El trauma y los efectos en el cuerpo

 En los últimos tiempos hay una corriente apoyada por muchos y que básicamente dice: “tú tienes el poder sobre tu vida“. Entiendo el subidón que les da a mucho el saberse dueños de su vida. Más vale eso que sentir que otros manejan tu vida a su antojo.

 Coachs, emprendedores e incluso psicólogos abogan por este mantra.

  Y diréis, ¿es que acaso es malo tener poder sobre tu propia vida y destino? ¿Acaso no es mejor que actuar como victima, instalarte en la queja y no hacer nada?

   Entiendo que la manera de pensar tiende a oscilar entre el blanco y negro, pero, también hay que entender que la vida no es dual, es una paleta con matices. Que una persona acepte que no tiene control sobre TODO en esta vida, no implica que esa persona se instale en el victimismo.

  Por otro lado, que una persona sea víctima de violencia o cualquier otra eventualidad traumática, no la hace incapaz para hacerse cargo de su vida.

  Aceptar haber sido o ser víctima no te vuelve gilipollas de repente. Y eso es algo que hay que entender porque parece que quien es victima es porque es menos que otra persona que no lo es. Menos inteligente, con menos sentido común para ver donde hay peligro, etc.

 Permitidme ser un poco barriobajera y dar rienda suelta a mi naturaleza:

Este pensamiento es una puta mierda, mires por donde lo mires, no hay por donde cogerlo. Fin de la cita.

  De hecho, para muchos que han sido víctimas de circustancias sobre las que no tuvieron ningún tipo de control, el ser capaces de gestionar la vulnerabilidad de no tener control sobre todos los aspectos de su vida es un primer paso para recuperarse.

   Porque si no hacen ese primer paso, si no se reconocen como víctimas, seguirán yéndose al otro extremo, el creerse responsables de lo que pasó y de lo que puede pasar, y por tanto estarán de continuo en un estado de alerta y controlando todos los aspectos de su existencia, en el que no podrán dejar nada al azar, porque si lo hacen, algo malo les puede volver a suceder por su “desliz”.

  Si escribo esto hoy, es porque esto que he entendido en los últimos tiempos, creo que es de vital importancia para muchas personas, que se ven atrapadas en un bucle del que no saben donde salir y donde encima se tienen que esconder por su debilidad de carácter. Fuck that.

 Y lo más grave de eso, no es el bucle en el que están metidas, que lo es, sino es que se pueden pasar años buscando gente que les ayude, sin ningún éxito. Si se leen libros de autoayuda, les permeará esta sensación de ser responsable de su vida incluso de cosas de las que no tienes control o responsabilidad. Ser responsable de uno mismo es un acto de madurez, pero quien sufre esto por lo general no suele ser su problema, sino más bien un exceso de responsabilidad. Llevan el mundo sobre sus hombros y no se pueden permitir descansar, porque de hacerlo, el horror puede volver a pasar. Han aprendido la lección.

La individualidad y responsabilidad total como meta a conseguir

Hago un inciso aquí: no me parece casualidad que ese mantra “tú tienes el control sobre tu vida” se de en una sociedad capitalista extrema, donde se tiende al individualismo,  exacerbado por un clima de inestabilidad perpetua (económico, de valores, etc).

 Si tú eres responsable de todo lo que te pasa, no podrás luchar por una sociedad más justa, porque se entiende que en una sociedad donde tú eres el máximo responsable de tus resultados es ya una sociedad justa. De igual manera, si sientes malestar en tu vida, te lo guardarás, porque eso es síntoma de debilidad o de ineptitud personal. Muerte a la meritocracia.

   Estamos en un cambio de paradigma de la sociedad y eso es estresante de por sí. Nuestro cerebro no funciona bien en la incertidumbre, está continuamente haciendo cábalas para darle sentido al caos en el que vivimos. Así que no es casual que a más caos, a más incertidumbre, mayor sea el mensaje de “haz esto así y así, tú tienes el control”. Es una treta psicológica que evita que nos enfrentemos con una verdad inalienable: la vida es caos, no tenemos control más que sobre una pequeña fracción. El individualismo es la estocada final, el golpe de gracia.

  Vivimos sobre una ilusión de control y no parece que sepamos equilibrar el saber que la vida es impredecible con el poder real que sí tenemos. Considero que echar el peso hacia uno u otro lado de la balanza es igual de malo. Es un suicidio. A nivel planetario nos estamos instalando en un extremo y eso lo pagaremos. De hecho lo estamos pagando ya.

 Si asumimos que tenemos poder sobre todo lo que nos pasa, si no conseguimos aquello para lo que trabajamos, por poner un ejemplo, nos sentiremos mal. Sentiremos que no lo hemos intentado suficiente, que no somos lo suficientemente inteligentes, etc.

Para que se entienda. Hacer esto es como jugar a un juego de estrategia sin tener ni idea de las normas del juego. Puedes hacerlo, claro, pero tus probabilidades de éxito serán bajas y casuales en el mejor de los casos. En cambio, si conoces las reglas del juego, aunque no te gusten y te parezcan absurdas, podrás hacer estrategias para conseguir ganar en función de dichas normas, aumentando tus probabilidades de éxito.

 Obviar el mundo en el que vivimos, las normas sociales, la separación de clases, las desigualdades por origen, raza, sexo, lo único que conseguirá es que te desgastes hasta límites insospechados y que te echen y eches la culpa por no lograrlo.

  Y por supuesto, no te faltarán oportunidades de sentirte mal.

  Siempre saldrán ejemplos de gente que por ejemplo siendo pobres lograron el sueño americano. O de aquella mujer que logró llegar a lo más alto de su carrera sin dejar de lado su vida personal. Que sea posible no quiere decir que sea probable. Si no sabes la probabilidad de que eso ocurra, si no sabes de dónde partes, si luego fracasas en tu intento, te sentirás un puto fraude.

  Si sabes lo que hay, en cambio, lo intentarás con concimiento de causa. A hierro, pero sin apegarte al sentimiento de éxito-fracaso porque no depende enteramente de ti y porque no es lo mismo correr los 100 metros lisos preparándote exclusivamente para ello y con el mejor equipo de profesionales y equipación detrás, que prepararlo por tu cuenta, ir a la pata coja y cargar con un saco de 50 kgs. No es lo mismo, no.

  El mensaje que recibimos machaconamente y que nos hace sentir poderosos y empoderados (y por tanto bien) es ilusorio y es temporal. Que aasí sea ya les viene bien a muchos, porque de esta manera no nos cuestionemos las normas sociales.

  Si nos cuestionamos a nosotros mismos, no cuestionaremos nada más. Cada vez tengo claro que quienes se han hecho con el cotarro, otra cosa no, pero conocen muy bien el funcionamiento de la psique humana.

Hace tiempo que digo que para vivir una buena vida hay que tener un profundo conocimiento de la naturaleza. De cómo funciona. El tener ese conocimiento profundo lo puedes utilizar para el bien común o para tu propio bien (que se volverá en tu contra, así que en realidad se han dejado parte de la lección sin estudiar :P).

 ¿Y qué tiene que ver esto con el trauma?

Me he ido un poco de tema, pero está todo relacionado.

LO QUE VALE PARA OTROS PROBLEMAS PSICOLÓGICOS NO VALE PARA EL TRAUMA

Cuando tienes un problema X y te planteas acudir a un profesional, lo primero que te piden es que les cuentes el problema. Según el profesional indagará más o menos en la causa. Pero todos o casi todos te darán unas pautas para que seas una persona funcional.

 Ser una persona funcional es ser una persona provechosa para la sociedad y para ti mismo a pesar de encontrarte como el puto culo. Sería algo así como, bueno, me acaban de cortar el brazo, me duele, pero trasciendo el dolor y sigo con mi vida. El dolor es sólo pasajero, es algo que no puedo controlar y que no me define. Lo malo es que algunos hemos aprendido a seguir con nuestra vida teniendo las tripas colgando y con una pierda amputada. Somos los putos amos haciendo eso.

 No soy psicóloga, y ahora mismo no me apetece ir a por bibliografía para ser más exacta, así que perdón a los profesionales por si lo que explico no es exacto. Es mi percepción, como paciente, y como yo entiendo las cosas.

 El caso es que este tipo de terapia que te hace una persona funcional y te ayuda a lidiar con las emociones que todos tenemos y hacer que no te afecten es la famosa terapia cognitivo conductual. Es decir, ser consciente y alterar conducta no adaptativa por una adaptativa y que te permita al fin y al cabo, acercarte a una vida que quieres y que tú eliges y no a una vida que eliges por miedo.

   Ejemplo: quedas con gente y te vienen sentimientos de chunguez, de no tener nada que ver, de no ser suficiente, que no caes bien, etc, te identificas con esas emociones, dándoles la categoría de verdad universal y hace que no quieras hablar o conocer a gente porque total no tienes nada que ofrecer o lo que sea que sientas. Con terapia conductual te darías cuenta de estas emociones, las verías como tal, nubecillas que van y vienen, no te identificarás con elas, y actuarás a pesar de ellas, buscando nuevas conductas-acciones a pesar de lo que sientes. Es decir, en el ejemplo, te apuntarías a un curso de macramé para conocer gente por mucho que tu radio mental te diga que no le caes bien a la gente, que no te apetece, etc.

 Esto está muy bien. Es utilísimo porque quien mas y quien menos tiene una radio interna que es la radio de los horrores. Así que daño no te va a hacer. Al menos, no del todo.

 El problema viene cuando esta estrategia en realidad está reforzando una estrategia tuya de supervivencia de evitación del dolor que sientes. Si sigues por ese camino le estás dando un mensaje muy peligroso a tu psique: tu dolor no le importa a nadie, ni siquiera a ti. No le importas a nadie. De ahí a la desconexión con el resto de los seres humanos, a sentir una soledad brutal y llegar incluso a pensamientos suicidas hay un trecho.

   Las emociones no son todas inútiles y fuente de creencias limitantes. Muchas de ellas, sino todas, nos dan información más que valiosa sobre nuestra experiencia. Hay que saber distinguirlas y descifrarlas y eso es lo difícil.

 Hay un grupo de gente que somos expertos en auto realizarnos terapias cognitivo conductuales. Cuanto más hacemos, más nos olvidamos del dolor que nos manda el cuerpo. Si hacemos lo suficiente, seremos capaces de olvidarnos por completo del cuerpo. O casi. Porque el cuerpo es perro viejo. Millones de años de evolución son muchos años como para vencer con estas burdas estrategias de evitación. Joío es.

 Y es que, si has sufrido algún tipo de trauma durante tu vida, especialmente de niño, debes saber que tu cuerpo no funciona como el resto de los seres humanos ante los mismos estímulos.

   En el momento del trauma, el schock fue demasiado fuerte para procesarlo. El lóbulo frontal se desconectó del sistema límbico (entre otros responsable de la respuesta de lucha-huída y centro de emociones) y esto ha hecho que las emociones que sentiste en ese momento no hayan sido procesado por la parte racional del cerebro. Esto ha cambiado la estructura de algunas partes de tu cerebro y ha afectado a todo tu cuerpo (sistema inmune y endocrino).

    Esta es la razón por la que no puedas solucionar esto desde el intelecto, porque el intelecto simplemente no tiene esta información. No existe para esta parte del cerebro. Y diréis, ¿y dónde está? Pues está en tu cuerpo. Una amígdala más reactiva que está continuaente activando tu eje HPA (eje del estrés). Estrés crónico que te afecta al sistema hormona, inmune y por supuesto a nivel cerebral.

 Por lo general cuando estás bien, estás de puta madre. No recordarás nada relativo a ningún evento terrorifíco del que no tuviste control. No entrará en tu radar. Sólo podrás acceder a esta información cuando haya un “trigger” que no sabrás nunca cuándo ni dónde va a suceder y que de repente hará que te sientas como una niña pequeña. De repente, toda tu inteligencia se irá al garete. No podrás relatar la experiencia porque esa parte del cerebro guarda sensaciones, “flashes” y la parte frontal es la que se dedica a ordenar esta informaicón y a emitir un relato que te ayuda a integrarlo en tu historia personal. Digamos que en el límbico está la fotografía en raw.

  Funcionamos en una ventana de tolerancia, si excitamos el sistema (=cuerpo) por encima del límite superior a ese margen, estaremos de nuevo en la misma situación que sufrimos en el evento traumático. La parte de la corteza frontal-racional- se desconectará del límbico. Ahora, de nuevo, tendremos acceso a todas las emociones que sentimos ante tal evento, pero, de nuevo, no podremos integrarlas, porque la parte del cerebro encargada de tal proceso estará de nuevo apagada.

 Así se ve que las opciones son bastante malas: muerte o destrucción. O no puedes acceder a tus emociones y por tanto no puedes integrarlas en tu narrativa personal con la ayuda de la corteza prefrontal, o bien tienes acceso a ellas, pero tu corteza se ha ido de vacaciones y te ha dejado sóla, de nuevo, con esas emociones. Esto, lo que hace es que revive de nuevo el trauma, sin resolverlo, retraumatizando de nuevo y debilitando el cuerpo.

 Porque toda hiperactivación viene seguida de una hipoactivación. Depresión, alejarse de otras personas, etc. Además de ir disminuyendo la ventana de tolerancia en la que digamos que puedes funcionar como una persona normal.

  Al final, se siente, o yo lo he sentido así, como si fuera por una cuerda y a cada paso tenía que tener mucho cuidado por no salirme y caerme. El estrés y concentración para no caer eran enormes y en estas circunstancias, no te puedes permitir el levantar la cabeza y apreciar las vistas

 Al final, lo que consigues es tenerle un pavor a tu cuerpo y lo rehuyes todo lo que puedes. Tiras de terapia cognitivo-conductual autoinfligida porque es la manera de mantenerte ocupado y también de ir tirando con tu vida e ir avanzando. Todos sabemos que es cuando te relajas que sale todo, así que sin saberlo, has hecho de tu vida una carrera en la que relajarse no está permitido, porque si lo haces, te espera el coco. Y el coco da acojone y te deja echa polvo.

Tú mecanismo para hacerle frente es a su vez solución y perpetuación del problema. Más aún cuando es un mecansimo que es alentado por toda la sociedad (hacerse cargo de tu vida, ser productivo).

 Y no sólo eso, te conecta con un sentimiento de vergüenza, de desconexión con el resto de los seres humanos, que cuando ven eso (si lo llegan a ver, ya te encargas tú de que no se vea), la mayoría se sientan superiores y con cierto aire paternalista te dan consejos que ni te van ni te vienen. En definitiva, te tratan de subnormal y esto te da mucha RABIA. Porque que tu cuerpo vaya por libre no te vuelve en gilipollas, pero claro, tampoco tienes las herramientas para explicarlo, y teniendo en cuenta que a ellos no les pasa y a ti sí, piensas que la tara es tuya. Que eres débil, que eres tonta, que piensas demasiado, sientes mal, y un largo etcétera.

 Los profesionales de la salud mental no siempre ayudan tampoco. Te hacen ver que no lo intentas suficiente o bien, que tienes una aproximación errónea o creencias erróneas.

 Al final, no te queda otra que pegar un puñetazo en la mesa y ponerse serio:

Troncos y troncas, no me vengáis con milongas, que aquí el único/única que no se está enterando de misa la mitad eres tú, mecagontó lo que se menea ya, que me he gastado una pasta siguiendo tu mierdi consejos y lo único que he conseguido es sentirme doblemente peor. Es que ni pa eso se puede relajar uno, hasta que no te pones a investigar, aquí no se entera ni Dios.

  Y es que, normalmente, si buscas ayuda en un estado de hipoactivación, más muerta que viva, ahí hay tanto que hacer que sólo se quedan con lo que están viendo, que no eres tú, que es un reacción física brutal como si te hubieras corrido una ultramaratón unas horas antes. Lo peor de ese estado es la vulnerabilidad y como en ocasiones, sin ser conscientes, se aprovechan de ello. A ti te gustaría decir: no, coño, eso no es lo que pienso, quiero decir, pero una persona con labia y concomientos de la psique humana te ganará por goleada en una situación de absoluta desigualdad. Cuidadín con eso (otro día daré mi personal guía de cómo elegir profesional).

 El caso es que, si vas hecha unos zorros, con pensamientos y emociones, que son los mismos de una niña asustada, harán pensar que ahí hay un trabajo importante de maduración. Diagnóstico exitoso. Actuación clara: trabajemos esos pensamientos, etc. Pero mec, error, porque resulta que cuando el prefrontal vuelve de viaje, la verdad es muchas de esas personas no tienen problema para hacer todo eso. De hecho, seguro que ya lo hacen, en su afán por sacarse la bicha de encima.

 Así que, en mi caso, no ha sido hasta que di con una persona especialista en trauma que no me sentí comprendida. De repente no tenía que intentar explicar con todo lujo de detalles algo que ni yo podía explicar (ya sabéis, sólo cuando estás de bajón sale). Me dijo que trabajar desde el intelecto era inútil. No tuve ni que explicar mi vida en verso, menudo alivio. Explicó tan bien todo lo que me pasaba y cuándo me pasaba, que sentí un alivio brutal.

 Así que, para todo aquél que esté pasando por algo parecido, hacedme el favor de coger con pinzas los consejos que os den, incluso los que vengan de profesionales. Si no saben de trauma, igual os retraumatizan (a mí me pasó). Y es que trauma llama a trauma.

Cortar el bucle es de vital importancia, pero no puedes hacerlo solo, porque para ello necesitas aumentar tu margen de tolerancia, porque es ahí donde podrás integrar las emociones que se quedaron vagando por tu sistema límbico y que se quedan dando por culo en tu cuerpo en forma de dolencias y enfermedades varias y de debilitamiento general. Necesitas a alguien versado en el tema y que sepa rescatar esas emociones sin llevarte fura de tu margen de tolerancia y que te ayude a integrarlo.

 Si os parece todo como muy esotérico. Mon amis, esto es ciencia. Neurology science rules! Mucho nos queda por saber del cerebro, eso está claro, pero cada vez se entiende más cómo funciona y cómo es la relación mente-cuerpo (que se haga la distinción me parece bizarro, es que la mente no es parte del cuerpo? Pobre, dejemos de marginar a la mente, ella también está formada por células, moléééééculas y demás. Un poco de respeto. Que los pensamientos no son el espíritu santo).

  Y para el que quiera más info, este libro está escrito por posiblemente una de las personas que más saben de trauma del mundo. Más de 50 años de experiencia clínica y como un millón de publicaciones científicas. Lo explica maravillosamente bien y da soluciones que bajo mi experiencia son muy acertadas.

 El cuerpo lleva la cuenta

 Y por último. Trauma es cualquier cosa que haya provocado esta respuesta en el cuerpo. Que no hayas ido a la guerra de Vietnam o hayas sufrido un desastre natural no quiere decir que no hayas sufrido trauma. Cada uno tiene su acervo genético, que le hace más o menos susceptible a traumatizarse ante ciertos eventos (vamos, que cada uno tenemos un límite más o menos bajo para aguantar ciertas cosas), por no hablar que igual ciertos traumas son heredados vía epigénetica. Y teniendo en cuenta que vivimos en un país que no hace tanto sufrió guerra civil donde además, para más inri, no se ha podido cerrar la herida, todos somos tenemos susceptibilidad a sufrir esto (el estrés pasa de generación en generación).

 

 

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