Rape me con amor, ¡sí, sí, yeah, yeah!

Amigos, hoy seré breve (no caerá esa breva).

No sé cómo anda vuestro inglés, pero Rape Me es Viólame en español. Porque es que las tías lo pedimos a gritos. Seremos zorras.

 Ayer andaba yo por esos caminos inexcrutables de internet y llegué por curiosidad, de esa que tengo yo por intentar conocer mejor a las personas que aprecio, a la figura de Kurt Cobain.

Uf, qué perezaaaa, me dije. Mi época punk-grunge-anti-todo-adolescencia-chunga-pa-dentro (vamos que todo era muy de interior, porque yo soy de externalizar poco no vaya a ser que me lleve una somanta hostias)…Nirvana…grunge…adolescente haciéndose el guay.

Buf.

Bueno va, que no se diga…

Pero luego llego a esto, y digo, si es que lo que es bueno, es bueno. Y me digo, venga, vamos allá. Motivación a full. Pero llego a este vídeo, incluso a otro (que no encuentro), y me digo….ufff, esto va a ser difícil.

Pero luego, llego a esto:

Y lo empiezo a ver. Lo empiezo a entender. Vaya, ¿dónde habré visto yo esto antes? Dejadme que piense…

Yo, como persona totalmente ajena a las cosas que ocurren en la actualidad, fui totalmente ajena al boom post-suicidio de Kurt Cobain. Era una niña. Lo típico: sexo, drogas y rock and roll. Un cliché. Un drogadicto, un rebelde, un “añade el prejuicio que más te mole”. Lo bueno de no saber nada, ni de un lado ni del lado de los conspiranoicos, es que te mantienes con una mente más abierta. Ahora, una cosa me quedó claro. Ella fue la culpable. Como Yoko Ono en su día.

He visto la mitad del documental sobre Kurt Cobain que ha salido este año (la mitad, porque sólo he encontrado eso Aquí está el documental entero) y he leído entrevistas y sobre todo lo he visto hablar y oye, que qué queréis que os diga. Me he enamorado. De forma platónica, que es la forma más pura.

Ya es la segunda persona este mes con la que siento una conexión y un entendimiento profundo. Y los dos están muertos. Lo cual, me turba un poco. Hay dos pasajes en esta mitad de documental en la que pegué un brinco. No soy la única que ha hecho eso (inventarse rollos en la adolescencia para crear una ilusión de persona normal y que te dejaran en paz). Wow.

Ahora sólo queda saber cómo canalizar toda esa frustración que desgraciadamente es imposible acallar, porque esa frustración no viene de cosas poco importantes o de imaginaciones mías o nuestras. Ojalá. Provienen de este pestilente mundo o más bien de los pestilentes humanos y sus putas ansias de poder y de machacar al diferente. Pudiendo ser justos, elegimos ser unos putos cabrones de mierda. Y me cabrea, me cabrea, porque podemos hacerlo mejor. Sobre todo tú. Sí, tú. Tienes la capacidad intelectual para ello, pero eliges no hacerlo. Eliges ignorar que tienes unos privilegios que te han sido dados simplemente por nacer de una determinada forma y en un determinado sitio y momento. Intelectualizas los problemas del mundo y de la humanidad, pero ignoras lo que puedes hacer aquí y ahora en tu radio de acción, con la gente que te rodea. Ascazo.

Sí, sí, podría centrarme en lo positivo, en lo bueno que existe ya, aunque para ello igual me tendría que ir a las montañas. Porque desgraciadamente en el día a día, el bombardeo es absolutamente constante. Y oye, soy buena evadiéndome de la realidad. Metiéndome en mis libros y todo eso. Pero lo cierto es que no es suficiente.

Y oye, que me alegro un montón de haber superado mis prejuicios iniciales y haber conocido a este tío. Y qué lástima, realmente. Los que se tendrían que haber pegado un tiro no fue él, sino los carroñeros que siempre pululan alrededor y que intentan descuartizar al más débil para así sentirse mejores. No me explico cómo la gente no puede ver el objeto de esa frustración tan y tan profunda. Y por otro lado, me sentí extrañamente aliviada. No eres la única.

Creo que cualquiera con cierta honestidad y autocrítica me reconocerá que ciertos colectivos no tenemos los mismos derechos que otros. Que tengamos que autoafirmarnos continuamente es muestra más que evidente. La verdad, cansa hasta el infinito y más allá el justificarse:

Sí, es verdad busco maromo porque mi ilusión en la vida es querer y ser querida y crear un microcosmos de igualdad y seguridad donde cada uno pueda desarrollarse como persona, en libertad y a salvo de prejuicios. Sí, es verdad, busco novio, busco intimidad, y sí, me gusta pintarme las uñas, comprarme avalorios, y muero de amor por un par de sandalias.

Pero oye, que leo a Kierkegaard y soy una persona inquieta y curiosa, ¡Ah! ¡E inteligente!

Y que vale, he leído los relatos eróticos de la revista Vale y he esperado cada dos semanas con ansias la Súper Pop, a la vez que me leía la biografía de Adolf Hitler y El Anticristo de Friederich Nietzsche.

 Ains, que me estoy liando. Bueno, si eso me hago un PhD en Biología Molecular e Ingeniería Metabolica que eso siempre da caché e intelectualidad y así me redimo por mis pecados.

¡Qué cansina es la autojustificación!

Y es que estoy un poco hasta el potorro de esas acciones violentas y que pasan por debajo del radar de violencia. O ni eso, que luego te matan y encima te dicen, será tonta, ¡si se veía venir! Y tú sacas espumarrajos por la boca y con ese aire condescendiente y paternalista, del que sabe y siente pena infinita por un ser tan poco evolucionado como tú, te mira y te dice:

¡No exageres! ¡Qué piel más fina!

La piel de tus huevos sí que es fina.

Y que no me voy a extender en obviedades porque entre ayer y hoy ya he derramado suficientes lágrimas, bilis y que siento que ya he realizado mi catarsis semanal. Y que el único recurso que nos queda es el humor. Eso o arrancarnos la piel a tiras y se me antoja doloroso.

Y que igual nada va a cambiar (asúmelo chiquilla, que la estadística no está muy a tu favor), pero que la resignación no cambió de momento nada en este mundo.

Lo que está claro es que la rabia tiene que ser dirigida de alguna manera porque de lo contrario daña a otras personas (y entonces, amigo habrás caído tan bajo como ellos) o a ti misma. Y hombre, ya que te arrojaron a este mundo, sin preguntarte ni nada, pues eso, ya que estás, da un poco de guerra.

Y entre la mitad del documental de Kurt Cobain y el entero de Amy Winehouse (que tendría que ver de nuevo, porque con ese inglés de los suburbios y subtítulos en alemán a veces me perdía detalles), mis conclusiones preliminares  y en constante evolución son:

  • La gente más sensible existe y especialmente los niños no aguantan bien situaciones estresantes: divorcios, infidelidades, mudanzas. Las injusticias hacia seres vivos (incluyendo a los humanos) las toleramos más bien regular. A estos niños a menudo se les trata como eso, niños animales con un intelecto de rata, cuando en realidad pillan las sutilezas humanas mejor que muchos adultos. A estos niños hay que hablarles con sencillez pero no como a estúpidos. Hacerles partícipes, dejar que se expresen. Sobre todo sus miedos, que son muchos y variados. Dejarle espacio, no criticar y reñir con tacto y con razones justificadas. Y sobre todo, cuando hay algún cambio importante en la vida familiar, tratarlo como un ser humano y hablar con él. ¿Habéis visto la película Del Revés? Id a verla. Es genial. Explica muy bien este fenómeno y que explica bien las emociones humans. Sólo que en niños como Kurt o Amy es una respuesta más intensa.

  • Si lo anterior no se da, uno tiende a aislarse y la sensación de alienación que se siente de la raza humana es brutal. Eso es súper peligroso, sobre todo en la adolescencia, cuando sientes y sabes que nadie entiende lo que tú sientes. Tus padres no lo entienden, tu entorno no lo entiende. En realidad sabes que muchas veces ni siquiera hacen el esfuerzo. Los padres se ven sobrepasados, sobre todo si son padres que piensan que educar es como crecer una planta: siembras la semilla, riegas de vez en cuando, ¡Y andando! Igualmente, y para los más comprometidos y responsables, e incluso para los ignorantes pero bien intencionados, admito que no es nada fácil. Hace falta mucha psicología y mano izquierda y por general suele faltar uno o lo otro.

  • Si esa frustración continúa y no encuentras la manera de mitigarla (por lo general sintiéndose parte de algo y sobre todo aceptado) se tiene el peligro de virar hacia la violencia o las drogas. Mala, mala, mala, combinación. Siempre hacia el deporte. Siempre. Y a partir de ahí hacia la expresión de tu ser. Música, activismo, qué sé yo. Pero deporte, mucho, deporte.

  • La gente no te entiende y eso es difícil de llevar. Entonces llega el maromo o maroma de turno, que tiene tantos o más problemas que tú y que como buena persona con problemas, te entiende perfectamente. ¡Por fin! Una persona sana no te entiende (lo que explicas es de ciencia ficción o de tarados mentales) y el insano te mata. ¡Ideal!

    Mi propuesta: mentores con tus rasgos que te enseñen a canalizar esa incomprensión. Nada fácil, porque no es un rasgo que se acepte en la sociedad y que por tanto está estigmatizado y escondido. Necesarios un par de amigos con tu sensibilidad para poder soltar tensión y las parejas lejos, lejos, mientras no logres ciertas técnicas eficientes de auto-regulación. Igual plantearse el desestimar la idea de la pareja en su totalidad, porque una necesidad tan visceral e intensa de querer pertenecer y ser querido por lo que uno es es una bomba de relojería y que incluso la persona más buena puede potencialmente utilizar en tu contra. Pero a los insanos y con problemas parecidos a los tuyos, de pareja NO.

  • Si te dedicas a profesiones expuestas al escrutinio público: haz tu trabajo, exprésate y elige con cuidado quien te representa. Elige, si puedes, a gente leal, gente que sobre todo mire por tu bienestar y no por su bienestar ($$$$$$)  y que van a ser tu escudo protector. Que se encarguen ellos de leer las críticas y filtrar lo que se dice por joder, por dañar gratuitamente. Es tentador responder uno mismo, pero la paz espiritual no se logra así. Que cada uno se pudra en su inmundicia mental sin salpicar. En este caso: ojos que no ven, corazón que no siente. Si no tienes el escudo protector ese mundo va a acabar contigo. No merece la pena.

  • Nadie (y todos) es culpable de un suicidio más que uno mismo. Cierto, en ambos casos hubo muchos responsables, pero en adultos la responsabilidad recae en uno mismo. La puta pena es que no tuvieran vínculos sanos que pudieran ser un ancla de ese barquito en medio de un temporal. Entre los responsables más directos, la familia, como siempre. No se puede uno desentender de los errores cometidos, porque los errores siempre vuelven a cobrarse lo suyo. Acerca de las parejas. ¿Qué esperáis de personas enfermas? Es como pedirle a un ciego que te aterrice un avión en una isla minúscula con niebla. No son malas personas, son enfermos (marido de Amy, mujer de Kurt-Cobain) y no se merecen, ni mucho menos, un linchamiento de tal calibre. Pero claro, una vez que el el público sediento de sangre, empieza a sentirse culpable por lo que han promovido, hay que liberarse de la culpa y cargarle el muerto a otro. Típico.

  • Huye, huye, lejos. O escóndete en la buhardilla y no te muevas. Que las SS están al acecho y hay mucho soplón hijoputa haciéndose el ciudadano respetable. Como te muestres, estás perdida. Vendrán a por ti y no quedarán de ti ni las migajas. Y la gente gritará, agitará los pañuelos y pedirá tu sangre.

  • Si eres mujer eres el comodín del público. Por zorra. Por mojigata. Por tonta. Por lista. Por dócil. Por rebelde. Por arreglarte. Por ser una marimacho. Por calienta braguetas. Por bollera. Por falta de ambición. Por zorra ambiciosa. Y un largo etcétera. Sí, amigas, una mujer te vale tanto para un roto como para un descosido. Así de polifacéticas somos.

Y de momento, aquí lo dejo.

Y os dejo con esta canción que por lo visto no todo el mundo pilló. Hamijos. No está hecha la miel…

Por cierto, desde hoy me declaro oficialmente Feminazi.

Feminazi

Aixxxx, qué liberación, oyes. Desde que con unos 6 años mi tío me pidió a mí, que me dirigiera a la cocina a acercarle algo, mientras miré estupefacta a mi alrededor y vi a seres masculinos más aptos geográficamente hablando para realizar dicho cometido y que amablemente le dijera “tirirí, por aquí se va a Madrid”, que estoy deseando salir del armario, subirme a unas plataformas y a una carroza y salir del puto armario.

 ¡Puto Disney! ¡Putos cuentos! ¡Creastéis una feminazi de la nada! ¡Arderéis en el infierno!

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2 pensamientos en “Rape me con amor, ¡sí, sí, yeah, yeah!”

  1. ¡Qué valiente tu yo de 6 años! Ah, y me parece inspiradora tu salida del armario.
    Por otro lado, tengo que ver esos documentales, me siento muy identificada con lo que dices…Y sí, los tarados/estropeados/perjudicados nos reconocemos muy bien…aunque yo sí que pienso que hay esperanza de ir saliendo del taradismo este e ir coincidiendo cada vez más con gente más sana. Yo al menos, creo que estoy en ese camino.
    Un beso

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    1. Valiente no sé, lo que sí he tenido siempre es un sentido de la justicia exacerbado, y claro, en este caso concreto es que era tan obvio que dolía, y siempre fui de “si mi hermano no lo hace, no sé por qué yo tendría que hacerlo” y en mi casa eso se respetó. Pero en casa de mis tios la niña a servir y los niños a ser servidos. Y claro, ahí sacaba carácter. 🙂

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