De egos decrépitos

Estamos casi a finales de mes. A justo una semana de mi cumpleaños. La edad de Cristo se desvanece entre mis dedos y siento una sensación parecida a ese 2007 que me sacudió por los cuatro costados.

Quería esperar un poco más, pero es que llevo días queriendo dar la noticia y mi impulsividad ya no puede aguantar más.

Empecé este blog por una necesidad creciente de retomar mi hábito de escritorcilla de blogs. Me desnudé parcialmente. Luego experimenté con un formato que era nuevo para mí. Qué es la vida sino un experimento continuo.

Pero hay algo que por mucho que hagas o dejes de hacer, es tu esencia. Y mi esencia me llama. Y siento que este no es el sitio adecuado. Que yo ya tengo un sitio donde dar rienda suelta a mis entrañas.

He decidido dejar este blog. Si es para siempre, para un par de semanas, un par de meses o X tiempo, Dios dirá. No me gusta predecir el futuro porque es una pérdida de tiempo. Escribiré si tengo algo que escribir y se ajusta a lo que yo creo que le va bien este blog.

Regreso a casa. Escribo blogs desde el 2003. Primero en catalán. Luego en inglés y finalmente en castellano. Para mí escribir es una necesidad, es una catarsis, una manera de expresarme, de ordenar ideas, sentimientos y vivencias. Es imposible que yo no escriba. Es mi respirar. Creo que viene de tener una necesidad o impulso muy grande por compartir-me. Por exhibirme, deconstruirme en público y volverme a montar ante la atenta mirada de propios y extraños.

Mi actual pre-blog (el anterior a este) lo empecé en 2007, tras coger un avión para ir a que mi novio de entonces, holandés, cortara conmigo. Él no lo hacía, pero los hechos hablaban por sí solos. Me harté de sufrir y de que no fuera claro. No fue ni la primera ni la última vez que he ido a que corten conmigo. A mí, de siempre, me han gustado las cosas bien hechas. Si hay que cortar, uno no deja pasar el tiempo y escurre el bulto. Uno va, se enfrenta a la persona que ha querido, o no, y le machaca la ilusión y el corazón allí mismo. Hacerlo no es sólo respetar a la otra persona, sino que requiere valentía. Enfrentarse al dolor que provocas a cara descubierta. Dejar que tus sentimientos negativos hacia ti fluyan. Sentirte mala persona, la inseguridad de si haces lo correcto o no. Enfrentarse a la situación incómoda de que todo acto tiene consecuencias y que las cosas a medias, funcionan sólo a medias. Y que igual, no vuelves a ver a esa persona, pero que si la aprecias, no puedes dejar que sufra porque tú no la quieres o porque tú no sabes lo que quieres.

Todos merecen y nos merecemos las mejores versiones de nosotros mismos.

Y admito que no es fácil. Pero ahí se ve quién tiene actitud, nervio, decencia.

Yo, la verdad, a veces adolezco de ello. Ego tenemos todos y a aveces es más fácil escudarse detrás de un ego construido, que salir de esa trinchera que nos proporciona y salir a cara descubierta en medio de una batalla campal.

Por otro lado, mentiría si dijera que lo que dijo Homo Minimus no me ha influenciado. Mentiría si dijera que no me ha dolido o que no he pensado en ello. Lo he hecho. He pensado en mí, en qué me molestó, en qué dice de mí. En que dice de la persona que lo emite.

Al final, para llegar a la conclusión de que lamentablemente siempre habrá gente que te juzgue, que te ataque, que no sepa ver, o, que aún viéndote y conociéndote perfectamente, decidan que eres un o una imbécil, o que, simpelemente, decidan hacer daño por el placer psicópata de hacer daño. Y no pasa nada. La Tierra sigue girando, no le puedes gustar a todo el mundo, etc, etc.

Y que el mundo está hasta ARRIBA de cosas negativas y que lo fácil es embadurnarse en ellas, dejar que te impregnen las entrañas, tu alma y la ennegrezcan y estrangulen, hasta conseguir ahogarla. Y convertirte en una persona, oscura, negativa, cínica, que no cree en la bondad de los demás, en lo bueno de la vida y del mundo e ir expandiendo este círculo vicioso negativo. Y reconozco que esa parte de mi alma anda ganando peligrosamente.

2deoctubre

Pero lo cierto, es que haciendo eso, voy en contra de mis creencias más profundas. La violencia sólo trae más violencia. La negatividad sólo trae más negatividad. Yo no tengo que hacer pagar a una persona que no me ha hecho nada mis frustraciones, mi cabreo, mi mala hostia. Si algo me molesta es mi obligación ver en qué me molesta. Al fin y al cabo el otro es siempre una proyección de mi mundo interno.

Este es un principio que he seguido a rajatabla en las relaciones sentimentales, cuando lo fácil, tras una decepción sentimental, y las he tenido épicas, es como hace mucha gente, apuntalar el ego herido y sacar un clavo con otro, sabiendo que esa persona no significa nada para ti y que en cuanto estés mejor y/o encuentres a la persona que realmente a ti te mola, la dejarás en la estacada.

La gente no está acostumbrada a sufrir. La gente no está acostumbrada a dejar el ego de lado y ser vulnerable, humano.

Y me doy cuenta que para bien o para mal, donde más me crezco es en mi propia miseria. En mi vulnerabilidad. Y que hay algo hermoso en mostrarse tal cual uno es, con lo bueno y lo malo. Exponerlo a la luz y exponerte a ser lapidado vivo.

Cierto que no es fácil. Pero es necesario. Es de hecho, el único camino.

Y sí, HM, tienes razón. Tengo un ego decrépito. Uno al que he intentado apuntalar de forma poco exitosa usando una cantidad de energía ingente. Me doy vergüenza ajena en ocasiones al no reconocerme en ciertas acciones. Por no tener las agallas. Me miro el ombligo, busco aprobación externa o por medios externos. Necesito sentirme validada, querida, comprendida. Soy débil, estúpida, prejuiciosa y desconfiada. Me molesta la gente que no piensa como yo o que no es tan perfecta como yo. Porque apuntalar un ego no es algo gratis. Y si yo dejo de ser yo, que al menos el resto no tenga la osadía de no emplear la misma cantidad energía. Pero tú, amigo, y lo sabes bien, no eres tan diferente a mí. Eres tan gilipollas como yo lo soy. Nos reconocemos a la legua. Sólo hay que ver los detalles que saltan como luces de neón. Tú me has reconocido rápido y yo también, aunque admitámoslo aquí, tú tomas más medidas de protección que yo. Pero inútiles a un ojo entrenado.

Sólo que tú parece que aún te engañas e intentas controlar todos los aspectos de tu personalidad, siendo evidente, para el que lo quiera ver. Y es que, en todos sitios cuecen habas.

Y sabes, NO PASA NADA. Cada uno vive como puede. Como sabe. Y cada uno se engaña también como puede. Uno puede acallar la vocecita intentando controlar todos los aspectos de la personalidad, pero la personalidad, que es perra vieja, al final acaba saliendo por otra parte. Es como un balón de Nivea al que se intenta mantener bajo el agua. Si lo haces con fuerza lo lograrás, pero tarde o temprano saldrá. Así que, realmente no te lo tomo en cuenta. Para ser honesta, no me sentí o me siento identificada aunque sí reconozco tener un ego decrépito. Es una cirscunstancia. No me define.

Me apunto lo interesante que has dicho de mí y lo tomo como revulsivo para mejorar. Si a ti te hace sentir bien contigo mismo el ir de superior, de dar clases magistrales de condescendencia, no soy yo quién va a juzgarlo. No es mi estilo, cierto, pero nadie tiene que ver el programa sino le mola.

Lo que sí me molesta es la mala leche gratuita. Me da pena. Es fácil criticar las vulnerabilidades de los demás cuando las tuyas las guardas celosamente para que no puedan ser objeto del mismo tratamiento. Pero al final uno sólo puede centrarse en lo que realmente puede cambiar y no en cambiar a los demás. Esto lo he aprendido a base de hostiones vitales.

Y todo esto lo digo sin acritud, o al menos con todo el respeto que puedo arrejuntar. La verdad, no puedo juzgar a la persona que hay detrás del personaje, porque no lo conozco, ni se deja conocer. Y está bien. Cada uno elige cómo mostrarse.


Y bueno, hamijos, que OS QUIERO. Sí, a ti también. Soy de naturaleza 0 rencorosa (algo bueno tenía que tener, eh?). Lo mejor de un blog siempre es la gente que viene, que comenta y que me escribe e-mails. Sois poquitos, pero Dios, me siento tan y tan afortunada. A pesar de mis bandazos en la vida, nací con estrella porque siempre topo con gente que me devuelven la fé en la humanidad, en mí y en seguir adelante con más empaque, con más dignidad y valentía.

Y que me harté de luchar. Como que me rindo. Ya no voy a luchar contra las desigualdades, contra los cínicos, los intolerantes, los negativos, los frustrados, los violentos, los desagradables, los maleducados.

Acepto que el mundo es un asco. Que yo soy un asco. Pero que incluso siendo un asco, es maravilloso. Soy maravillosa.  A mi decrépita manera. Y que todo es maravilloso porque es un asco. Así que mi decisión es sólo ver en qué lado quiero focalizar mi energía. Y durante estos días he tenido radicalmente clara la respuesta.


P.D. El que quiera mi dirección de blog, que me escriba un e-mail amoroso. 🙂 Aviso, el tono es distinto a este. Nunca me ha ido eso de hablar desde un pulpito de sabiduría. Las formalidades me dan urticaria. Así que esperad caos, destrucción y honestidad a raudales. Admito que no es para todos los públicos. Si eres altamente racional, ordenado y te disgusta la falta de foco, no te molará. Avisados quedáis.

P.D.2. Mi dirección de e-mail la encntraréis abajo a la izquierda. 🙂

P.D.3. No hay PD3, pero es que las despedidas siempre se me han dado como el culo. Soy de las que dice, bueno, que me voy, 200 veces antes de colgar el teléfono o antes de arrancar el coche o la bici.

Cuidaros mucho.

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