El Enfado

LLevo mil años queriendo escribir aquí. A la vez que llevo mil años queriendo eliminar este blog muerto y remuerto. Contradicciones irresolubles.

Así que intentaré terminar al menos 800 palabras sin borrar la porquería que vaya a escribir, o sin dejar de darle a publiar, o sin quitarlo tras publicarlo.

 

Estaba haciendo un exámen C2 de Inglés cuando me encuentro con este párrafo, que al no dejarme copiar, pues tengo que parafrasear:

 

El texto va de la idea feliz de un tal William James, un señor que pensó que no sólo las emociones afectaban al cuerpo, sino que la respuesta del cuerpo afectaban a las emociones.

Y que en un experimento, inyectaron adrenalina a un grupo y los pusieron en dos ambientes diferentes: en uno estaban en una sala de espera con una persona amigable y extrovertida. Estos especímenes de estudio se convertían en la alegría de la huerta en comparación con el grupo control, que fueron sometidos al mismo ambiente pero fueron inyectados con una solución salina.

Los adrenalizados los pusieron en un segundo ambiente, con un tipo irascible, vamos al twittero communis, y a los conejillos de indias les dio un jamacuco de enfado, que no sufrieron los controles.

 

Y me he dicho, acabáramos. Ahora he entendido mi huir como la peste de las personas abrasivas. Mi adrenalización es tan severa que una simple puya feisbukera me provoca tal irritación que exterminaría a todos los humanos.

De ahí, mi más que acertada decisión, de darme de baja en facebook. Y mi más esporádica lectura de blogs y contacto con gente que me resultan abrasivos. Es como si estuviera sobrecargada y al mínimo chispazo mimetizo la emoción que veo pero multiplicada por mil. Claro, mi cuerpo está listo para saltar. Y eso lo noto más cuando llevo unos días sin hacer deporte.

 

Lo cual me recuerda la importancia de desadrenalizar el cuerpo (tell me how) y mantener esos hábitos saludables de descanso, comida medio sana (doy fé refé de su importancia, por mucho que me joda), y deporte.

 

Estoy condenada a llevar una vida sana.

 

Por otro lado, me estoy leyendo un libro que se ha colado en mi larga lista de lecturas a trabajar papel y boli en mano. El tipo ha explicado con tanta precisión los entresijos de la cacosería que vivo en mi ser interno de emociones chungas y que intento esconder de mi misma y de otros, que se ha merecido saltarse varios años de lista de espera.

 

El tipo habla del grieving (duelo) como una mezcla de feeling y emoting, o sentir lo que sentimos sin exteriorizarlo o enterrarlo, simplemente reconocer que está ahí vs emoting, que es cuando la emoción es tan jodida que se nos escapa por las costuras del cuerpo y que la manera de resolverlo es llorando. O enfadándose. O más bien los dos.

 

Y de vuelta con el enfado. En los últimos tiempos me planteo bastante cómo mi enfado está liberándose al exterior como una fuga de chapapote y me horroriza porque siento que muestra a alguien tan falso como la happy flower que aguanta que la traten como el culo con la mejor de las sonrisas de comprensión eterna al comprender y aceptar la intrínseca imperfección del ser humano. Sólo que esa comprensión y aceptación en realidad es resignación y frustración por saber que defenderse es peor que no hacerlo.

 

Pero de vueltas al enfado, es como si se estuviera produciendo un trasvase de fluidos entre dos espacios separados por una membrana semipermeable, aka una osmosis de mala leche. El espacio interior saturado de mala leche dirigida hacia el self se diluye al dejar que la parte exterior se lleve un poco de esa mala leche. Cuando toca y cuando no toca, es algo que esta tecnología beta aún no sabe distinguir. Y puesto que la mala leche se expande, queda menos para ser dirigida al interior y eso, amigos, es un puto alivio (aunque no queda ná ni ná). Pero el dirigir la mala leche al exterior, sea o no sea adecuado en un momento dado, me triggea de lo lindo.

 

¡Defenderse! ¡Pecado capital! Tu a sonreir y callar. No puedes pensar, no puedes tener opinión, y si la tienes, la ignoraremos. Si tu enfado es más que justificado en lugar de reconocer el dolor que esconde y lo injusta de la situación, machacaremos tu sentido de supervivencia hasta que quede aniquilida.

 

Y llevo 736 palabras. Ya casi estoy.

 

Mi gran problema ahora mismo es que he pasado del low-grade depression al high-grade cabreo. Paso de un lado a otro de la moneda, sin poder llegar a lo que lo une. Si lloro se me va el cabreo y en mí eso implica justificar lo injustificable. Si me cabreo y no lloro, me alejo del dolor que lo provoca y ya no sé reconocerlo. Adrenalización a tope que muy bueno para el cuerpo tampoco es.

 

El enfado. El grieving. Una puta mierda ser experta en esto.

 

(827 palabras, saltos y volteretas)

4 comentarios en “El Enfado”

  1. Hola!! Llevo meses sin abrir feedly, y qué sorpresa encontrarte por aquí.
    Dos cosas:
    1) Me parece un gran avance comenzar a soltar el enfado hacia afuera. Es normal hacerlo al principio hacerlo de forma indiscriminada. Pero supongo que así es como aprendemos a regularlo. Me parece que hace menos daño ese cabreo fuera que dentro de tí.
    2) Hablas de un libro y no dices cuál es. Cuál es?

    Gracias :-*

    Me gusta

  2. Hola Cigi, :), qué alegría verte en el mundo virtual!

    Me di cuenta luego que no puse lo del libro, pero ni lo cambié porque asumí que la única que lo iba a leer (el post) sería yo. 🙂 Así que me alegra ver que la realidad le ha dado un “po toma” a mi crítica interna.

    El libro es de Pete Walker y se llama “Complex PTSD, from surviving to thriving”. El tipo es psicólogo pero lo es tras pasar por la cacosidad que describe. Se nota que sabe de lo que habla de primera mano, por el nivel de detalle y por cómo describe las aparentes incoherencias, que vistas desde dentro no lo son, aunque tampoco se sabe cuál es la solución. Él lo ha cruzado, aunque advierte que es de por vida, como el que tiene diabetes (eso ya lo sé yo, pero qué fácil es caer en brazos de la dulce negación).

    Me gusta

    1. Creo que ya hemos hablado de esto alguna vez…pero para mí esa aceptación de que algo va a ser de por vida me produce casi alivio. Era peor cuando pensaba que ciertas cosas iban a desaparecer algún día y ese día nunca llegaba. Y aunque algo vaya a estar ahí siempre, no significa que no pueda mejorar no?

      Me gusta

  3. Es cierto, me acuerdo que lo hablamos y que me entró cortocircuito. Sabes, creo que me daba-da tanto pánico porque lo veía con mentalidad estática. En plan “es malo, siempre ha sido malo, siempre va a ser igual de malo o peor”. Entonces si sufres mucho por algo, sobre todo si es algo de años, pues lógicamente te entra el canguele cuando te dicen, pues chata, pa forever ever es esto, así que tú verás. Pero si uno lo ve con mentalidad de aprendizaje, es cierto que es diferente. Y es cierto que da cierto alivio pensar que no tienes que pasar de vida mega mierder a súper chachi en dos días y que si no lo logras eres una fracasada.

    Con lo que yo soy para aprender cosas nuevas, que siempre me pongo en esas situaciones por mucho que incomoden al principio, no deja de sorprenderme que en este tema se me haya pasado (bueno, sé que en realidad es una respuesta del cuerpo en la que se dispara el miedo y ahí ya la corteza cerebral se va a tomarpor). 🙂 🙂

    Me gusta

Los comentarios son amor, así que, ¡Ama!... :-) ¡Gracias!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s