igualmente funcional. Igual no con los mismos apps, pero funcional, que es lo que importa. Ella aceptó estoica, que no en vano, era feminista, pero algún tipo de desliz le hizo escribir una carta que por muy feminista que fuera, no dista mucho de lo que cualquier mujer en esas circunstancias hubiera escrito. La leí y me dije, si es que somos gilipollas. Qué manera de arrastrarse (y a la vez entiendo y siento cada una de sus palabras).

Y no sé por qué me voy por las ramas. Supongo porque como decía al principio, he estado leyendo por ahí qué dice la gente de éxito (¡Sorpresa! casi todos hombres) y he llegado a esta frase que me ha lapidado el alma:

Encontrado en homomínimus:

Esto me ha hecho pensar que los genios lo son no solo por su talento y  su capacidad de decir NO (requisito imprescindible para priorizar, posteriorizar y nuncanizar), también  por la habilidad de sintonizar con sus recursos en cada momento, su nivel de energía, su capacidad para determinadas actividades.

En el Tao de la productividad, el matemático Terence Tao nos mostraba cómo la capacidad de gestión de la energía es la clave del trabajo creativo. La forma que tenemos de detectar nuestro nivel y calidad de energía es a través de las emociones: ¿cómo me estoy sintiendo en este momento? ¿Tengo baja o alta energía? ¿Es una energía en calma o energía en tensión? Estas son las variables básicas: nivel de energía  y calidad de esa energía.

Dicho en otras palabras: estar en contacto con nuestro mundo interno y hacer un balance en cada momento de dónde estamos.

Y me respuesta ha sido, ¡Claro!, ¡Nos ha jodío!, ni que fuera tan fácil. Y he dado con el quid de la questión y que ha provocado este tsunami emocional de los últimos días: si bien saber lo que siento en un momento dado lo llevo bastante bien, lo que llevo peor es ignorar al resto de la humanidad y no pensar en cómo les va a sentar al resto que yo me sienta de una determinada forma.

Y veo aquí una clara distinción entre hombres y mujeres, aunque no me gusta ser categórica. Mientras unos son eminentemente más prácticos, nosotras miramos más por la paz y productividad de conjunto que por la nuestra propia. Y por supuesto, los blancos y los negros no existen en estas cosas, ni es mi intención sugerir algo así, pero llego a esta conclusión tras horas de observación. Lo curioso, es que mi mejor amiga, que se deja de chorradas, bioquímicamente está más cerca de ser un hombre que una mujer. ¿Casualidad? Lo dudo.

Y que me encantaría que para mantener mi productividad fuera capaz de decir, mira es que hoy tengo la energía baja y mejor cambiamos esto, que no puedo hoy, sin temer que al hacer esto igual el mundo se va a acabar. Como de hecho se ha acabado cuando algunas hemos osado hacer algo parecido en el pasado.

Lo dicho, ser mujer es una mierda. Aunque dicho sea de paso, ser hombre tampoco creo que sea mucho mejor. Además, habiendo intentado ignorar el pequeño defecto de ser mujer y tirar para adelante como los de Alicante no me ha funcionado nada bien, no sé qué otras salidas me quedan. Porque lo dicho, lo de ser mujer, aún no le encuentro la gracia que dicen que tienen.

 Y  cuando ayer leía la perla de alguien medianamente culto que no se dejaba dominar por el control femenino que ejercía sobre su bragueta, me dije, que alguien pare el mundo, por favor, que poto. Pero como es otra cara de esa aparente esclavitud biológica, sonrío para mis adentros y me digo, que cada palo aguante su vela, amigo.

Y por último, y como los mares de internet son extensos, mando mi mensaje botella esperando que igual encuentre receptor en algún momento, en algún lugar:

    Me encantaría tener modelos de mujeres, y digo y recalco mujeres y no mujeres queriendo ser hombres creyendo que eso es igualdad (por lo visto hay gente que aún confunde la igualdad en lo social con ser iguales fisiológicamente), para que miles de millones de mujeres no nos ahoguemos en un mundo que nos tira de la sisa. Y que estaría muy bien que cada uno tuviera su lugar y sus oportunidades aportando lo que mejor sabe hacer. El súmum de la productividad.

P.D. Y toda esta parrafada (qué a gusto me he quedado con esta vomitona mental), al final para decir que lo que se trata es de las creencias erróneas de la realidad que todos arrastramos y que nos complican la vida innecesariamente. Esto no entiende de sexos y a mí personalmente esta en concreto me apesta mucho. Datos que confirmen esta creencia los voy a encontrar a miles, pero he decidido que no me gusta y que paso de ella. Como creencia es una auténtica kk.

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34 pensamientos en “Ser mujer es una mierda”

  1. Hola R,
    ¡Menudo desahogo!
    Hablas mucho de la biología, y no te niego que exista esa tendencia en las niñas/mujeres al cuidado de las personas de nuestro entorno, pero creo que el factor ambiental tiene un papel importantísimo también y es la que nos lleva a ese nivel de arrastre y auto abandono que sufrimos en muchos casos. Bueno, yo al menos me niego a creer que esté todo escrito a fuego en los genes.
    Me has recordado que yo de pequeña quería ser un niño porque tenía la sensación de que ellos eran “fuertes” y no “sufrían”. Es una pena que lleguemos a tal desprecio de nuestra propia condición. Los ejemplos que pides, para mí tienen que ver con lo que hablo de la educación, qué mejor que buenos espejos en los que mirarnos para cambiar el chip.
    Sobre la carta de SdB: me temo que todos (y todas) somos un poco patéticos en el desamor 😀

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    1. Has dado en el clavo Cigi…yo siempre me he negado a pensar que está todo en los genes, que está escrito de alguna forma. Y la Biología está corroborando que eso es así. Lo de siempre genes + ambiente. Pero el ambiente juega un papel mucho más importante de lo que se ha creído hasta ahora. Pero está claro que hay un porcentaje que es cableado, y eso hay que aceptarlo, al igual que aceptamos que somos seres humanos y no tiburones. Eso lo dicen los genes. Lo que pasa es que en los temas en los que he entrado, el tema es peliagudo y se corre el riesgo a entrar en temas rollo “los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”.

      Una de mis últimas adquisiciones es el libro “El cerebro femenino” de Louanne Brizendine (investigadora y neuróloga-psiquiatra) que hace un repaso de lo que la ciencia dice acerca de nuestro cerebro y cómo funcionamos. Debo decir que los primeros capítulos me los tuve que saltar porque me enervaron (puta biología, puta, puta, puta! jajajaja), pero en los finales me sentí sospechosamente MUY identificada. Algo hay, pero no creo que sea todo.

      El problema, es más social. Es muy triste lo que dices que sentías de pequeña de querer ser un niño. Yo también quería ser un niño. O más bien, nunca me lo planteé hasta que me vino por primera vez la regla y los primeros meses vivía preocupada por cuándo me vendría, si mancharía y se notaría, que no podría ir a la piscina (ese duró poco) y de mientras veía a los niños jugando al futbol en el recreo (algo que hacía yo también normalmente aunque era más bulto o apoyo moral que otra cosa) y me decía, qué injusto, ellos ahí sin preocupaciones, simples y que yo también creía que no sufrían.

      Eso es algo que naturalmente con el tiempo relativizas y ves que el sufrimiento sólo cobra diferentes caras y que bueno, habrá que apechugar. Pero vaya, me he pasado media vida “compitiendo” por hacer ver al mundo que “a pesar” de ser mujer, yo soy válida y puedo tanto como un tío. Es muy triste, que siendo mujer, tenga tan bajo concepto de las mujeres y al final de mí misma, pero es que acaso no oímos desde pequeñas que a los niños les dicen “no seas nenaza” en varios ámbitos?

      A poco despierto que seas, y siendo niña, piensas, bueno, hay una parte mala y otra buena, y en esta lotería me ha tocado la parte mala. Como inconformista por naturaleza, me rebelé con fuerza a esto, hasta llegar al punto de que lo hice aceptando que lo que se dice es cierto. Y aquí me hallo, en el punto de partida.

      Sí, me que hedado a gusto.

      P.D. Yo he sido especialmente patética en el amor. Pero mirando en retrospectiva y aún cambiando muchas veces cómo he actuado, poniendo las necesidades de otros delante de las mías sobre todo, todo lo patético que dije no le cambio ni una coma. Hay cosas que salen de corazón y aunque mal entendidas puedan suponer el súmum del arrastre, yo que he estado ahí, pienso que esas cosas me han salido cuando he dejado mi ego al lado y he hablado de corazón. Mis hostias me he llevado por ello, pero me quedo con lo que algunos ex me han dicho tras años: que mis palabras les sirvieron para iniciar su propio camino de autoconocimiento.

      A veces se confunde orgullo con darle cera al ego.

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    2. Eso me paso a mi también y en la edad adulta sigo creyendo que ser hombre es mejor porque no sufren tanto, lo gestionan de otra manera y en general muchas cosas se les esta más permitido, en nosotras mal visto incluso entre nosotras, a veces somos estúpidas, nos cavamos nuestra propia tumba y en general tenemos más problemas de salud que no están comprendidos ni suficientemente estudiados por la medicina. Una mierda oye

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  2. Creo que depende de nosotras librarnos de la tradición impuesta por la familia y el resto de la sociedad y de la genética -dentro de lo que cabe-. Todo pasa por educar a nuestros hijos (en caso de tenerlos), a nosotros mismos y a los que nos rodean. Cosas tan simples como repartir las tareas de la casa de forma igualitaria en vez de agachar la cabeza y perpetuar las costumbres machistas…Al final te das cuenta de que los mayores enemigos de una mujer son las propias mujeres, que nos criticamos a nosotras mismas y a las demás mujeres por no ser lo suficientemente femeninas (maquillaje, depilación, ropa a la moda, etc.), no cocinar suficientemente bien, negarnos a basar nuestra realización en la vida en la procreación (porque una mujer solo es mujer cuando tiene hijos, no?), no limpiar suficientemente bien, no quedarnos en casa cuidando de la prole y atrevernos a disfrutar de nuestro trabajo, y así, una infinidad más de ejemplos terribles que gota a gota se suman y te hacen pensar: vaya puta mierda de papel me ha tocado, hoyga. PD. aunque no tiene mucho que ver con el tema de la biología, me apetece compartir este video de John Oliver y que me dio pesadillas por el número de negativos que recibió (https://www.youtube.com/watch?v=PuNIwYsz7PI). Me apunto a la lista de pendientes el libro de Louanne Brizendine

    🙂

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      1. Ya decía yo que me pareció haberlo enviado ^^’ Gracias por recuperarlo. Anoche también ví esta charla en TED que me impresionó bastante (sobre la felicidad que da aportar nuestro granito de arena a la sociedad en vez de hundirnos en la miseria y el pesimismo): http://on.ted.com/i13BC. Igual estas cosas las tienes resabidas y te aburren a estas alturas…en ese caso, sorry for the spam!

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      1. Homomínimus, homomínimus… cada uno es libre de pensar lo que quiera, al igual que tú eres de expresarlo también, pero no entiendo que te produce tanto rechazo. Bueno, sí lo sé. Igual “educar” como si etuvieras amaestrando a un perro no ha sido la mejor elección, pero lo que yo he entendido aquí es que hay que fomentar el entendimiento y eso no va en un sentido, sino en dos.

        Es más, y así contesto a Kandralin, y como me dijo un amigo respecto al tema y mis orcos particulares, “si te centras en lo privado no vas a cambiar nada” o algo así, y que donde hay que llevar las cosas es al terreno político, aunque luego me decía algo de “Das Private ist Politisch”…

        Al final parece que he abierto la caja de los truenos, porque es un tema que por mucho que se intente ser comedido, despierta pasiones. Cuando intento comprender, me tengo que alejar un poco y verlo desde fuera (que es muy difícil) y me da la sensación de que a estas alturas de la película parecemos dos tribus que viven en partes muy diferentes del planeta y que al ponerse en contacto les causa mucha gracia al principio y frustración después que no entiendan sus tradiciones y forma de vivir.

        Y por cierto, lo que de que un hombre te “eduque” tal y como entiendo que plantea Kandralin el concepto, no lo veo una mala cosa. De hecho de hace ya un tiempo realmente me he abierto a aprender de lo que me pueden enseñar. ¿Mi meta? Comprender. Y francamente lo que estoy viendo hasta la fecha me parece MUY interesante. En realidad, qué bien diseñados estamos…

        Ala, buenas noches 🙂

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    1. Kandralin, eres una tipa que va de inteligente; te permites criticar a la diosa Yael Farache sin leer por completo ni comprender el artículo y escribes “hoyga” en vez de “oiga”. Valiente analfabeta. A ti no te contrataba ni para fregar suelos.

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      1. Todo el mundo sabe que Hoygan es un idioma: http://www.frikipedia.es/friki/HOYGAN

        A mí Yael no me parece una Diosa. De hecho ni Dios me parece Dios. Y yo también tengo una opinión de ella, pero como no me gusta hablar de la gente que no está delante, me la guardo para mí (al igual las opiniones son maleables, así que tampoco me preocupa).

        Creo firmemente, no obstante, que las últimas dos frases están totalmente fuera de tono.

        Y perdón por meterme aunque no vaya conmigo, pero me causa tensión el que por unas frases se hagan juicios de valor de una persona que ni siquiera se conoce (o eso, o yo me he perdido algo). Creo que el castigo es excesivo, aunque entiendo que te moleste si tienes en alta estima a Yael. Igual yo hubiera reaccionado igual.

        O es acaso una forma de mostrame que la racionalidad es en realidad una mejor manera de aproximar los problemas y conflictos que la emocionalidad. Si es así, touché.

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  3. Hola, tu entrada me encanta y me cabrea a la vez… mande??
    Creo que llevas razon, creo que Cigi también lleva razon… pero en el fondo hay algo que me molesta y ahora mismo no puedo identificarlo.. curioso..la verdad es que somos las reinas del autoengaño y nuestras mayores inquisidoras.. todo lo que nos han inculcado como propio del genero femenino y que ahora puede parecernos cuestionable sigue dando vueltas a nuestro alrededor y condicionandonos si no en lo que hacemos si en como vemos y juzgamos lo que hacen los demas… pero eso si, nosotras solitas nos lo guisamos y nos lo comemos…Besos

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  4. rose, igual es por echar la culpa a algo externo? igual porque nosotras mismas nos ponemos la pierna encima, como decía aquél? A mí este tema me cabrea, no por lo veraz de lo que digo (pruebas siempre se encuentran para todo) sino por lo que dice de mí. Debo decir que ha habido momentos esta tarde en que he pensado en quitarlo porque siento que he explicado algo muy íntimo y me hace sentir mal eso. Al releerlo, además, me han chirriado demasiadas cosas, cosas que no pienso, que matizaría muy mucho, pero en lugar de cambiarlo, he decidido dejarlo. Porque me guste o no, es lo que pienso a veces y eso realmente explica bastantes cosas.

    Espero que sepas discernir qué te cabrea, porque cuantos más puntos de vista, mejor. E igual me ayuda a salir de este atolladero de género en el que me veo sumida y que es una…mierda.

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  5. Me da rabia haber encontrado tu blog justo en época de exámenes 😦 Encima había escrito un comentario ‘tocho’ para esta entrada en concreto y lo perdí, esniff (para la próxima ya voy apañada con el Ditto). Me apunto el libro de Brizendine.

    Un abrazo,

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  6. Creo que la buena de Atreverseacambiar ha descubierto el mediterráneo. 🙂 Divertido.
    Ahora se entera de que hay diferencias entre los sexos que van más allá del “factor ambiental” o educativo del que habla Cigi.

    Schopenhauer: “La mujer es un animal de cabellos largos e ideas cortas” –> Interpretado: el factor emocional estadísticamente opera de forma distinta en las mujeres. Por ejemplo: el doble de probabilidad de sufrir depresión o ansiedad en la mujer. La mitad de tener personalidades antisociales o psicopáticas. El doble de niños que de niñas en el espectro autista. El 100% de las depresiones postparto son en mujeres, el 100% de las menstruaciones y sus alteraciones emocionales, etc.

    Tengo que reconocer que Atreverseacambiar tiene una honestidad intelectual admirable, mucho mayor que la de la media de las personas en su conjunto (hombres incluidos). Tiene mérito observar los hechos, las propias experiencias, la evidencia empírica y ajustar (o empezar a ajustar) las creencias sobre la naturaleza humana y las diferencias sexuales a pesar de décadas de propaganda de sociólogos, “progresistas”, cátedras de estudios de género, el entorno político, el igualitarismo mal entendido y ciertos movimientos feministas (no todos).

    Cigi y Roseypunto probablemente también pensaban que todo o gran parte es cuestión de educación, y que una vez eliminadas esas diferencias de tratamiento diferenciado, las diferencias psicológicas y de comportamiento desaparecerían.

    Es bastante absurdo pensar que las diferencias sexuales no tienen manifestación alguna en nuestras preferencias emocionales y afectivas. Un conocimiento superficial de la teoría evolutiva y cierta honestidad intelectual para extrapolar las conclusiones con galápagos o primates a los homo sapiens nos debería llevar a la ineludible conclusión que es imposible que las presiones evolutivas y las distintas estrategias reproductivas de los dos sexos no tengan reflejo distintivo en la organización emocional y cognitiva del ser humano, o al menos en las preferencias y estrategias de socialización.

    Un hombre puede pasar sus genes invirtiendo muy poco en muchas hembras y maximizando el número de embarazos. 5 minutos de inversión-placer y quizá un embarazo. Si un hombre decide invertir todos sus recursos en una sola hembra, es lógico que tenga mucho cuidado de no ser engañado y que esté muy preocupado por la fidelidad sexual de su pareja, so pena de estar contribuyendo a pasar los genes de otros hombres, no de los suyos.

    A una mujer no le sirve de nada invertir en muchos hombres cuando solo puede tener un retoño al año y cuando el embarazo le hace requerir ayuda externa. Tener relaciones sexuales con un hombre y quedar embarazada va más allá de los 5 minutos de placer: implica 9 meses de embarazo y varios años de cuidado del retoño. Una situación asimétrica con respecto a la del hombre. Es lógico que necesite mucha más implicación de la pareja y busque la fidelidad emocional y el compromiso de recursos (no tanto la fidelidad sexual, que no le perjudicará si su pareja mantiene la fidelidad emocional y el compromiso de recursos).

    Se me podrá replicar que “actualmente, en el siglo xxi, la mujer puede ser independiente y no necesita del compromiso de recursos de un hombre”, que su psicología es por tanto diferente y que por eso no podemos aplicar a la mujer moderna lo que aplicábamos a la mujer en el grupo de cazadores-recolectores de hace 50.000 años. A quien me diga esto, le diré que no ha entendido el argumento evolucionista y que no tengo ganas enseñar el ABC de la teoría evolutiva.

    No quiero convertir mi intervención en la típica conversación de la guerra de sexos. No es lo que pretendo. De hecho, creo que la evidencia empírica de que en todas las disciplinas intelectuales sean mayoría los hombres que alcanzan alturas excepcionales no tiene tanto que ver con el aparato cognitivo como con esa capacidad de decir NO a las demandas de otros seres humanos y a la obsesión monotemática, que es mucho más raro encontrar en las mujeres, quizá porque son seres más “equilibrados”, que valoran otros aspectos de la vida como la familia, las relaciones y el cuidado de los seres con los que tienen vínculos genéticos. [¿Es esto un tópico? Lo es, claro, pero por algo es un tópico: lo veis claramente en las mujeres que os rodean y en vosotras mismas, al menos en un grado superior al de los hombres]

    Solo me hace gracia y me sigue resultando sorprendente que a estas alturas haya hechos tan evidentes como las diferencias sexuales estructurales que algunos veamos casi como revelaciones, y que otros se nieguen a verlos porque contradicen sus ideas sobre lo que deberían ser los seres humanos, hombres y mujeres. Es la versión del siglo XXI de la polémica del XIX sobre si el hombre era un animal o tenía una naturaleza distintiva.

    Creo que lo mejor que puedo hacer es recomendaros un par de libros y un artículo que si mantenéis vuestra honradez intelectual harán que nunca volváis a pensar igual sobre el tema de la diferencia de sexos y la naturaleza humana en general.

    1º ‘La evolución del deseo’. David Buss.

    http://www.amazon.es/evoluci%C3%B3n-del-deseo-Estrategias-emparejamiento/dp/842065647X/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1435670443&sr=8-1&keywords=la+evoluci%C3%B3n+del+deseo

    Un librito divulgativo sobre la aplicación de la teoría evolutiva a las diferencias sexuales. Hay un montón de evidencia empírica y justificación evolutiva sobre el hecho de que los hombres y mujeres estadísticamente nos comportemos de forma distinta y tengamos distintas preferencias de socialización y estrategias reproductivas. Este libro por sí solo sirve para echar por tierra las “pretensiones igualitarias” de la ideología dominante. [–> Las “pretensiones” de que somos iguales en preferencias, comportamiento y en deseos, y que las diferencias sexuales no tienen nada que ver]

    2º ‘La tabla rasa’. Steve Pinker.

    http://www.amazon.es/tabla-rasa-negaci%C3%B3n-naturaleza-Transiciones/dp/8449322995/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1435670413&sr=8-1&keywords=la+tabla+rasa

    Un libro de alcance mucho más amplio del anterior. Argumenta contra la noción de la mente humana como una tabla rasa donde la cultura puede escribir cualquier contenido.
    El llamado “género” NO es una construcción social arbitraria, está unido la herencia genética. El libro contribuye a echar por tierra la polémica genética-ambiente, pues ambos factores contribuyen a la formación de la mente, pero pone el énfasis en que esta no es infinitamente maleable y que hay muchos condicionantes estructurales que la hacen ser lo que es y que explican muchas de las variaciones tanto individuales como entre grupos.

    [Este libro no es un libro de filosofía política, pero enfatiza el concepto de que podemos ser desiguales individual y colectivamente en muchos aspectos, incluso genéticos, y sin embargo eso no implicar una desigualdad ante la ley.
    La democracia liberal se basa en el principio de una ley general común para todo ser humano, sin distinción de sexo, raza o religión. Las interpretaciones no liberales de la ley propugnan usar la ley distintivamente para avanzar determinados programas políticos y favorecer legalmente a distintos grupos sociales o étnicos (las famosas discriminaciones “positivas”) ]

    3º ‘Por qué ya no soy feminista’. De Yael Farache.
    http://yaelfarache.com/por-que-ya-no-soy-feminista/

    Es un artículo extenso de 17.345 palabras (2 veces la extensión de mis artículos más largos).
    Ataca la visión del feminismo cultural y se define como “esencialista”. Es una crítica cultural y filosófica a la ideología de género y lo peor del feminismo actual.
    No debería importar el sexo de quien escribe un argumento y una posición razonada y llena de evidencia empírica, pero tiene un cierto atractivo emocional que quien propugne estas ideas sea una mujer, una mujer especialmente inteligente y sin pelos en la lengua.
    El tono es combativo y en ocasiones excesivo, como cuando compara el aspecto físico de una feminista de la diferencia (normal tirando a atractiva) con el de una feminista antipatriarcado tradicional (un horrible trol). Está claro que esta mujer no busca la armonía con el entorno ni tiene miedo a desafiar el establishment intelectual.

    No sé si Yael Farache es un buen modelo para nadie, pero creo que se pueden aprender dos o tres cosas de su actitud intelectual y estilo de vida; y no solo las mujeres, también los hombres.

    4º Si no tenéis paciencia para leer el artículo anterior o alguno de los libros, os recomiendo que veáis el video noruego sobre los efectos y absurdo de la ideología de género en noruega. Se llama ‘The gender Equality Paradox’. Tiene subtítulos en inglés.
    [https://www.youtube.com/watch?v=8xX1F3xQ3IY]

    Volviendo al artículo-desahogo de Atreverseacambiar: no creo que ser mujer sea una “deficiencia” que haya que subsanar o un problema insoslayable. Hay muchos tipos de mujeres, pero estadísticamente las mujeres tienden a ser más relacionales, menos monotemáticas, y depender más de los lazos afectivos. En algunas no será así siempre o lo será menos. ¿Es eso una deficiencia? No veo por qué.

    Nuestra estructura cognitivo-afectiva tiene base genética. Por qué maldecir las cartas que nos han tocado. Lo mejor que podemos hacerlas es jugarlas lo mejor posible, no maldecir las que en ciertas circunstancias nos resultan menos eficaces, ya que en otras ocasiones y para otros propósitos resultarán las mejores. Me gusta aplicar el famoso “it’s not a bug, it’s a feature”, de los programadores.

    Creo que gran parte de los problemas de la mujer educada actual está en negar sus emociones y sus necesidades más profundas porque no concuerdan con el papel que el feminismo cultural demanda de ellas.

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    1. Ostras homomínimus, este comentario se merece una entrada para él solito…¡Me encanta! A ver, podría ir comentando punto por punto pero sería absurdo porque pensamos lo mismo. Soy Bióloga, no me he caído de un guindo, llevo años que digo lo que tú (y no digo a feministas, es que toda la gente de la rama de humanidades se echa las manos a la cabeza cuando suelto mis cosas, que no son mías, son las que son). No hace falta estudiar Biología para entender esto, que si hay dos sexos es porque tendrán distintas funciones. Pero si lo estudias, entiendes de una forma más profunda que en la naturaleza los recursos van escasos y que no se van derrochando así como así, que la evolución es chunga.

      Pero una cosa es eso, y otra es lo que yo siempre he percibido como una “tara”. Que no lo es, pero pareciera que lo es. Igual es que a mí me falta la calma que otros tienen de forma natural y salto como un resorte por chuminadas, pero es que realmente me resulta imposible no ver lo que para mí salta con luces de neón. Que no digo que mi visión sea acertada, es la que he “sentido”, la que se me ha inculcado o la que mis circuitos neuronales tiernos han tenido a bien de ver. Ya sabes, la percepción y todo eso, que poco o nada tiene que ver con la realidad (aunque no creo que sea nada).

      Evidentemente que hay una parte genética, pero evidentemente también que hay una parte ambiental y que provoca cambios genéticos y por tanto heredables (pero son de quita y pon). Esto no ocurre de la noche a la mañana, y aunque considero que ahora tenemos bastante presión selectiva (para todos igual) a nosotras creo que nos afecta antes, justamente por nuestra genética. Igualmente es una presión selectiva y siempre hay un pool de individuos con características diferentes que en unas circunstancias dadas pueden ser seleccionados en detrimento de otras características más normales ahora.

      En cualquier caso, a mí me gusta mirar lo que pasa en la naturaleza. Los bonobós viven en plan comuna hippy y todos tienen sexo con todos. Son bastante pacíficos (igual, cualquier especie es “pacífica” si hay recursos y no hay competencia, demostrado también creo que con la misma especie. Una población vivía a un lado de un río sin competencia y todo muy happy happy, y al otro lado, donde habían gorilas, la cosa se ponía peor. En otras especies-no me preguntes cuál, es normal que la hembra tenga sexo con muchos machos, sino todos los machos de la manada, y así, como no saben de quién es la cría, pues todos se ven en la obligación de criarlo. Esa técnica me gusta especialmente, todos contentos, aunque como soy una persona crecida en una cultura religiosa, no la acabo de ver. Sí, que soy antigua. 🙂

      Igual, seré buena, pero la vena mediterránea la traía de serie 🙂

      Por cierto, el feminismo cultural es una puta mierda. Así de claro lo digo. Qué tendrán que ver el tocino con la velodidad. Pues mira, ahí lo llevas. Yo tengo mi propia teoría incluso y es que el feminismo fue idea de algunos hombre machistas.

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  7. – El 100% de las depresiones postparto son en mujeres, el 100% de las menstruaciones y sus alteraciones emocionales, etc.

    Que pase eso no es normal. Hay un desajuste hormonal que hay que tratar médicamente. Lo fuerte es que la inmensa mayoría de las mujeres nos creemos que sufrir una vez al mes o más es normal, porque como tener la regla es una mierda, es lo que toca. Y no, no toca. En realidad, indica un problema de salud al que apenas se le da la importancia que requiere. Con esto me he topado en los últimos meses tras empezar a estudiar cómo funcionaba la fisiología del estrés en humanos.

    – También pensaban que todo o gran parte es cuestión de educación, y que una vez eliminadas esas diferencias de tratamiento diferenciado, las diferencias psicológicas y de comportamiento desaparecerían.

    Muchos han tratado de no inculcarles a sus hijos un género impuesto (que es una chorrada muy grande) y al final las niñas acaban jugando a muñecas y los niños a coches. No puedo hablar por rose y cigi, pero por mi parte, este sentimiento que tenemos muchas mujeres no creo que venga de eso. No es que nos impongan un sexo o que ser de este sexo ya tienes que hacer esto y lo otro, no, lo que nos jode, a mí personalmente es el tono condescendiente de muchos hombres (la niñita), el que no te tomen en serio en ciertos aspectos por ser mujer. Y quan más arquetípica te muestres, peor. Por supuesto no digo que todo el mundo sea así, faltaría más, pero que es común. Nunca he soportado que me traten como si fuera gilipollas, a pesar de que luego sea la más “girlie” del país. Cuántos problemas he tenido con eso, ni te lo imaginas. Por lo visto no se puede tener carácter y a la vez ser suave. Mucha gente no lo pilla y siendo así es bastante fácil que a lo largo del tiempo una misma ya vaya adoptando la parte de la personalidad que es más aceptada socialmente y mates una parte de ti y la dejes para la intimidad.

    Pero reconozco que alcanzar el punto no es fácil. A mí el tema me resulta cansino (aunque siempre me enzarzo en él) como muchos temas en los que se niega la realidad y realmente hay una falta de comprensión de las sutilezas. Quizás muchos hombres no vean esas sutilezas porque no se enfrentan a ellas a diario, tan a diario que pasan desapercibidas incluso hasta para nosotras. Al igual que para nosotras tamibén se nos pasan cosas que para mí son normales o ningún problema, pero que para un hombre, por su educación es un mundo. Esto lo he visto con parejas y al final mi conclusión es que a pesar de nuestras diferencias, todos tenemos nuestras propias luchas y que falta más entendimiento. Como en todo en esta vida. Pero que lo veo de imposible resolución, también. Como en el resto de cosas.

    Por cierto, veo que nombras a Noruega. He vivido en Dinamarca y ahí el feminismo ha dado dos vueltas de campana y se han pasado 5 pueblos. Me encantaba discutir el tema con los hombres allí. Los pobres me dan pena y las tías me parecen bastante estúpidas en su planteamiento. Un día de estos comentaré mi experiencia por aquellas tierras.

    En fin, muchas gracias por el comentario, por el esfuerzo que le has dedicado y sobre todo por la cantidad de información que proporcionas. Me tienes pensando hasta que termine el año. 🙂

    P.D. La entrada es de puro desahogo, podría haber sido eso u otra cosa, y ahora tocó este tema. Hay muchas cosas que matizar y desde luego no es mi intención promover o continuar una guerra de sexos que veo de lo más absurda, con lo sencillo que es todo en realidad (además, que realmente el “y tú más” no es constructivo y no se aprende nada). Por supuesto hablo de países donde la mujer tiene bastante libertad. En otros países, hay mucha tela que cortar aún.

    P.P.D: Yael Farache no es mi taza de té. Empecé a seguirla con ilusión. Encontrar gente sin pelos en la lengua e inteligente siempre es un motivo de alegría. Pero a pesar de que con su dialéctica te puede llegar a confundir, en ella veo una falta de coherencia y de crítica hasta lo más hondo. Porque puestos a ser críticos, vamos a serlo del todo, sino pa qué. Creo que con la longitud de sus entradas, el espacio no es un motivo para no serlo.

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    1. Sinceramente no entiendo como alguien puede considerar a esa tipa mínimamente “inteligente” cuando afirma sin inmutarse que las mujeres deberían cobrar menos que los hombres porque claro, a éstos siempre les toca invitarlas a cenar y esas cosas… ¿En serio?

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      1. Para que no se diga que me lo invento:
        “Las mujeres suelen elegir carreras que pagan menos como educación, enfermería, psicología y las humanidades, mientras que los hombres eligen carreras como ingeniería, ciencias, medicina, o desempeñan trabajos de mayor riesgo que tienen una mayor retribución. De la misma manera, las mujeres suelen dejar su trabajo cuando quedan embarazadas a razón de un año o más por hijo. En lo personal, si tuviese un empleo estaría feliz de ganar 77 céntimos por cada dólar que gana un hombre, si eso significa que jamás tendré que pagar la cuenta cuando salgo a cenar. No sorprende que el feminismo quiera abolir la diferencia de sueldos, después de todo se sabe que las feministas (y las mujeres de izquierda en general) son en promedio 77% más feas. Cuando alguien me menciona en twitter y veo en su avatar que es una mujer guapa, sé automáticamente que es fan, y viceversa. Si es fea seguramente viene a odiarme”.

        Si estos argumentos se consideran dignos de una persona inteligente que encima se declara periodista, que pare el mundo que yo me bajo…(siento el spam)

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      2. Lo que me resultaría sorprendente es que a ti alguien te considerara máximamente inteligente. A decir verdad, a Yael no le llegas ni a las suelas de los zapatos, y eso que ella, a diferencia de ti, es una mujer sumamente femenina.

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    1. Kandralin, vale, no sabía que te referías a yael en el comentario anterior. Gracias por aclararlo. A mí la primera parte de lo que enlazas me podrá gustar más o menos, pero los números están ahí. Hay una tendencia de las mujeres a elegir ciertas carreras y de los hombres por otras. Eso a mí ni me ofende ni nada. Tampoco me ofende su comentario final, aunque me divierte mucho por absurdo. Cuando lo leí no sabía si era puro ego lo que estaba leyendo o puro márqueting. En cualquier caso, tampoco es para que te salga un agujero en el estómago, ya que llegados a ese nivel, es muy fácil rebatir 🙂

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      1. Entiendo que las estadísticas sean esas y es perfectamente comprensible que mujeres y hombres funcionen de forma distinta, pero de ahí a usar ese argumento para justificar que a las mujeres se las siga pagando menos, ya que, total, es su culpa por escoger una mierda de carrera sin importancia o atreverse a procrear y quedarse en casa durante X meses para cuidar de su hijo (como si la reproducción fuera cosa de uno, como si los niños nacieran ya crecidos y enseñados), va un trecho. En todo caso, un aporte inteligente pasaría por fomentar en las escuelas y en el ámbito familiar el interés por la ciencia como algo divertido para conseguir atraer a los niños en general, no mirar por encima del hombro a las mujeres que son enfermeras, ginecólogas, profesoras, secretarias, traductoras, intérpretes, psicólogas, maestras, etc. Sería curioso ver cómo funciona una sociedad sin ellas. No me repatea que haya gente así de obtusa -que también-, sino que alguien se moleste siquiera en tomarlos en serio o tacharlos de inteligentes.

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        1. Eectiviwonder, yo lo de pagar menos a una mujer no lo acabo de ver (a igualdad de trabajo, claro). ¿Qué pasa si no quieres tener niños? ¿Te dan ese dinero? ¿Hay números que demuestren la mayor productividad real de los hombres frente a la de las mujeres? Porque una cosa es el tiempo trabajando y otra es lo que consigues en ese tiempo. Además, que el ser o no profesional no es cuestión de género y justamente por la idiosincrasia de la mujer, si tiene que irse a recoger al niño malo del cole (que también lo puede hacer el padre, pero que la mayoría es la mujer), compensa de otra manera o más tarde. Total, que esas cosas me parecen como muy de otro siglo.

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    2. Kandralin, lo de que las feministas son un 77% más feas es evidente que es una simple gracia que a ti te puede gustar más o menos. A mí simplemente me divierte. Un poco de sentido del humor.

      Pero fíjate en el argumento económico, que es lo sustancial: las mujeres eligen en promedio carreras con sueldos más bajos, y en promedio también dedican algunos años a cuidar de sus hijos. Obviamente, ganan en promedio menos. ¿Por qué no debería ser así? Quizás lo que fastidia a ciertas feministas es que las mujeres normales tomen decisiones que ellas no aprueban.
      Otro dato: las mujeres solteras que eligen carreras técnicas ganan lo mismo sus compañeros, incluso ligeramente más.
      Otro dato: en el país con más igualdad ante la ley de hombres y mujeres y más incentivos para que las mujeres asuman papeles tradicionalmente masculinos, Noruega, es donde menos porcentaje de mujeres hay en carreras técnicas y más en enfermería y carreras médicas.

      ¿Qué te indical eso? Que si das libertad a las mujeres para tomar decisiones en sus vidas no hacen lo que les gustaría a las feministas radicales: muchas prefieren tener hijos, dejar de trabajar para cuidarlos y eligen profesiones no técnicas. Es justo en los países con menos libertad, como en los de la esfera soviética, los países del este, donde más mujeres en trabajos técnicos hay. Justamente, porque no tenían opción o al ser más pobres el dinero tiene más importancia, por encima de los gustos personales. Si valían, las metían en esos trabajos, les gustara o no.

      Antes de indignarte con Yael, intenta comprender la esencia de lo que está diciendo. Primero comprender, después emocionarse.

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      1. Jajaja, a mí me encantaría ser ama de casa (millonaria eso sí, sino, no :P) y tener un laboratorio con gente trabajando para mí, mientras yo leo papers en mi terracita con vistas al mar, además de otros proyectos. Pero no, tengo que vender mi tiempo para ganar dinero…y además, mientras no encuentre la manera, de forma bastante barata. No me compensa.

        Igualmente, Yael es que toca mucho las teclas…es difícil no indignarse con ella, más siendo mujer. Yo dejé un comentario en esa entrada y la verdad es que me gusta lo que me salió. Sigo pensando que confunde conceptos, pero es tan enrevesado que a veces cuesta verlo. Pero le gusta provocar y lo hace bien…una manera como otra cualquiera de llamar la atención 🙂

        P.D. la opción de emocionarse primero y aprender de dichas emociones tb me parece válida. El exceso de racionalidad me parece tan malo como el exceso de emocionalidad.

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  8. Ser mujer es una putada. Ser hombre es una putada.
    O quizá ambas cosas son falsas.
    Y realmente es una putada si queremos ver que es una putada, y es maravilloso si queremos mirar las cosas buenas.
    Yo, en todo caso, estoy más que encantado de ser hombre. Aunque solo sea porque nunca ( o casi nunca) he tenido que soportar que se me acerque a tirarme los trastos en un garito oscuro alguien que no me gusta.
    Por eso y porque a día de hoy aún eres mucho más libre de ir y venir donde quieras y a cualquier lado siendo hombre.
    Obviamente creo en la igualdad, pero en la igualdad que supera tanto las injusticias que siempre se han producido con las mujeres , como las que ahora se producen con los hombres.
    Un saludo.

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    1. Iván, gracias por pasarte! Pues das en el clavo. De entre todas las cosas, lo que realmente me jode es esa falta de libertad de ir y venir donde quiera porque sé que conlleva un riesgo. La de vueltas absurdas que he tenido que dar para disminuir riesgos. Los hombres no estáis exentos, pero sí que por regla general no os planteáis si la ruta tal o la hora cual es adecuada para hacer o no hacer algo. A mí eso particularmente me agota mentalmente.

      Y estoy muy deacuerdo que al final depende de cómo lo veas. Hay tíos que se quejan amargamente de que ser hombre es una putada. Y dan muchas razones para ello. Y no puedo más que dar la razón. Homomínimus lo dice muy bien: venimos con unas cartas dadas y aceptarles y jugar con ellas lo mejor que se pueda es más inteligente que quejarse de ellas (yo reconozco que soy refunfuñona).

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  9. Bueno despues de más de media hora con las pestañas pegadas a la pantalla sólo puedo concluir tres cosas:
    1) se esta abusando y mucho de la pildorita roja y de la pildorita azul de los coj..
    2) atreverseacambiar tienes un problema y serio con los orcos, miratelo..
    3) homominimus, 17.345 palabras! en serio!
    en fin son las doce de la noche y estamos a 32 gradazos… y no doy p’mas.. ahora en serio, este tema me toca mucho la moral por lo que me limitare a escucharos desde la grada.. besos!

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    1. Touché. Ahora me voy a dormir de verdad (suerte que empieza pronto el reto salud minimalista), mientras que me acuerdo de tu árbol genealógico y de la enseñanza empírica. Ya si eso mañana me pongo con lo de comprender, porque ya se me ha hecho tarde y estoy cansada 🙂

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  10. Homomínimus, l’enfant terrible de la blogosfera, liándola parda para demostrar su hipótesis. He de reconocer que has dado en el clavo, pero amigo, no me rindo fácilmente y cuando digo que un exceso de racionalidad es tan malo como uno de emocionalidad (como a bien nos has demostrado) es que realmente lo creo así. Igual, al final, esa va a ser la gran diferencia entre hombres y mujeres y el por qué a veces nos entendemos tan poco. Que al margen de variaciones individuales, trabajamos con un software diferente, cada uno con su parte positiva y negativa, pero que tiene claras ventajas sobre la otra, siempre que se utilice bien.

    ¿Lo ideal? Ser el máster del que nos toca de serie y meter lo mejor del otro software.

    Continuará…

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