La solución final: ¿Antidepresivos?

Que esta semana no lo estoy pasando muy bien que digamos no es ningún misterio. Premenstrual perdida, en una ciudad plagada de fantasmas, bastante hijoputas la mayoría de ellos. Y mejor no empiezo con los vivos.

Hay razones y no hay razones. A veces simplemente vivir me supera. Me supera ver la gente con esa cara de mala leche impertérrita, chasqueando los labios porque el que tienen delante no va al paso o en el sitio que a ellos les gustaría. Me supera la superioridad moral de gran parte de los seres humanos, cuando muchos de ellos no valen ni medio cuarto de céntimo. Dando lecciones de no se sabe muy bien qué y que habla más de sus miserias que de otra cosa. Si al menos lo hicieran bajándose de ese pedestal en el que se suben. Si se rebozaran en el barro se les iba no menos del 80% de las certezas absolutas. Los blogueros famosillos en eso son lo peor. Me hace gracia observar como la gente da consejos desde su limitada perspectiva de la realidad. Como si fuera una verdad absoluta, inalienable. Una ley de la gravedad aplicada a las tonterías humanas. Menuda prepotencia.

this is also true
Simplificación de la realidad

Pero bien, digamos que mi parte empática, en contra de mi voluntad, se enciende más a menudo de lo que quisiera y entonces en lugar de cabrearme como una mona, me digo, están sufriendo, weisst du? Ellos, bendita ignorancia, igual no lo saben, pero la vida no es fácil para nadie y el ego aprovecha cualquier resquicio para engordar y así mantener la integridad intacta. Es pura superviviencia, no te lo tomes como algo personal.

Y eso me calma. Todos estamos en esta lucha llamada vida y según nuestro avatar la lucha la afrontamos de una u otra forma. Todas ellas lícitas desde el punto de vista biológico.

Lo malo de todo esto es cuando tu estrategia de supervivencia pasa por enterarte de todas y cada una de las sutilezas que al resto de la gente o se le escapa o simplemente ignoran por comodidad (eso me lo parece a mí, claro, no significa que sea real).

Pasear por Berlín es tener de frente, de forma dolorosamente visible, que los humanos somos capaces de lo peor. Y de lo mejor. Pero lo peor acojona más porque no sabes ni cuándo ni de qué forma se va a materializar. Y que no es un gen que tienen unos u otros. Ni nacionalidades, ni sexo, ni religiones, ni pepinillos en vinagre.

  Recuerdo en mis clases de Filosofía, en el insituto, el eterno dilema: ¿Es el hombre malo por naturaleza? ¿Lo contrario? Y cada uno exponía su teoría y a mí me convencían las dos. Porque, y eso es lo que más me turba, todos tenemos a un pequeño gran hijoputa dentro. Todos somos Hitler. Lo que pasa es que a la mayoría no nos gusta admitirlo. Es siempre mejor pensar que otros son los hijoputas que ser parte del problema. Ya me diréis qué poder hubiera tenido el loco de Hitler sin una horda de gente que aplaudiera sus espumarrajos de discursos.

Así que Rosseau, Hobbes mucho darle al coco, pero pa qué. Pa cagarla. Ni bueno, ni malo, ni todo lo contrario. Primero que en la naturaleza bueno y malo es un absurdo. Eso sólo lo pensamos los humanos. Es una gilipollez grande en realidad, aunque dado que somos unos cuantos millones de almas, no viene mal hacer ciertas reglas aceptables. Pero, a lo que iba, el potencial para lo peor y lo mejor lo tenemos dentro de nosotros y sólo depende de las circunstancias, que uno se dé o no. Epigenética social vs genética tradicional. Obsoleta ella.  Muchos creen, erróneamente, que Hitler fue un monstruo. No era un monstruo. Era un ser humano que dio la casualidad que tenía una dialéctica que resonaba con la parte hijoputa que todos llevamos dentro en una época de crisis. Se hubieran dado otras circunstancias y sabe Dios lo que significaría ahora este apellido. Hitler a la altura de Ghandi. Hitler muerto de hambre intentando vender sus obras de arte por las calles de Viena. Eso no lo sabemos.

Pensar y salirse de lo conocido no es fácil. Por eso existen normas sociales y religiones. Para evitar que la gente piense. Un ABC de cómo vivir tu vida sin partirte las neuronas. Un vive tu vida en 10 sencillos pasos.

Y toda esta divagación para contar de que estoy cabreada, triste y que le daría con un calcetín usado a cualquiera que se me ponga delante ahora. Vivir me supera. La superficialidad me supera. La ignorancia me supera. La estupidez me supera. La mía también, no os creáis. Porque si fuera más inteligente, yo esto lo tendría superado. Bah, tontunadas, de qué me voy a comer la cabeza. Y lo que me supera es que a pesar de mis esfuerzos titánicos por desensibilizarme a eso y hacerme la rubia (mi gran meta en la vida) para así conseguir vivir con un poco más de dignidad en lugar de arrastrarme como una sabandija, pues que no lo logre.

Y no lo logro y me cabrea. Si soy yo quien lo logra y el resto viven felices inundados de un planeta hasta las trancas de mierda (física y figurada), el problema debe ser mío. Aunque lo cierto es que tampoco me tranquiliza. Porque si normal es ser así, casi me quedo como subnormal.

 Hace no mucho, antes de venir, una buena amiga mía, la mejor, me sugirió la posibilidad de tomar antidepresivos. En ese momento me pilló de sorpresa y actué como lo hago normalmente. Considerando la opción, viendo lo que aún podía hacerse sin llegar a esa opción y dando las gracias por pensar en mí.

  De eso hace un mes, día arriba, día abajo. Y lo cierto es que la idea ha ido creciendo en mí. Igual, me planteo, mi cerebro está tan seco ya de algunas sustancias, de tantos años de sufrimiento que por muchas soluciones naturales (y lentas) que intente, o le meto un chute de drogaína güena, o eso va a tardar años. O simplemente no va a ocurrir nunca.

Entonces ayer me animé y escribí a mi psicóloga: Oye, que me gustaría considerar todas las opciones, que no se diga que no lo intento todo y que conociéndome, qué opinas tú.

Me contesta esta mañana y me dice que lo podemos mirar y que antes de ir a una consulta de un psiquiatra me haga una lista de los síntomas que quiero eliminar o mejorar. Vaya, interesante, una especie de menú de la felicidad. Sobre todo por si el psiquiatra no tiene mucho tiempo para verte, me advierte.

¿Cómo?

La consulta del psiquiatra no cuesta menos de 70 € la hora y más le vale que se tome la molesta de escucharme. Me lo imagino:

Lokero: ¿Qué quieres?

Yo: Verá, bla bla bla…

Lokero: Al grano que no tengo todo el día. ¿Tus pastis cómo van a ser? ¿Distorsión de la realidad? ¿Entumecimiento de los sentidos? ¿Sensación de felicidad atontunada?

Yo: A ver, yo lo que quiero es no sentir que el mundo me sobrepasa, no sentir que la gente pasa del culo de los demás, no sentir que a nadie le importa el destino de los más desfavorecidos, de la naturaleza. La frustración la llevo bastante bien, se podría decir que soy profesional, pero lo anterior, lo anterior me mata. Por otro lado, me gustaría saber efectos secundarios. Los antidepresivos intentan sólo mimetizar sustancias inherentes que funcionan en el cerebro, pero no lo consiguen al 100%. Luego, esas pastis ¿quién las detoxifica? Mi hígado ya hace horas extras con la montaña de inmundicia que nos rodea….por otro lado…

Lokero: te queda medio minuto…

Yo: por otro lado, ¿no sería acaso su obligación descartar otro tipo de dolencias que afecten a los niveles normales de neurotransmisores que me quiere recetar? No debería comprobar primero que esos niveles están efectivamente bajos? ¿no intentaría buscar si hay alguna mutación genética que lo explique (la explicación simplista), o bien ver si no hay intolerancias alimentarias, intoxicación de bajo impacto a corto plazo pero que afecta al humor y a la salud en el largo? ¿Es que acaso hay una pastilla que haga que el mundo sea un mejor lugar y que la porquería no huela a mierda? ¿No hace el éxtasis y otro tipo de drogas eso mismo?

Lokero: Tu problema es que piensas demasiado…

Yo: No voy a decir lo que quiero decir porque estamos en horario infantil. Pero si no fuera así, te diría que me vas a comer to lo negro (mi parte choni de extrarradio).

Si me pagaran medio céntimo de euro cada vez que he oído eso sería la persona más rica no de este mundo, sino del universo entero.

Y lo cierto es que me lo estoy planteando. Y me jode. Me jode mucho. Me jode horrores. Rollo destroyer, mecagontó, rompo-el-palo-de-la-fregona-que-los-alemanes-no-tienen-porque-es-demasiado-moderno-y-progresista-para-ellos-mejor-nos-agachamos-a-fregar-como-en-el-siglo-XIX.

Pero igual, y hay que considerar todas las opciones, la equivocada sea yo. No haya razón para la indignación, ni para la tristeza y todo sea chachi guay. Como posibilidad la considero, per una cosa es cierta: en días como estos, me siento que no formo parte de la especie humana. Luego están los jipis científicos gastándose la pasta para buscar vida extraterrestre y no ven, los jodíos porculos, que la vida extraterrestre está aquí. Soy un puto alien y mi idioma no lo entiende ni el tato. Os ahorráis el dinero y me dais una parte a mí. Grasias de hantebraso.

De todas las habilidades que me fueron dadas, a mí me dieron la que no quería nadie. Y no, no pienso demasiado. Pienso lo justo para sobrevivir, como el resto de mortales. El problema, mon ami, es que siento demasiado. Y sentir demasiado es una puta mierda. Y la única forma que conozco de apagar los sentidos es emborracharme como una cuba. Entonces me siento conectada con el mundo, soy happy happy y a todos caigo bien. Mi hígado no piensa lo mismo. Y las bebidas alcohólicas no me gustan. ¡JA!

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14 pensamientos en “La solución final: ¿Antidepresivos?”

  1. Hola R.
    Cuando estás ahí metida en todo el fango, parece que no hay salida, pero la hay. Yo me resistía, pero hace unos años estuve un poco de tiempo tomándolos (el mínimo posible según el prospecto). No creo que sean la panacea ni los recomiendo (ni los desaconsejo). Pero en ese momento, me ayudó a salir del agujero. Te saca de ahí y te deja en un limbo absurdo, es cierto, pero haciendo más cosas por tí, como tú ya estás haciendo, y por lo menos en mi experiencia, consigues finalmente salir de ese limbo hacia la vida real en mejores condiciones que antes.
    Un beso y ánimo

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    1. Cigi, muchas gracias, me lo voy a plantear muy en serio. Tengo serias dudas de si no tengo algún desajuste hormonal serio, porque mi síndrome premenstrual es mortal y cada vez peor. He estado preguntando a una persona que los tomó en una fase de su vida, y le he preguntado por lo que me da más miedo, que enganche, que te deje atontado, que te anestesie y te evite actuar (con lo cual sólo aplaza el problema), etc. También, me acuerdo de una niña hace tiempo que engordó cosa mala con los antidepresivos. Sólo me faltaría eso, arreglar una parte y joder otra. Bueno, confío en la ciencia (a ratos sólo) y en que habrán hecho alguna pastilla más específica y sin apenas efectos secundarios.

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      1. A mi me dejó un tanto embotada emocionalmente: no estaba ni muy triste ni muy contenta, pero nada me importaba, pasaba de todo.
        Engordé un poco, sí.
        Siguiendo las instrucciones que te dan no te enganchas, yo también tenía ese miedo, necesitarlos para funcionar para el resto de mi vida. Pero con la psicoterapia vas mejorando.
        Desde mi punto de vista no científico, lo útil es que te mantienen a flote durante un tiempo que puedes aprovrchar para hacer los cambios que necesites en tí y que son los que te mantienen estable el resto de tu vida. En todo caso, hay que pensárselo y estar bien aconsejado.

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  2. Vamos a ver guapita… primero estas en terreno hostil con lo cual cuidadin con cualquier decisión que tomes.. Segundo, sintiendolo mucho .. esto es lo que hay.. lo puedes pintar de azul con nubecitas.. pero en realidad la VIDA es una p.. mier.. Hay gente que a base de entumecer sus sentidos, o de racionalizarlo todo termina encontrandole un sentido.. (tambien hay quien acude al alcohol y otras fruslerias..) pero si miras a tu alrededor la mayoria de la gente vive con un nivel de autoengaño bestial.. Hay que irse a vivir a una montaña o cortarse las venas por ello?? Va a ser que no.. lo que hay que hacer es aceptarlo, dejarlo pasar cuando moleste sin pensar mucho en ello.. y seguir buscando.. Que te gustaria que fuera de otra forma.. si.. que te gustaria conectar mas con los que te rodean.. claro… no hay nada mas maravilloso en esta vida que te conozcan de verdad, estar rodeado de gente con la que sintonizas de verdad.. sin tener que fingir que te interesan cosas que no lo hacen lo mas minimo… pero, insisto… es lo que hay..
    Por otro lado, crees que las medidas que estas tomando te estan ayudando o por el contrario estan haciendote bucear aun mas profundo en todo aquello de lo que quieres salir.. A veces el intentar demasiado evitar un determinado estado, te hace centrarte mas en ello y tenerlo en todo momento presente.. y eso desde mi punto de vista no te lleva a buen puerto… Y respecto al pastilleo.. yo solo me aseguraria de estar totalmente convencida de que te va a ayudar.. besos

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    1. Rose, eres como el monstruo que llevo dentro y saco a pasear en posts como éste. Es coña, si te ha salido así es porque se te habrá pegado del tono de mi entrada.

      Todo eso que dices me lo sé de pe a pa, pero hay días que me canso de nadar contracorriente. Hay días que por dignidad, aunque sea así como contradictorio, necesito decirme, es que todo es una mierda, es real y estoy hasta el potorro de cosas como “pues es lo que hay”, “acéptalo”, etc. ¿Por qué hay que aceptar cosas que se pueden cambiar? Eso creo, que por muchos años que pasen, no me va a entrar en mi dura cocorota. Eso lo acepto. Lo otro, va a ser que no. Con todo lo que implica.

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      1. Que “¿Por qué hay que aceptar cosas que se pueden cambiar?” pues porque si no, en el proceso, te puedes dejar tu vida.. esto es todo tu tiempo y toda tu energia y ademas no darte ni cuenta.. la sensacion que describes de cabreo continuo con el mundo consume mucha ram…
        Otra cosa es que lo estes utilizando para no centrarte en algo que pueda ser importante pero no quieras ver en este momento.. me explico.. hace un tiempo tuve una racha en la que me converti en doña autocompasion, me creia merecedora de muy altas recompensas en virtud de una vida dedicada a los demas… vamos una Madre de Calcuta por lo menos.. estaba super reactiva a todo lo que hacian los demas, cuando eran injustos, cuando no se daban cuenta de algo que para mi era obvio, cuando no me valoraban, como yo pensaba que debian hacerlo en el trabajo y otro sinfin de tonterias varias relacionadas con mi vida personal y familiar que en ese momento ocupaban a todas horas mi mente no dejandome nisiquiera dormir…, me costo bastante tiempo controlar esto.. mas que nada porque en parte me gustaba esa situacion, me sentia llena de razones y el hecho de que los demas no lo vieran como yo los convertia en una panda de indeseables egoistas con una vida vacia y sin sentido.. mientras que yo era supersensible a las necesidades de los demas.. los demas no veian nunca las mias.. que egoistas! por dios!! y que tonta mis coj… yo. Lo puedo decir mas alto pero no mas claro… Como el nivel de stress iba en aumento, porque aparte del mental nos vino una crisis encima que a muchos nos quito la tonteria a hostias.. empece a interesarme por el yoga, meditacion… en fin que afortunadamente logre callar las vocecitas de mi cabeza… y ahora como segundo paso me estoy especializando en “aceptar” que la gente es como es, que yo soy como soy.. y que esto sigue girando me guste o no.. Ojo que aceptar no es ignorar.. no es algo pasivo, es mas como la aceptacion estoica.. se que esta ocurriendo, me siento de esta manera.. pero ya esta, no dejo que consuma ni un segundo de mi maravilloso tiempo… faltaria mas..Besos

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        1. Por cierto este tema me ha hecho pensar en un libro que lei hace chorrocientos años: “El libro del desasosiego” de Pessoa..en esos tiempos se convirtio casi en mi biblia personal y una de sus frases en la más utilizada a lo largo de los años.. el Yo no soy pesimista. Soy triste… Os corto y pego unos fragmento.. asi por el morro:

          No me indigno, porque la indignación es para los fuertes. No me resigno, porque la resignación es para los nobles. No me callo, porque el silencio es para los grandes. Y yo no soy ni fuerte, ni noble, ni grande. ..sufro y sueño. Me quejo, porque soy débil; porque soy artista me entretengo tejiendo con musicalidad mis quejas y retocando mis sueños conforme el modo que encuentro de hacerlos mas bellos.
          Solo lamento no ser un niño para poder creer en mis sueños o un loco, para poder alejar de mi alma a todos los que me rodean.
          Tomar el sueño como algo real, vivir demasiado los sueños impuso esta espina a la rosa falsa de mi vida soñada, que ni siquiera los sueños me agradan, porque les encuentro defectos.
          Ni siquiera pintando ese cristal en coloridos tonos me oculto el rumor de la vida, ajena a mi estar observándola, tan del otro lado.
          Dichosos los constructores de ideas pesismistas! No solo se amparan en ellos mismos de no haber hecho nada, sino que además se alegran de lo que explican y se incluyen en el dolor universal.
          Yo no me quejo del mundo.
          No protesto en nombre del universo.
          No soy pesimista. Sufro y me quejo, pero no sé si lo que hay de malo es el sufrimiento, ni sé si es humano sufrir. Qué me importa saber si eso es cierto o no?
          Sufro, y no sé si merecidamente.
          Yo no soy pesismista. Soy triste.

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        2. Tienes razón en todo roseypunto. Sabes qué pasa, creo que ayer me di cuenta de que uno de mis grandes problemas es que no tengo LOS SANTOS COJONES de mostrarme como soy. Y no es sólo mostrar, sino SER. Mi naturaleza está pugnando por salir, pero una parte de mí es bastante cañera y no me mola NADA ser centro de controversia, pero eso al final acaba saliendo por otro lado y puesto que me frustra no darme el permiso de mostrarlo, me molestan que los demás sí muestren toda su humanidad, lo bueno y lo malo. Mi entrada de ser mujer es una mierda está muy, muy relacionado con esto.

          Realmente, cuando me he sentido a gusto por poder mostrarme, sintiéndome segura de que se va a saber leer, o al menos, no se me va a juzgar toda mí por ello, es cuando este nivel máximo de estrés social y odio al mundo se desvanece. Sí, el mundo sigue siendo el mismo, pero estoy en una situación empoderada. Desde ahí se pueden hacer cosas. Desde la queja autocompasiva no. Pero igual, es muy buena esta queja, porque a poco que mires te da muchas pistas.

          Igualmente, lo de la aceptación estoica, siempre he sido así, y ahora hay una parte destroyer que me pide turno. A veces lo saco, destroyer total y veo que igual me he pasado un pelín. Voy de extremo en extremo, viendo cómo la cago y modulando respuesta. Igual para antes de 20 años logro el equilibrio.

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  3. Miedo me da entrar en una charla de chonis delenguadas. Pero intentaré añadir mis cinco centavos (fíjense en el calco lingüístico de tanto leer y traducir a Babauta y a gente de ese jaez).
    Imagínense, amigas mías que llevo gafas de culo de vaso, raya en el pelo bien marcada casi en el centro, camisa blanca y pajarita de lunares negros.
    Antes de pasar a los antidepresivos, yo intentaría:
    A) Aumentar el ejercicio físico. Mucho movimiento y ejercicio físico. Propongo 15.000 pasos al día mínimo. Unas 3 horas andando diariamente.
    B) Terapia ACT (Acceptance and Commitment Therapy). Una mezcla de terapia cognitiva y mindfulness. Hay buenos libros que puedes leer por tu cuenta. Puedes preguntarme si esta opción te resulta interesante.
    C) Aumenta tu coeficiente de socialización. Más tiempo con frikis como tus amigas Roseypunto y Cigi o yo mismo, por qué no.
    D) Sigue con tu curso de salud minimalista y desfógate en el blog.
    E) El documental-película sobre Amy Winehouse. Es triste, pero quizá te proporcione alguna clave. En el peor de los casos, pasas una tarde de cine. No sé si en Sevilla lo programarán.

    Hay estudios que muestran que el ejercicio físico es tan o más potente que los antidepresivos o las terapias, sin sus potenciales efectos negativos secundarios.
    Yo de cuando en cuando veo el mundo como un callejón sin salida ( me temo que largo plazo lo es). Muchos no lo ven así porque se engañan. Y ese engaño les ayuda a llegar al final del callejón. No pasa nada por engañarse un poco como medida provisional.

    F) Busca un proyecto de inmortalidad, en el caso de que no seas capaz de engañarte sobre la naturaleza del mundo y tu existencia.
    G) Tienes una personalidad muy creativa, à la Amy. Sigue sacándole partido.
    H) A tu manera o carretera.
    I) Alguna paseante de mi Proyecto 52 paseos se ha declarado admiradora de ti. Que lo sepas. Y me ha pedido que te lo diga cuando te toque el turno. Te lo digo ya.
    I) Todo pasará. Para bien o para mal.
    J) Empieza un diario de gratitud. Ahora mismo. Es una de las mejores cosas que puedes hacer. No kidding. http://homominimus.com/2014/09/15/%EF%BB%BFnoveno-reto-del-curso-de-salud-minimalista-diario-de-gratitud/
    K) Un beso de amigo sin derecho a beso.

    Aquí lo dejo.

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    1. A) El consejo del deporte ya me lo han dado un porrón de veces antes. Me muevo en bici, eso hace en total cada día una hora y media (mínimo). Aquí en Berlín, el mínimo son dos horas y pico. Además nado tres días a la semana en invierno y 6 en verano. Y cuando no tenía ausencia de cortisol y deficiencia de DHEA, entrenaba 5 veces a la semana. Que si natación, que si correr, que si remo, que si patines, que si spinning para cuando hace tiempo de rayos. Me gusta sacarle partido tanto al cuerpo como a la mente, que para eso están.

      B) Me resulta interesante. Te pregunto pues. He hecho algo de mindfulness, pero no todo me sirve. Soy hipervigilante. Un sonido no previsto me puede dar un susto de muerte. No me conviene estar de esta forma en el presente. Ahora, por ejemplo, ser consciente de mi cuerpo, es decir mindfulness “pa’dentro” sí que me sienta muy bien.

      C) Ese punto lo tengo meridianamente claro. Soy una persona social, hacer amigos no me cuesta en exceso. El problema es que encontrar a frikis de mi nivel no es fácil. Y no es fácil que te guste socializar, pero que eso mismo te agote mortalmente. El equilibrio, mi gran reto.

      D) Eso estoy haciendo.

      E) Leí sobre el documental en un periódico el otro día. Sé que tengo que verlo porque la gente atormentada siempre me han fascinado. Empatizo con todos y siento su dolor y verlo desde fuera me da pistas sobre qué no hacer.

      F) Proyecto de inmortalidad…mmm…interesante, aunque no sé si quiero mi mediocridad inmortalizada. Definitivamente no puedo engañarme sobre la naturaleza del mundo y eso que soy buena autoengañandome cuando me interesa.

      G) Se me queda corto, muy corto. Necesito más. Sino fuera tímida y si no me importara ser centro de miradas apuntaría más alto. Experimentaría, quién sabe.

      H) Easier said than done. 🙂

      I) Vaya, me quedo sin palabras.

      I (doble)) De hecho hoy ya ha pasado. La fluctuación de hormonas en el cerebro es lo que tiene. Las cabronas.

      J) Buf, la gratitud es mi talón de Aquiles. Lo he intentado, se me da muy mal. Me has convencido.

      K) 🙂

      Gracias.

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  4. Conozco muy bien esto de lo que hablas.

    A mí me hubieran diagnosticado depresión con toda seguridad hace un año. ¡Era experto en pensar en todo lo que estaba mal conmigo y con mi alrededor!

    La salida… No lo sé, cada uno encuentra su propia salida. Como dicen por ahí, es una puerta que solamente se abre desde dentro. Yo creo que empieza por autoexigirse menos, llegando a nada si es posible. Una vez llegado a ese 0, simplemente pensar que lo que haces, lo haces porque quieres, no por responder a ninguna exigencia ni interna ni externa. Entonces exigirás menos a los demás y empezarás a verlos como niños pequeños inconscientes (creo que ya los ves un poco así). Pero esta vez con compasión.

    La aceptación mola. Lo que pasa es que se confunde a menudo con la resignación, que no es lo mismo. Aceptar de verdad es un poco como pensar: “todo el mundo, incluído yo lo hacemos lo mejor que podemos aunque hay gente bastante torpe, incluido yo en algunas cosas”.

    En mi humilde opinión, los antidepresivos simplemente intentan evitar mirar al león de los miedos directamente a la cara. ¿Qué miedos tengo? ¿Qué es lo peor que podría ocurrir? ¿Qué pasa si no cumplo X expectativas? ¿Por qué tendría que ser como esa proyección que hago de mí mismo? Yo por ahí fui mejorando.

    La gratitud también es una buena pista. Yo antes no sabía ni dar las gracias. Lo hacía muy automáticamente.

    Y puedes recordar lo que decía Krishnamurti:

    “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.”

    Vivimos en una sociedad bastante enferma. El seguir pensando que todo nuestro alrededor es normal y nosotros somos los “raritos” creo que era mi tumba antes.

    Un abrazo!

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