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2. OB Pilar 1: La importancia de dormir para aprender

En la entrada anterior dedicada al descanso, hacía mención acerca de cómo durante el sueño el cuerpo se dedica a detoxificar todo lo que se ha producido durante el día. Por norma general esto implica sustancias que comemos y que tienen que ser detoxificadas por el hígado, así como hormonas que han realizado ya su función y que tienen que ser degradadas y expulsadas por el cuerpo.

Dormir, como creo que dejé claro, es esencial para el buen funcionamiento del cuerpo, para evitar que esas toxinas pululen más tiempo del necesario por las células y provoquen daños irreversibles (mutaciones del ADN que pueden provocar diferentes enfermedades, entre ellas, el cáncer).

Dormir limpia tu cerebro y te hace funcionar de forma más eficiente

Pero dormir es también esencial para el buen funcionamiento del cerebro. El cerebro es el órgano del cuerpo que en relación a su peso, consume más energía para funcionar. Durante el día se producen también toxinas, por el simple hecho de estar despiertos y funcionar.

Cuando dormimos las células del cerebro disminuyen su tamaño, se encogen, con lo cual se incrementa el espacio entre ellas. Así se puede “lavar” mejor, arrastrando las toxinas que están entre estos espacios.

Para hacerlo un poco más gráfico. ¿Alguno habéis estado en la Feria de Sevilla? ¿No? No importa. Cualquier ciudad funciona igual. Durante el día va un porrón de gente, apenas puedes andar por la calle. La gente va tirando sus desperdicios y la cantidad de porquería que se va acumulando, llegada la noche, es bastante importante. ¿Cuándo creéis que el servicio de limpieza limpia las calles de esta ciudad provisional? Efectivamente, por la noche. Aunque haya alguien, la gente que queda no impide el buen funcionamiento de la limpieza. Hay espacio y los camiones y operarios de limpieza pueden circular de forma fluida por la calle y retirar toda la basura. Hasta el día siguiente, donde aparecerán muchas personas y vuelta a empezar. Si la gente no se fuera a dormir, o si la fiesta no parara o se obligara a abandonar el recinto a cierta hora, la porquería se iría acumulando y para una semana que dura la Feria, la cantidad de inmundicia sería insoportable. Si esto durara más, habría problemas de salud pública.

El cerebro hace lo mismo. Durante el día, las células están en todo el medio y dicha limpieza no se puede llevar a cabo. Es necesario que las células se retiren y encojan, como un perrito hecho ovillo cuando duerme, para que se pueda limpiar la porquería.

Si eso no sucede, es decir, sino duermes lo suficiente, estas toxinas harán que no puedas pensar con claridad. A corto plazo hace que no rindas tan bien en el trabajo, que en los exámenes no saques todo tu potencial, etc. A largo plazo, los efectos son mucho más perniciosos: dolores de cabeza, depresión, enfermedades del corazón, ansiedad, diabetes y en definitiva compras tickets de sobra para que la lotería de morir pronto y de forma dolorosa te toque.

Mientras duermes estás aprendiendo

Además, cuando duermes, el cerebro se pone a reorganizar la información que contiene. Elimina la información poco importante, y fortalece esas áreas que necesitas o quieres recordar.

Durante el sueño, el cerebro se dedica a ensayar lo que has estado aprendiendo durante la vigilia. Si has estado estudiando, se dedica a repasar lo que has hecho yendo una y otra vez por los patrones neuronales que se han creado al aprender algo nuevo. Todos sabemos que cuanto más repetimos algo más fácil se torna su realización.

Sería como ese camino intransitado en medio del campo. Todo es vegetación. Pasas por ahí una vez y quitas la maleza para crear un mini camino que haga que el tránsito por ahí sea más fácil. Pero lo cierto, es que cuanto más pases por ahí, más se despejará de vegetación y más claro será ver el camino. Si no lo transitas suficientemente, la vegetación crecerá de nuevo y el camino seguirá sin verse.

Cuando duermes, tienes quien pase por el recién camino y siga acomodándolo, haciéndolo cada vez más transitable. Esto, para que quede claro, está reforzando lo que has aprendido. Es decir, mientras duermes, estás estudiando. Estás siendo productivo. Estás siendo una puta máquina de aprender. Duerme más, estudia menos y mejor.

Además, dormir te ayuda a encontrar soluciones a problemas complejos y para los que aún no tienes una respuesta. Eso ocurre, porque mientras duermes se desactiva la corteza pre-frontal del cerebro y por tanto tu tú consciente. Esto permite que otras áreas del cerebro se comuniquen mejor y de forma más fácil. Esto hace que se pongan sobre la mesa y a debate diferentes posibles soluciones.

Sería algo así como que de día el cerebro más productivo se encuentra al mando. Es el que se encarga de dar órdenes a diestro y siniestro a todo el cuerpo para que todo se mantenga bajo orden. Durante la noche, este jefe descansa y la parte más bohemia y creativa del cerebro funciona.

El jefe se va a dormir y los trabajadores, que de día son simples currantes quedan para debatir. Son los Einstein que habitan en tu cerebro. De día trabajan en una aburrida oficina de patentes y de noche dan rienda suelta a su inteligencia.

  Una charla de intelectuales de diferentes áreas de conocimiento que bajo la luz tenue de una lámpara que cuelga sobre sus cabezas, sus gafas modernito-intelectuales y un montón de humo de sus cigarrillos, exponen las diferentes teorías que tienen y divagan y debaten sobre ellas. Por lo general relacionado sobre algo que ha surgido sobre la jornada laboral. Lo hacen por el simple placer de hacerlo, para ver donde llegan sus delirios de intelectualoides.

A esto se le llama el trabajo difuso. Conectar ideas o pensamientos separados. Para cualquier aprendizaje complejo es necesario. Generalmente como funciona mejor es tras un trabajo intenso y enfocado ya que así le das a tu cerebro material sobre el que realmente quieres aprender o encontrar soluciones. Das una temática a la reunión.

Así que la mejor manera de aprender o encontrar la solución a algo complejo es dedicarse a ello de forma enfocada antes de irse a dormir o de tomarse una siesta.  Por lo visto (y yo lo hacía de pequeña), le puedes decir al cerebro: quiero soñar sobre esto y esto incrementa las probabilidades de darle una temática a ese grupo de personajillos y que efectivamente se dediquen a divagar sobre esto y se incremente de forma drástica tu habilidad de encontrar soluciones a problemas complejos y de entender lo que estás intentando aprender.

A Spaniard naps in Valdeavellano, near Soria.
Foto: Ignacio Pérez Díez/Flickr Vision

Así que, no me seas guarro higiénicamente deficiente y limpia bien tu cerebro. Todos te lo agradeceremos. Y cuéntanos tus ideas geniales tras dicha limpieza. ¡Ah! ¡Y reivindica la siesta! Mira con desdén a quien no la realice y es que la siesta es para los seres superiores.

Fuente: “Learning how to learn”- San Diego University (Curso online gratis en Coursera).

Y ahora, con vuestro permiso, me voy a echar una siesta.

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OB Pilar 1: Dormir más y mejor.

Igual me he temado demasiado en serio esto que decía de vivir muy por debajo de mis posibilidades, porque está claro que estoy dejando un poco de la mano de Dios lo del reto Operación Bufanda (OB). Con matices: lo estoy haciendo, no lo estoy escribiendo.

Visto lo visto, creo que voy a simplificar al máximo. Simplificar es algo que estoy aprendiendo a hacer a marchas forzadas. Mi idea de perfección es demasiado elaborada, y como para llegar allí primero hay que empezar por lo fácil, pues por aquí empiezo.

Los pilares de la salud

Ya me habréis notado una cierta obsesión con el estrés y los efectos nocivos en la salud. Creo que la mayoría de la gente no es consciente de lo que realmente es el estrés y los cambios que provoca en tu cuerpo y cómo es la causa última que te provoca enfermedades varias y otros síntomas. Luego la gente dirá, mira, he engordado, o tengo síndrome de ovario poliquístico, o eczema, o no voy al baño bien, o tengo artritis y pensarán en montones de cosas, de causas, pero no en la verdadera, el estrés. El estrés además, toma diferentes formas, no es “sólo” el estrés de tener que entregar un trabajo, de cuidar a una persona mayor, etc. Tengo una entrada escrita al respecto, que espero que pueda aclarar algo los conceptos.

Entonces, sabiendo pues que el estrés en sus diferentes vertientes es una causa nada desdeñable de muchas dolencias físicas y mentales, ¿Qué hacer al respecto?

¿Habrá que dejarlo todo y recluirse en un monasterio budista? ¿Habrá que hacerse vegano y evitar la indignación en todas sus vertientes y ser muy happy flower?

Lo cierto es que antes de llegar a estos extremos hay dos cosas muy sencillas (en principio) y baratas (gratis!!) que se puede hacer y que van a mejorar tu salud de forma rápida y dramática: el descanso y el ejercicio físico.

Podría hacer un análisis sesudo de por qué ambas medidas tienen un impacto tan grande, y sin duda daré datos, pero ya he dicho que lo voy a mantener simple y dejaré que los datos vayan saliendo poco a poco y así, como en una novela policiaca, vayamos todos juntos, atando cabos y acorralando al culpable.

PILAR #1: EL DESCANSO.

Dormir bien y a su hora es fundamental para que nuestra máquina esté bien engrasada. Todo en la naturaleza tiene su momento de actividad y de descanso. Fijaros y lo veréis.

Nosotros no somos menos y por la noche hacemos una parada en boxes para que el cerebro descanse y el cuerpo pueda detoxificar a gusto.

Es importante que sea por la noche puesto que somos especies diurnas y muchas funciones corporales tienen un marcado ritmo circadiano. Eso significa que los niveles de ciertas sustancias bajan o suben a lo largo del día, sincronizándose con el día. Esto es así, para automatizar ciertas funciones y así gastar menos energía. Ya sabemos que es más fácil hacer algo que hacemos todos los dís (alias hábito) que ponerse a pensar si haces o no haces eso todos los días. Cuestión de optimización.

¿Qué funciones tienen ritmo circadiano?

El control de la energía: el cortisol se eleva por la mañana para que así tengamos energía y nos levantemos y disminuye a lo largo del día, siendo el pico más bajo al oscurecer. Si no vamos a dormir cuando los niveles son más bajo, a la larga rompemos este control interno automático y se pondrá en modo manual. Este modo no existe, pero sabrás que has llegado a él porque igual te entra un sopor inmenso en algún momento del día, pero claro, no vas a dormir, que tienes trabajo y esas cosas, y por la noche, te entra un subidón que no baja hasta que son las 6 de la mañana. Insomnio al canto. Lo cierto es que los niveles de cortisol serán una puñetera montaña rusa y nunca sabrás la hora en la que te entrará sueño.

Detoxificación: aunque no ocurre exclusivamente por la noche, sí que es cuando dormimos que todos los recursos del cuerpo se pueden dedicar a dicha función sin que se vaya bombardeando al cuerpo con nuevas cosas que detoxificar. El hígado es nuestra gran planta recicladora, y si no le damos el tiempo suficiente para realizar su función, se irán acumulando tóxicos en el cuerpo.

Reparación y crecimiento: la hormona del crecimiento es más elevada durante la noche, cuando dormimos. Dicha hormona tiene varias funciones, pero es una de las llamadas hormonas de la juventud: estimula el sistema inmune, promueve la lipolisis (es decir quemar grasita), incrementa la biosíntesis proteíca (es decir, formación de músculo), promueve el crecimiento óseo (adiós a la osteoporosis). Y un largo etc. Es tu hormona y lo sabes. Y sólo la produces cuando duermes.

Una deficiencia en niños provoca que crezcan menos y en adultos es responsable de obesidad troncal (barriga cervecera), así como de una merma en la energía, masa muscular y en definitiva calidad de vida.

Regulación del apetito y por tanto de la obesidad: hay dos hormonas que le dan señales al cerebro para que dé la órden de comer más o menos: La grelina hace que el cuerpo te pida comida, y la leptina que pares de comer. Si no duermes adecuadamente, los niveles de grelina se disparan y los de leptina disminuyen. Es decir, comes más, engordas más.

Niveles de glucosa en sangre: Si no duermes o duermes poco y mal, tendrás mayor niveles de glucosa en sangre que si durmieras lo que tu cuerpo necesita. Los efectos a largo plazo ya los sabemos: insensibilidad a la insulina y desarrollo de diabetes tipo II.

Tu cerebro también necesita repararse y reforzar lo aprendido durante el día. Esto se logra durmiendo. Así que, además de estos efectos físicos que que harán envejecer a marchas forzadas y adquirir enfermedades absolutamente evitables, lo cierto es que la falta de sueño está relacionada con la depresión y muchas otras enfermedades mentales.  Como siempre, habría que preguntarse, ¿Qué fue antes, la gallina o el huevo? Si tienes ansiedad y depresión y además no duermes bien o tienes insomnio, yo pondría tu ansiedad y depresión en stand-by y haría todo lo humanamente posible para recuperar unos buenos hábitos de sueño. Una vez se han atacado las causas físicas, se pueden ir a por las emocionales, pero quizás descubras que teniendo unos adecuados cuidados físicos, los embates de la vida son algo más fáciles de sobrellevar y de combatir que cuando tu cuerpo está en un total war, intentando mantener una homeostasis o equilibrio que tú te empeñas en querer romper día sí y día también.

Dormir poco también podría quitarte puntos del carnet de conducir, porque a efectos prácticos, tan sólo dormir 1-2 horas menos de lo que tu cuerpo naturalmente te pide, tiene los mismos efectos que si hubieras bebido. Tu memoria a corto plazo se ve afectada, tu rapidez de respuesta también y en fin, todos sabemos lo que es estar borracho.

Hay mucho aún que hablar de este tema y en los próximos días iré revelando más. Además, me gustaría explorar maneras de cómo hacer un reset en un cuerpo a tomarpor y conseguir de nuevo sincronizarse y dormir como un bebé. Yo lo he logrado, al menos casi siempre lo logro 😛

Operación Bufanda


Hace ya más de un mes que pensando en el verano y qué iba a hacer, incapaz de decidirme (millones de viajes se desplegaban ante mí), me retiré hacia mi interior y pregunté ¿Qué es ahora mismo lo más importante para ti?

Las respuestas fueron claras:

  • Tranquilidad.
  • Estar con los míos.
  • Aprender, aprender y aprender un poco más.

Entendía porque mis planes súper molones entraban en conflicto con esto y me producían cierto desasosiego, a pesar de la ilusión. Viajar casa bien con aprender y mantener la chispa viva, pero no es lo más tranquilo, más para alguien que se ha fulminado las reservas del cuerpo de cortisol y DHEA (otro día sobre esto). Además, varios amigos que viven lejos se habían puesto de acuerdo en venir justo cuando pretendía huír de este país y con pocas probabilidades de compaginar y/o mantener la salud al intentarlo.  En fin, mirase por donde mirase, la solución ideal no aparecía, así que decidí simplificar.

Había un sitio, de hecho dos, en la que los tres puntos se encontraban…pues ale, decisión tomada. Cierto que no eran los sitios más estimulantes del planeta, por conocidos, o por no decir súper trillados, pero son sitios que funcionan.

Además, como estoy convencida de que muchos problemas de salud se resolverían con un reset en condiciones, y sé que uno de esos lugares es un reseteador natural e infalible, pues me dije, ale, para allá que vamos aldea de menos de 400 habitantes.

Para darle un toque más exótico e interesante y para minimizar la parte menos positiva de la decisión y que podría dar al traste con tan magnífica misión, me dije que ya que estaba podría poner en práctica todo a la vez esos hábitos simples con los que ya llevo coqueteando unos meses y ponerme ciertos retos y además dejar constancia de ello aquí.

Los retos no son subir al Everest ni nada parecido. Nada de métodos ultra modernos, infalibles y contrastados por la literatura científica (no, por favor! Un descanso!). Mi cuerpo asiente y dice que poquito voy a innovar en este campo, que me lleva demasiada ventaja y que lo asuma, lo antiguo rulez. Dormir adecuadamente, reducir o eliminar totalmente el azúcar, dedicarme al arte de la lentitud deliberada con premio al más lento, hacer el mongolo con amigos y reir hasta que me den agujetas en la mandíbula y en la tripa (que cuenta como ejercicio físico), algo de deporte pero sin pasarse y algo de aderezo con tendencias más experiementales (reto una semana sin gluten, sin productos lácteos?). Internet estará vetado, ya que necesito acceder a mi parte emocional para saber como autorregularme. La parte más física y mental es la más fácil para mí, pero la emocional es un puto desastre. Sale cuando nadie la invita y monta pollos que te dan ganas de meter la cabeza bajo tierra. A esta le tengo ganas.

El verano es ideal para poner tu cuerpo a punto y así aguantar el mundo de Mordor con mejor humor. Se dice y se rumorea que en verano hay muchos genes que se inactivan y muchos de ellos están relacionados con respuestas inflamatorias. Vaya, dicho de otra manera, que tu cuerpo se relaja porque entiende que en verano es más difícil que haya que responder a una infección. Las probabilidades bajan y con ello la energía dedicada a luchar contra algo que posiblmente no vaya a ocurrir. La cantidad de energía que se libera en verano es importante. Yo he estado esperando esta paga extra como agua de Mayo.

Yo en los últimos años he vivido por encima de mis posibilidades. En invierno seguro, pero en verano, que era mi recargador natural, pues llevo unos cuantos veranos que estoy derrochando sin ton ni son. Así que ya es hora de volver a las viejas costumbres. Había una época que si veía un lápiz en verano me salían sarpullidos….quita, diablo, quita.

A mí el verano siempre me ha encantado justamente por eso. Es como si en lugar de una batería medio chunga que se descarga con mirarla, de repente me ponen dos baterías, de las nuevas y modernas. De las que duran un montón de horas.

Además, como uno tiene tendencia a comer más sano, a querer hacer más deporte al aire libre, a descansar más y en general llevar una vida más agradable y relajada, los cambios son bastante grandes y rápidos. Es realmente alucinante lo rápido que sana el cuerpo si le damos el espacio y tiempo para que lo haga. Realmente, me flipa bastante lo que una cantidad de moléculas ordenadas dan de sí. Y todo sin una finalidad muy clara.

Así que desde hoy 4 de Julio y al menos hasta el 21 de Septiembre, en el que comienza teóricamente el otoño, me comprometo públicamente a vivir muy, muy por debajo de mis posibilidades. A ser una rácana energéticamente hablando. O una ni-mileurista de la energía.

  Por si me faltara un empujoncito, homomínimus me lo ha acabado de dar, al retar a sus lectores a comprometernos este verano a cambiar un hábito. Y he elegido el reto de salud minimalista porque es el que ya tenía pensado y me viene que ni pintado. Lo suyo es que esos hábitos no sean sólo cosa de unas pocas semanas, sino que se instalen y ayuden a mantener la salud a lo largo del año. Pienso que cuando uno está realmente concienciado y ve los efectos in situ, la decisión no hay que tomarla, se toma sola. Por eso es mucho más importante mover el culo que analizar hasta tener todas las respuestas claras.

   Así que, aunque pondré pinceladas de por qué hago un reto u otro diferente, y así igual alguien aprende algo nuevo (os voy a meter la bioquímica doblada jajajaja :P), la verdad es que no me voy a matar dando datos. Para el que sólo le sirva algo si tiene todos los datos que lo corroboren, me parece bien que existas, pero yo, que soy un poco atípica dada mi profesión, no necesito tanta prueba. Al menos en este tipo de cosas. Si funciona, funciona. Hasta que ciertas cosas se demuestren y sean irrefutables, igual yo ya he dado la vuelta al mundo formando parte de toda la cadena trófica.

Que comience la fiesta.

Somos lo que comemos: menos Prozac y más alimentos

  La serotonina y la dopamina son sustancias que actúan como mensajeros entre neuronas, es decir, favorecen la comunicación entre ellas y permiten que todo funcione como debe funcionar. Se conocen como neurotransmisores, tenemos varios y cada neurotransmisor tiene una actividad diferente. Hoy me voy a centrar en dos de ellas:

SEROTONINA

En el caso de la serotonina, seguro que os suena por ser el neurotransmisor de la felicidad o de la depresión, si es que te falta. Wikipedia dixit:

  • Entre las principales funciones de la serotonina está la de regular el apetito mediante la saciedad, equilibrar el deseo sexual, controlar la temperatura corporal, la actividad motora y las funciones perceptivas y cognitivas.
  • La serotonina interviene en otros conocidos neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, que están relacionados con la angustia, ansiedadmiedo, agresividad, así como los problemas alimenticios.
  • La serotonina también interviene en los parámetros de densidad ósea.4 5 Las personas que toman antidepresivos del tipo inhibidores de la recaptación de la serotonina pueden generar osteoporosis (reducir la densidad ósea).

DOPAMINA

En el caso de la dopamina, ésta tiene muchas funciones en el cerebro, incluyendo papeles importantes en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, la regulación de la producción de leche, el sueño, el humor, la atención, y el aprendizaje (Fuente: Wiki).

 La dopamina está muy involucrada en los circuitos de recompensa del cerebro, y por tanto en las adicciones. Es responsable de reforzar las comunicaciones entre neuronas y por tanto de establecer nuevos “caminos” en el cerebro (dicho en plata, ayuda a que aprendas o cambies hábitos, por ejemplo). La dopamina es por tanto la reina indiscutible de la plasticidad neuronal, mi musa porque es la que dice alto y claro que cambiar ES posible.

La dopamina es la molécula del amor y tenerla hará que te sientas enamorado de la vida, con ganas de hacer cosas.

Mi amor por una dopamina...
Mi amor por una dopamina…

LO QUE QUIZÁS NO SEPAS Y CASI NADIE TE CUENTA

Si no produces suficiente serotonina, estarás angustiado, ansioso, responderás con miedo y agresividad a problemas o circunstancias del día a día. Tu líbido disminuirá y en general perderás las ganas de hacer cosas placenteras. Sin dopamina estarás ansioso, apático, con baja líbido, concentración y memoria mermada. Dormirás mal y tu vida será un asco. Te empezarás a plantear qué cojones está mal en tu vida y ahí dale que te pego tendrás al cerebro intentando solucionar el sudoku que le has dado, forzándole a solucionar algo que igual no tiene solución o que igual ni siquiera es el problema para empezar.

Si no tienes suficientes niveles de serotonina y dopamina, tu cerebro no puede funcionar como es debido y estarás básicamente deprimido y/o ansioso, o todo a la vez.

Entonces irás al médico y con suerte* te medirá tus niveles de neurotransmisores, determinará que son bajos y que eso será debido a que tu cerebro está más pa’yá que pa’cá y que no produce lo que tiene que producir, síntoma más que evidente de que eso es una mutación la que te lleva a tal situación. Entonces te prescribirá antidepresivos que lo que hacen básicamente es aumentar la cantidad de neurotransmisor en la sinapsis (el hueco entre neuronas y que es dónde se produce el trasvase de información de una a otra, sin el neurotransmisor no hay comunicación y ya sabemos qué pasa cuándo no hay comunicación, que la relación se va al carajo). *Sin ella el médico te oirá brevemente y te recetará el Prozac o ansiolítico directamente.

El médico te restablece la comunicación y tus neuronas, que ahora se hablan todo el rato, como un par de quinceañeros enamorados, estarán felices, pizpiretas, y con ellas todo tú. Problema resuelto. Caso terminado. Ovación al médico. Vivan las pastillas, viva la ciencia, las drogas y la madre que las parió. Ole.

Somos neuronas y ¡amamos la comunicación!
Somos neuronas y ¡amamos la comunicación!

¿O no?

 Ea, copón, siempre estás igual, me dice una parte de mí, siempre buscando peros, qué coñazo eres jamía. Bueno, es que no lo puedo remediar.

Y es que, ¿Sabías que el 80-95% de la serotonina y el 50% de la dopamina producida por el cuerpo es producido en el sistema digestivo? El 95% de serotonina es casi toda la serotonina. Mucha tela. Lo producen bacterias que viven en el tracto digestivo, y a cambio de darles un hábitat de lo más comfortable (temperatura agradable, comida gratis, vamos que están a gustito las joías), ellas nos lo agradecen produciendo moléculas de la felicidad a cascoporro. No es mal trato. Pero ¿qué pasa? Que sin saberlo, comemos como el culo y nos las cargamos. Pobres, con todo lo que te han dado, y tú matándolas.

Luego nos encontramos mal, vamos al médico, nos da pastillitas para algo que ni genético ni leches. Y dirás, bueno, pues si la pastillita lo soluciona, ya está, de una manera u otra se soluciona el entuerto. Sí, pero no. Además de que tengas que gastarte una pasta, que bien te podrías gastar en cervecitas con los amigos, tendrás que soportar efectos secundarios, y que además los efectos primarios no sean tan chachis como las sustancias endógenas. Ains. Bueno, si no hay más remedio es un buen sustituto, pero como las endógenas NÁ.

En los últimos tiempos, además del libro que ya comenté en su día, y que para mí ha sido como abrir la caja de Pandora, una cosa me ha ido llevando a otra y realmente me estoy empezando a plantear qué fue primero, si el huevo o la gallina.

¿Os lo habéis planteado? ¿Realmente sabéis a ciencia cierta si estáis mal porque algo va mal en vuestra vida, porque es algo genético o por algo tan simple como no estar bien nutridos?. Porque una cosa es estar alimentados y otra es estar nutridos. Y creo que lo que comemos deja bastante que desear, o bien nosotros particularmente no lo asimilamos bien o directamente nos daña, etc. ¡Ah! Por cierto, el estrés siempre es el invitado estelar en todo esto. Da igual lo que mire, que siempre aparece como una posible causa.

CONCLUSIÓN FINAL

Ya lo dijo Hipócrates: “Somos lo que comemos” y que “el alimento sea tu medicina”. Me gustaría saber cuánta de la gente que va al médico para que les receten ansiolíticos y antidepresivos realmente tienen un sistema digestivo sano. Sería muy fuerte que estuvieras comiéndote la cabeza por cosas, que de restablecer toda esa flora intestinal ni te plantearías.

A mí me ha dado mucho que pensar, y como estoy en fase experimental y el verano se acerca (época ideal para experimentar), próximamente iré relatando más retos, porque quiero probar en carne propia todo esto que estoy aprendiendo.

La cantidad de información que he ido recopilando es ingente, y sólo de pensar en exponerlo de forma más o menos ordenada y me entra ansiedad. Así que he decidido, para no postponerlo ad-infinitum, que lo voy a ir exponiendo de a poquito, en el órden que me plazca, y si queda muy desordenado pues ya lo ordenaré en su momento, sobre todo porque me parece súper interesante entender la relación que todo tiene con todo. No soy médico, y no pretendo sustituir a ningún médico y ni siquiera sentar cátedra diciéndote qué es bueno para ti. Simplemente quiero exponer lo que estoy aprendiendo y que tú saques tus propias conclusiones.

Y aunque no lo parezca, no estoy en absoluto en contra de los médicos. Gracias a la medicina y a la ciencia en general no nos morimos por infecciones entre otras cosas. No creo que tenga que dar razones para defenderla, ya que se defiende sola. Y bastante presión tienen ya los médicos como para que encima les carguemos con más. Hacen lo que todos, lo que pueden dadas las circunstancias. El hecho de que cada vez tengan menos tiempo por paciente, y estén más especializados hace que olviden o ni siquiera sepan cosas que por lo visto son más antiguas que el andar para adelante. Antes se sabía de forma empírica, por pura observación y ahora la ciencia lo está empezando a demostrar. La ciencia, genial para demostrar con datos objetivos, pero que siempre llega con siglos de retraso.

 Pero aún así, me parece una pena, que habiendo una solución tan fácil y que se diagnostica de forma tan obvia (por ejemplo preguntando por las cosas que come y sobre todo, cómo evacúa) se tire a por lo fácil. Supongo que más vale solucionar que no solucionarlo en absoluto por falta de tiempo, con lo que el sistema realmente parece que es lo que hace que funcione mal y no la medicina en sí. Igualmente, hay que saber diferenciar cuando un estado es lo suficientemente crítico y grave como para no andarse con cambios de alimentación, que aunque efectivos, son más lentos que una pastilla. Hay que saber distinguir.

  Ahora, eso de dar pastillita a la mínima de cambio, realmente ¿a quién favorece? ¿Hay realmente más casos de depresión y ansiedad porque vivimos en una sociedad acelearada, estresante, enferma o hay otras causas que nos enferman? ¿Hay estudios que muestren cómo es el estado intestinal de las personas con depresión?

Closeup Money rolled up with pills falling out, high cost, expensive healthcare

  Yo las respuestas, desgraciadamente no las tengo, pero al menos espero que os haya dado material para pensar.