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El trauma y los efectos en el cuerpo

 En los últimos tiempos hay una corriente apoyada por muchos y que básicamente dice: “tú tienes el poder sobre tu vida“. Entiendo el subidón que les da a mucho el saberse dueños de su vida. Más vale eso que sentir que otros manejan tu vida a su antojo.

 Coachs, emprendedores e incluso psicólogos abogan por este mantra.

  Y diréis, ¿es que acaso es malo tener poder sobre tu propia vida y destino? ¿Acaso no es mejor que actuar como victima, instalarte en la queja y no hacer nada?

   Entiendo que la manera de pensar tiende a oscilar entre el blanco y negro, pero, también hay que entender que la vida no es dual, es una paleta con matices. Que una persona acepte que no tiene control sobre TODO en esta vida, no implica que esa persona se instale en el victimismo.

  Por otro lado, que una persona sea víctima de violencia o cualquier otra eventualidad traumática, no la hace incapaz para hacerse cargo de su vida.

  Aceptar haber sido o ser víctima no te vuelve gilipollas de repente. Y eso es algo que hay que entender porque parece que quien es victima es porque es menos que otra persona que no lo es. Menos inteligente, con menos sentido común para ver donde hay peligro, etc.

 Permitidme ser un poco barriobajera y dar rienda suelta a mi naturaleza:

Este pensamiento es una puta mierda, mires por donde lo mires, no hay por donde cogerlo. Fin de la cita.

  De hecho, para muchos que han sido víctimas de circustancias sobre las que no tuvieron ningún tipo de control, el ser capaces de gestionar la vulnerabilidad de no tener control sobre todos los aspectos de su vida es un primer paso para recuperarse.

   Porque si no hacen ese primer paso, si no se reconocen como víctimas, seguirán yéndose al otro extremo, el creerse responsables de lo que pasó y de lo que puede pasar, y por tanto estarán de continuo en un estado de alerta y controlando todos los aspectos de su existencia, en el que no podrán dejar nada al azar, porque si lo hacen, algo malo les puede volver a suceder por su “desliz”.

  Si escribo esto hoy, es porque esto que he entendido en los últimos tiempos, creo que es de vital importancia para muchas personas, que se ven atrapadas en un bucle del que no saben donde salir y donde encima se tienen que esconder por su debilidad de carácter. Fuck that.

 Y lo más grave de eso, no es el bucle en el que están metidas, que lo es, sino es que se pueden pasar años buscando gente que les ayude, sin ningún éxito. Si se leen libros de autoayuda, les permeará esta sensación de ser responsable de su vida incluso de cosas de las que no tienes control o responsabilidad. Ser responsable de uno mismo es un acto de madurez, pero quien sufre esto por lo general no suele ser su problema, sino más bien un exceso de responsabilidad. Llevan el mundo sobre sus hombros y no se pueden permitir descansar, porque de hacerlo, el horror puede volver a pasar. Han aprendido la lección.

La individualidad y responsabilidad total como meta a conseguir

Hago un inciso aquí: no me parece casualidad que ese mantra “tú tienes el control sobre tu vida” se de en una sociedad capitalista extrema, donde se tiende al individualismo,  exacerbado por un clima de inestabilidad perpetua (económico, de valores, etc).

 Si tú eres responsable de todo lo que te pasa, no podrás luchar por una sociedad más justa, porque se entiende que en una sociedad donde tú eres el máximo responsable de tus resultados es ya una sociedad justa. De igual manera, si sientes malestar en tu vida, te lo guardarás, porque eso es síntoma de debilidad o de ineptitud personal. Muerte a la meritocracia.

   Estamos en un cambio de paradigma de la sociedad y eso es estresante de por sí. Nuestro cerebro no funciona bien en la incertidumbre, está continuamente haciendo cábalas para darle sentido al caos en el que vivimos. Así que no es casual que a más caos, a más incertidumbre, mayor sea el mensaje de “haz esto así y así, tú tienes el control”. Es una treta psicológica que evita que nos enfrentemos con una verdad inalienable: la vida es caos, no tenemos control más que sobre una pequeña fracción. El individualismo es la estocada final, el golpe de gracia.

  Vivimos sobre una ilusión de control y no parece que sepamos equilibrar el saber que la vida es impredecible con el poder real que sí tenemos. Considero que echar el peso hacia uno u otro lado de la balanza es igual de malo. Es un suicidio. A nivel planetario nos estamos instalando en un extremo y eso lo pagaremos. De hecho lo estamos pagando ya.

 Si asumimos que tenemos poder sobre todo lo que nos pasa, si no conseguimos aquello para lo que trabajamos, por poner un ejemplo, nos sentiremos mal. Sentiremos que no lo hemos intentado suficiente, que no somos lo suficientemente inteligentes, etc.

Para que se entienda. Hacer esto es como jugar a un juego de estrategia sin tener ni idea de las normas del juego. Puedes hacerlo, claro, pero tus probabilidades de éxito serán bajas y casuales en el mejor de los casos. En cambio, si conoces las reglas del juego, aunque no te gusten y te parezcan absurdas, podrás hacer estrategias para conseguir ganar en función de dichas normas, aumentando tus probabilidades de éxito.

 Obviar el mundo en el que vivimos, las normas sociales, la separación de clases, las desigualdades por origen, raza, sexo, lo único que conseguirá es que te desgastes hasta límites insospechados y que te echen y eches la culpa por no lograrlo.

  Y por supuesto, no te faltarán oportunidades de sentirte mal.

  Siempre saldrán ejemplos de gente que por ejemplo siendo pobres lograron el sueño americano. O de aquella mujer que logró llegar a lo más alto de su carrera sin dejar de lado su vida personal. Que sea posible no quiere decir que sea probable. Si no sabes la probabilidad de que eso ocurra, si no sabes de dónde partes, si luego fracasas en tu intento, te sentirás un puto fraude.

  Si sabes lo que hay, en cambio, lo intentarás con concimiento de causa. A hierro, pero sin apegarte al sentimiento de éxito-fracaso porque no depende enteramente de ti y porque no es lo mismo correr los 100 metros lisos preparándote exclusivamente para ello y con el mejor equipo de profesionales y equipación detrás, que prepararlo por tu cuenta, ir a la pata coja y cargar con un saco de 50 kgs. No es lo mismo, no.

  El mensaje que recibimos machaconamente y que nos hace sentir poderosos y empoderados (y por tanto bien) es ilusorio y es temporal. Que aasí sea ya les viene bien a muchos, porque de esta manera no nos cuestionemos las normas sociales.

  Si nos cuestionamos a nosotros mismos, no cuestionaremos nada más. Cada vez tengo claro que quienes se han hecho con el cotarro, otra cosa no, pero conocen muy bien el funcionamiento de la psique humana.

Hace tiempo que digo que para vivir una buena vida hay que tener un profundo conocimiento de la naturaleza. De cómo funciona. El tener ese conocimiento profundo lo puedes utilizar para el bien común o para tu propio bien (que se volverá en tu contra, así que en realidad se han dejado parte de la lección sin estudiar :P).

 ¿Y qué tiene que ver esto con el trauma?

Me he ido un poco de tema, pero está todo relacionado.

LO QUE VALE PARA OTROS PROBLEMAS PSICOLÓGICOS NO VALE PARA EL TRAUMA

Cuando tienes un problema X y te planteas acudir a un profesional, lo primero que te piden es que les cuentes el problema. Según el profesional indagará más o menos en la causa. Pero todos o casi todos te darán unas pautas para que seas una persona funcional.

 Ser una persona funcional es ser una persona provechosa para la sociedad y para ti mismo a pesar de encontrarte como el puto culo. Sería algo así como, bueno, me acaban de cortar el brazo, me duele, pero trasciendo el dolor y sigo con mi vida. El dolor es sólo pasajero, es algo que no puedo controlar y que no me define. Lo malo es que algunos hemos aprendido a seguir con nuestra vida teniendo las tripas colgando y con una pierda amputada. Somos los putos amos haciendo eso.

 No soy psicóloga, y ahora mismo no me apetece ir a por bibliografía para ser más exacta, así que perdón a los profesionales por si lo que explico no es exacto. Es mi percepción, como paciente, y como yo entiendo las cosas.

 El caso es que este tipo de terapia que te hace una persona funcional y te ayuda a lidiar con las emociones que todos tenemos y hacer que no te afecten es la famosa terapia cognitivo conductual. Es decir, ser consciente y alterar conducta no adaptativa por una adaptativa y que te permita al fin y al cabo, acercarte a una vida que quieres y que tú eliges y no a una vida que eliges por miedo.

   Ejemplo: quedas con gente y te vienen sentimientos de chunguez, de no tener nada que ver, de no ser suficiente, que no caes bien, etc, te identificas con esas emociones, dándoles la categoría de verdad universal y hace que no quieras hablar o conocer a gente porque total no tienes nada que ofrecer o lo que sea que sientas. Con terapia conductual te darías cuenta de estas emociones, las verías como tal, nubecillas que van y vienen, no te identificarás con elas, y actuarás a pesar de ellas, buscando nuevas conductas-acciones a pesar de lo que sientes. Es decir, en el ejemplo, te apuntarías a un curso de macramé para conocer gente por mucho que tu radio mental te diga que no le caes bien a la gente, que no te apetece, etc.

 Esto está muy bien. Es utilísimo porque quien mas y quien menos tiene una radio interna que es la radio de los horrores. Así que daño no te va a hacer. Al menos, no del todo.

 El problema viene cuando esta estrategia en realidad está reforzando una estrategia tuya de supervivencia de evitación del dolor que sientes. Si sigues por ese camino le estás dando un mensaje muy peligroso a tu psique: tu dolor no le importa a nadie, ni siquiera a ti. No le importas a nadie. De ahí a la desconexión con el resto de los seres humanos, a sentir una soledad brutal y llegar incluso a pensamientos suicidas hay un trecho.

   Las emociones no son todas inútiles y fuente de creencias limitantes. Muchas de ellas, sino todas, nos dan información más que valiosa sobre nuestra experiencia. Hay que saber distinguirlas y descifrarlas y eso es lo difícil.

 Hay un grupo de gente que somos expertos en auto realizarnos terapias cognitivo conductuales. Cuanto más hacemos, más nos olvidamos del dolor que nos manda el cuerpo. Si hacemos lo suficiente, seremos capaces de olvidarnos por completo del cuerpo. O casi. Porque el cuerpo es perro viejo. Millones de años de evolución son muchos años como para vencer con estas burdas estrategias de evitación. Joío es.

 Y es que, si has sufrido algún tipo de trauma durante tu vida, especialmente de niño, debes saber que tu cuerpo no funciona como el resto de los seres humanos ante los mismos estímulos.

   En el momento del trauma, el schock fue demasiado fuerte para procesarlo. El lóbulo frontal se desconectó del sistema límbico (entre otros responsable de la respuesta de lucha-huída y centro de emociones) y esto ha hecho que las emociones que sentiste en ese momento no hayan sido procesado por la parte racional del cerebro. Esto ha cambiado la estructura de algunas partes de tu cerebro y ha afectado a todo tu cuerpo (sistema inmune y endocrino).

    Esta es la razón por la que no puedas solucionar esto desde el intelecto, porque el intelecto simplemente no tiene esta información. No existe para esta parte del cerebro. Y diréis, ¿y dónde está? Pues está en tu cuerpo. Una amígdala más reactiva que está continuaente activando tu eje HPA (eje del estrés). Estrés crónico que te afecta al sistema hormona, inmune y por supuesto a nivel cerebral.

 Por lo general cuando estás bien, estás de puta madre. No recordarás nada relativo a ningún evento terrorifíco del que no tuviste control. No entrará en tu radar. Sólo podrás acceder a esta información cuando haya un “trigger” que no sabrás nunca cuándo ni dónde va a suceder y que de repente hará que te sientas como una niña pequeña. De repente, toda tu inteligencia se irá al garete. No podrás relatar la experiencia porque esa parte del cerebro guarda sensaciones, “flashes” y la parte frontal es la que se dedica a ordenar esta informaicón y a emitir un relato que te ayuda a integrarlo en tu historia personal. Digamos que en el límbico está la fotografía en raw.

  Funcionamos en una ventana de tolerancia, si excitamos el sistema (=cuerpo) por encima del límite superior a ese margen, estaremos de nuevo en la misma situación que sufrimos en el evento traumático. La parte de la corteza frontal-racional- se desconectará del límbico. Ahora, de nuevo, tendremos acceso a todas las emociones que sentimos ante tal evento, pero, de nuevo, no podremos integrarlas, porque la parte del cerebro encargada de tal proceso estará de nuevo apagada.

 Así se ve que las opciones son bastante malas: muerte o destrucción. O no puedes acceder a tus emociones y por tanto no puedes integrarlas en tu narrativa personal con la ayuda de la corteza prefrontal, o bien tienes acceso a ellas, pero tu corteza se ha ido de vacaciones y te ha dejado sóla, de nuevo, con esas emociones. Esto, lo que hace es que revive de nuevo el trauma, sin resolverlo, retraumatizando de nuevo y debilitando el cuerpo.

 Porque toda hiperactivación viene seguida de una hipoactivación. Depresión, alejarse de otras personas, etc. Además de ir disminuyendo la ventana de tolerancia en la que digamos que puedes funcionar como una persona normal.

  Al final, se siente, o yo lo he sentido así, como si fuera por una cuerda y a cada paso tenía que tener mucho cuidado por no salirme y caerme. El estrés y concentración para no caer eran enormes y en estas circunstancias, no te puedes permitir el levantar la cabeza y apreciar las vistas

 Al final, lo que consigues es tenerle un pavor a tu cuerpo y lo rehuyes todo lo que puedes. Tiras de terapia cognitivo-conductual autoinfligida porque es la manera de mantenerte ocupado y también de ir tirando con tu vida e ir avanzando. Todos sabemos que es cuando te relajas que sale todo, así que sin saberlo, has hecho de tu vida una carrera en la que relajarse no está permitido, porque si lo haces, te espera el coco. Y el coco da acojone y te deja echa polvo.

Tú mecanismo para hacerle frente es a su vez solución y perpetuación del problema. Más aún cuando es un mecansimo que es alentado por toda la sociedad (hacerse cargo de tu vida, ser productivo).

 Y no sólo eso, te conecta con un sentimiento de vergüenza, de desconexión con el resto de los seres humanos, que cuando ven eso (si lo llegan a ver, ya te encargas tú de que no se vea), la mayoría se sientan superiores y con cierto aire paternalista te dan consejos que ni te van ni te vienen. En definitiva, te tratan de subnormal y esto te da mucha RABIA. Porque que tu cuerpo vaya por libre no te vuelve en gilipollas, pero claro, tampoco tienes las herramientas para explicarlo, y teniendo en cuenta que a ellos no les pasa y a ti sí, piensas que la tara es tuya. Que eres débil, que eres tonta, que piensas demasiado, sientes mal, y un largo etcétera.

 Los profesionales de la salud mental no siempre ayudan tampoco. Te hacen ver que no lo intentas suficiente o bien, que tienes una aproximación errónea o creencias erróneas.

 Al final, no te queda otra que pegar un puñetazo en la mesa y ponerse serio:

Troncos y troncas, no me vengáis con milongas, que aquí el único/única que no se está enterando de misa la mitad eres tú, mecagontó lo que se menea ya, que me he gastado una pasta siguiendo tu mierdi consejos y lo único que he conseguido es sentirme doblemente peor. Es que ni pa eso se puede relajar uno, hasta que no te pones a investigar, aquí no se entera ni Dios.

  Y es que, normalmente, si buscas ayuda en un estado de hipoactivación, más muerta que viva, ahí hay tanto que hacer que sólo se quedan con lo que están viendo, que no eres tú, que es un reacción física brutal como si te hubieras corrido una ultramaratón unas horas antes. Lo peor de ese estado es la vulnerabilidad y como en ocasiones, sin ser conscientes, se aprovechan de ello. A ti te gustaría decir: no, coño, eso no es lo que pienso, quiero decir, pero una persona con labia y concomientos de la psique humana te ganará por goleada en una situación de absoluta desigualdad. Cuidadín con eso (otro día daré mi personal guía de cómo elegir profesional).

 El caso es que, si vas hecha unos zorros, con pensamientos y emociones, que son los mismos de una niña asustada, harán pensar que ahí hay un trabajo importante de maduración. Diagnóstico exitoso. Actuación clara: trabajemos esos pensamientos, etc. Pero mec, error, porque resulta que cuando el prefrontal vuelve de viaje, la verdad es muchas de esas personas no tienen problema para hacer todo eso. De hecho, seguro que ya lo hacen, en su afán por sacarse la bicha de encima.

 Así que, en mi caso, no ha sido hasta que di con una persona especialista en trauma que no me sentí comprendida. De repente no tenía que intentar explicar con todo lujo de detalles algo que ni yo podía explicar (ya sabéis, sólo cuando estás de bajón sale). Me dijo que trabajar desde el intelecto era inútil. No tuve ni que explicar mi vida en verso, menudo alivio. Explicó tan bien todo lo que me pasaba y cuándo me pasaba, que sentí un alivio brutal.

 Así que, para todo aquél que esté pasando por algo parecido, hacedme el favor de coger con pinzas los consejos que os den, incluso los que vengan de profesionales. Si no saben de trauma, igual os retraumatizan (a mí me pasó). Y es que trauma llama a trauma.

Cortar el bucle es de vital importancia, pero no puedes hacerlo solo, porque para ello necesitas aumentar tu margen de tolerancia, porque es ahí donde podrás integrar las emociones que se quedaron vagando por tu sistema límbico y que se quedan dando por culo en tu cuerpo en forma de dolencias y enfermedades varias y de debilitamiento general. Necesitas a alguien versado en el tema y que sepa rescatar esas emociones sin llevarte fura de tu margen de tolerancia y que te ayude a integrarlo.

 Si os parece todo como muy esotérico. Mon amis, esto es ciencia. Neurology science rules! Mucho nos queda por saber del cerebro, eso está claro, pero cada vez se entiende más cómo funciona y cómo es la relación mente-cuerpo (que se haga la distinción me parece bizarro, es que la mente no es parte del cuerpo? Pobre, dejemos de marginar a la mente, ella también está formada por células, moléééééculas y demás. Un poco de respeto. Que los pensamientos no son el espíritu santo).

  Y para el que quiera más info, este libro está escrito por posiblemente una de las personas que más saben de trauma del mundo. Más de 50 años de experiencia clínica y como un millón de publicaciones científicas. Lo explica maravillosamente bien y da soluciones que bajo mi experiencia son muy acertadas.

 El cuerpo lleva la cuenta

 Y por último. Trauma es cualquier cosa que haya provocado esta respuesta en el cuerpo. Que no hayas ido a la guerra de Vietnam o hayas sufrido un desastre natural no quiere decir que no hayas sufrido trauma. Cada uno tiene su acervo genético, que le hace más o menos susceptible a traumatizarse ante ciertos eventos (vamos, que cada uno tenemos un límite más o menos bajo para aguantar ciertas cosas), por no hablar que igual ciertos traumas son heredados vía epigénetica. Y teniendo en cuenta que vivimos en un país que no hace tanto sufrió guerra civil donde además, para más inri, no se ha podido cerrar la herida, todos somos tenemos susceptibilidad a sufrir esto (el estrés pasa de generación en generación).

 

 

Feliz Supervivencia a la Navidad

Estos días son típicos de felicitaciones. La gente se vuelve así como un poco tierna, rayando la hipocresía (ejem) y dejándose impregnar del buenrollo navideño. Más vale que eso que nada, hay que ser positivo.

 

Luego están los que rodeados de familia, amigos, sentimientos de alegría que se instalan en tu corazón y te dan calorcito te felicitan y te dicen que disfrutes de eso mismo. En su burbuja de mundos de yupi se olvidan que hay gente que no tiene tanta suerte.

 

Porque, ¿qué pasa con todas esas personas que no tienen de eso? ¿quién se acuerda de ellas?

 

Si tú eres de las personas que sufren por Navidad, de las que estas fiestas sólo traen desasiego, bien sea por los que ya no están, por los que se fueron, por los que nunca estuvieron o por los que no supieron estar.

 

Sé cómo te sientes. Si ya es fácil sentirse alienado en la época de facebook donde todos son su mejores versiones y parece que viven la vida loca todo el rato, mientras tú lidias con tus miserias, con tus soledades, con tus luchas inmensas y a la vez cotidianas, las Navidades es ya como la estocada final. Y si vives en el Hemisferio Sur, aún, el verano mata la melacolía, pero si encima vives donde no hay luz, vas a tener que echar mano del kit de supervivencia.

 

Sabes que la putada más grande es que te sientes un alien en otro planeta, galaxia incluso y sabes que  hay mucha gente que no puede sentir siquiera como te sientes.  Es una sensación tan ajena como la tuya de sentirse en casa, protegido, en paz. Tampoco les quieres joder la fiesta, así que intentas ponerte el disfraz de que todo está bien, aunque cada año pesa más

 

Pero ¿sabes? Tu familia eres tú. Y sí, no es tan bullicioso, y demás, pero si aprendes a soportarte, a cuidarte, incluso a quererte, no van a haber mejores fiestas. ¿Sabes lo que es no aguantar al cuñao diciendo machunadas? ¿Los gritos, las preparaciones, las prisas? ¿Tener que ir a casa de los suegros, esos que no soportas? Si te apetece te puedes quedar hasta las tantas durmiendo, pedirte algo en el chino de la esquina o directamente prepararte un bocata de nocilla y quedarte viendo series hasta el fin de los días.

 

Todo tiene su parte positiva, hay que saberle darle la vuelta a una situación, por mucho que cueste.

 

Pero si te gusta la Navidad y no tienes familia, sé tu mejor amigo, sé tu familia. Y ponte manos a la obra. Según tu nivel de odio-el-mundo-no-puedo-con-mi-vida y la energía asociada, haz algo según tus posibilidades, pero haz algo.  Te doy unas cuantas ideas:

 

  • Un paseo en la playa o parque más cercano. La Naturaleza nunca decepciona. Deja que los rayos del sol te dejen más suave que si te hubieras fumao dos porros. Nunca subestimes the power of nature 😛 Palabrita de bioloka.
  • ¿Estás suscrito al gimnasio? ¿Ese caro que tiene de todo? Fantástico, vete directamente a la sauna. Canela fina. Hoy sudas pero de gusto. Alternativa es tomarte un baño espumoso y altamente contaminante. Otro día ya si eso luchas por el cambio climático o compensas el exceso de hoy 😉
  • Tómate un desayuno por todo lo alto en ese sitio chulo que siempre quieres ir pero que nunca vas.
  • ¿Te has dado cuenta de ese adorno navideño súper cutre y que tiene lucecitas en el súper? Es hipnótico, ¿verdad? Pues, ¿A qué esperas? ¡¡¡¡¡¡Cóoooompralo!!!!!! Si te gusta decorar, tienes permiso para decorar como si tuvieras 8 años. Como no va a venir nadie a tu casa, poco te tiene que importar el dudoso gusto del circo que vas a montar (no es que te tuviera que impotar, pero you know, da vergüencita). Pero a ti se te va a enamorar el alma cada vez que lo veas y te vas a poner a cantar “All I want in Christmas is you” con cepillo en mano y mirándote en el espejo 😉
  • Déjate notitas chorras por la casa, cuelga chocolates de esa planta que tienes moribunda (podrías regarla, sería una opción) y cómete uno cada día, o dos…
  • Vete al súper y búscate los ingredientes de una súper cena nutritiva, rica y ponle el toque personal. Velitas, servilletas navideñas. No escatimes.
  • Hoy es un día ideal para ver pelis ñoñas. Una de mis prefes de navidad es Love Actually. Sí, si eres un tío dirás, menuda moñada. Pues mira, más de uno me ha dicho que han soltado la carcajada y que les ha molado. Humor británico, baby, en un a peli ligerita, justo lo que necesitas en un día como este. Los británicos son los putos amos en hacer chiste de desgracias, por eso lo llaman humor negro. Combinación ideal. No quieres ver dramas, documentales, ni cosas sesudas. No, no quieres. Ya podrás ser intelectual y cool el resto del año.
  • Y si nada de esto te apetece o tu estilo es otro, adáptate. Ahora, independientemente d elo mal que te sientes, hay unos básicos que tienes que hacer y son: levantarte, ducharte, hacer cama, recoger casa, y dar un paseo. Ya luego si eso, descansas. Pero toda conquista empezó por un paso. Encuentra el tuyo. Empieza por el mínimo y acuérdate: un paso detrás de otro. Sin prisa. Sin pausa.

 

Y recordad que somos legión. No eres el único que se siente así. Unámonos, juntémos fuerzas. ¡Conquistemos el mundo!

 

 

Feliz Navidad, campeones.

 

 

 

 

La vida es un experimento

   Quien me sigue en los últimos tiempos sabe que estoy totalmente obsesionada con temas de estrés, fatiga adrenal, microbioma, intestino impermeable, enfermedades autoinmunes, obesidad, etc, etc. He encontrado un filón que me tendrá entretenida al menos dos décadas según mis cálculos. De hecho, me interesa tanto que ya estoy tomando pasos para que esto sea mi profesión.

  No sé de qué, ni cómo, pero eso es peccata minuta, y desde luego estos detalles sin importancia no van a hacer que me quede quieta. La impaciencia no es siempre un defecto. Y es que tiene todo lo que yo pido de un trabajo, y más incluso: activismo político, rebelión, ciencia friki a cascoporro, practicidad, ayuda tangible. Es un campo donde mi porculerismo innato tiene una manera de salir de forma positiva para mí y para otros.

    Pero volviendo al tema.

El título de la entrada viene a que realmente la vida es eso. Un experimento. Todos somos científicos, aunque casi nadie se identifica con el término. Que si aburrido, excesivamente racional, farragoso, complicado, etc. Hasta hace poco, yo también renegaba del término, pues me consideraba mala científica. Menuda chorrez. Todos somos científicos. No puedes no serlo. Unos están en un laboratorio, y el resto no. Que unos capullos ególatras que basan su valía en ir pavoneando sus logros X o su forma de encarar la vida no te confundan.

LAS PREGUNTAS Y LA CIENCIA

 

   El fin último de la Ciencia es comprender algo. Absolutamente todos nos hacemos preguntas. Es parte inherente de ser humano y de tener este cerebro que chupa nada más y nada menos que el 20% de la energía total del cuerpo.

  Continuamente nos preguntamos: Y esto ¿por qué es así? o ¿Por qué esto sucede como sucede? Y entonces comienza la fiesta. El festival de la Ciencia. Diversión sin parangón.

fiesta
¡Subidóoooon!

  Cada pregunta que te haces te lleva a respuestas. Vas acumulando datos. Cada día que pasas son datos, datos y más datos. Aunque no siempre los vemos. Porque en la vida, como en Ciencia, la mayoría de datos están disfrazados. O necesitas tener muchos para empezar a ver siquiera una silueta.

  Además, hay muchas variables, y nuestro cerebro no está preparado para entender cosas excesivamente abstractas, muy complejas y abiertas. Es mucha información a procesar y no le llega la vida. Tendemos, por tanto, a simplificar, a hacer las cosas más asequibles. No lo decidimos así, es un mecanismo del cerebro.

  El fin último es responder de forma adecuada al entorno sin gastar toda la energía en ello. Es por ello que no le hace falta saber toooooodo para actuar. El cerebro no sabe de procastinar, él se pone a la acción a la mínima de cambio. Tú le das un hueso pa roer y ahí se pone el tío. Así que cuidado qué le das, que igual te la lía. Cuando tiene la información mínima que le permite responder de forma adecuada a una situación, aunque no sea precisa, cuelga la etiqueta de entendido, y a otra cosa mariposa.

 Esto, es positivo porque nos volveríamos locos sin este filtro. Pero, por supuesto, también tiene su parte negativa.

  Y es que, según qué busques, según con qué problema te enfrentas, vas a dar mucho bandazo antes de encontrar una respuesta medio válida y que te permita responder a la situación o problema.

  Porque será muy tentador quedarse con la primera respuesta que te encaje con lo que quieres entender. De ahí creo yo que viene la tendencia innata de buscar causas externas que expliquen cosas que nos pasan. Son más fáciles de observar y por tanto se detectan antes.

   Es por eso que generalmente es más fácil que otra persona vea como resolver un problema tuyo que tú mismo, aunque eso tiene su peligro, puesto que obvian lo que no ven, que es tu experiencia, y eso hamijos, es un datazo como una catedral. Y es que, en estos temas, considero que la mayoría de las veces, la causa última es interna y las externas sólo joden la marrana complicando el asunto. Menuda madeja.

LUCHA DE DATOS Y LA FRUSTRACIÓN DEL CIENTÍFICO

   Pero hamijos, la paciencia es la madre de la ciencia, así que, en lugar de desesperar, hay que seguir picando piedra.

  En ciencia es importante no frustrarse cuando un resultado no es el que esperas. Las expectativas es el enemigo número uno. Porque que el resultado no es el que quieres o esperas es norma, total, tu hipótesis es un aire que te ha dado que sólo tiene en cuenta una mínima parte de las variables posibles y que lo más probable es que sea incompleta o que está mal, mal, REMAL. Vamos, lo que viene siendo una puta mierda.

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PhD Comics, el oasis en medio de una Tesis.

   Pero tener una hipótesis de partida es necesaria, porque te da el punto de referencia. De ahí, vas ajustando, vas contrastando los resultados, que con esta aproximación, ya no son ni buenos, ni malos, son datos que tienes que integrar para comprender lo que quieras comprender.

 Es un proceso lento, que requiere apertura mental, no aferrarse a ninguna hipótesis, ni a ningún resultado. Es más que probable que tengas que dejar una hipótesis y crear una nueva. Es muy probable también que tengas que tirar por otro camino, porque llegas a un callejón sin salida y la única que te parece plausible es el suicidio mediante corte de venas por micropipeta. En ciencia es importante fluir. Y en la vida, y en la vida.

  Tampoco vale obviar resultados que no te cuadran. ¡Ah¡, ¡Qué tentador quitar ese punto que te jode la de otra manera perfecta recta!, ¿eh? No vale quitarla.

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Qué mona mi gráfica, con una recta de regresión que es un primor.

  No me seas como los científicos que nos han jodido la salud diciendo que la grasa es mala, sólo porque algunos de los países del estudio con más consumo de grasa, también tenían los niveles más bajos de enfermedades cardiovasculares. No, no es una paradoja. Es no entender qué pasa.

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Que la realidad no te joda un buen resultado,  ya si jodes a medio mundo, si tal.

  Si quieres repite, experimento, repite hasta que te den ganas del suicidio. O hasta que comprendas, qué carajo significa el puto punto independentista. Eso ya depende exclusivamente de tu persistencia, interés y/o masoquismo.

 Cuando algo no te cuadra puede ser debido a varias razones: fallos del experimentador o incapacidad de interpretarla por, quizás, falta de datos. A priori no lo puedes saber. Nunca vas a saber la respuesta, porque nunca tendrás la seguridad absoluta de tener todos los datos. Así, que, relax, take it easy.

relax

 Sí, a estas alturas, te habrás dado cuenta de que la Ciencia ES MUY GUAY. El 90% va de lidiar con sentimientos de fracaso, frustración infinita y el tedio más insoportable que hay sobre la faz de la tierra. ¿te suenan estos sentimientos? Ah, la casualidad, la casualidad…

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 SÉ UN BUEN CIENTÍFICO

 Como no puedes no ser científico, pues copón, ya que estás, al menos sé uno bueno.

  Un buen científico no se rinde, es duro de mollera, porque lo que le lleva a seguir son las ganas de saber. Sin más.

  Si no tienes expectativas es difícil que te frustres. Porque todo te acerca a tu objetivo. Si tienes la mente abierta es difícil que sientas el fracaso, porque no hay fracaso. Son datos jugosos.

 Lo del tedio, bueno, ahí igual relajar un poco y tomárselo con calma sería lo necesario, porque hamijo, si no lo vas a saber nunca, mejor que te relajes, disfrutes, y te pongas a jugar. Nadie juega para conseguir algo. La gente juega porque es DIVERTIDO.

Considero que el mejor científico es aquél que se divierte.

Así que, ¡diviértete!

 Por otro lado, la humildad es para mí una de las características básicas del científico. Y sin embargo, tan pocos la tienen. Todos pecamos de soberbia en algún momento. A mí me encanta ser soberbia cuando me encuentro a un soberbio. Es como devolver multiplicado lo que me envía, en plan Kame Hame de Goku.

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Uf, cómo me pone Goku.

Y esto que os cuento, como véis no es sólo útil en ciencia, sino en la vida.

  A mí siempre me han dado mucho coraje la gente que es racista, homofoba, machista, o que se ríen de las creencias, visión política de otros. Los que juzgan tu experiencia desde su prisma. Están obviando las reglas básicas de la ciencia, de la vida: no puedes asumir que lo sabes todo desde tu pequeñísima ventana y acceso a la realidad.

   Es imposible saberlo todo. Así que ¡puto! cállate la boca y observa.

Peores aún, son, bajo mi punto de vista, los que se escudan en una creencia, ya sea en forma de religión, corriente X, o los más peligrosos, los que se escudan en la ciencia para defender sus ideas de mierda.

  Y eso, básicamente es no entender qué es la ciencia, que no es fácil y no te da respuestas seguras, y querer elevarla a categoría de religión. Pero religión chachi-guay, de esa que una persona que se considera inteligente y racional no tendrá reparos en abrazar para no joder su autoimagen de persona culta, inteligente. Sin entender que lo básico de la ciencia, la fuerza motriz de la ciencia es: cuestionar. Cuestionarse. Todo. T-O-D-O.

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¿El cielo es azul? ¿Quién dice que el azul es azul? ¿Todos vemos el azul como azul?

   Una de las cosas que más me sacan de quicio es el machista-racista científico. Se basan en estudios de mierda, que no hay por donde cogerlos y con conclusiones de mierda (las conclusiones, no lo olvidemos, son fruto 100% de las pajas mentales del investigador, y depende por tanto, de lo que se ha fumado al escribirlas y de sus propias creencias de mierda).

Importan los datos, y los datos, son eso, datos. No son explicaciones, no son sistemas. Son datos. Y a esos datos les faltan datos. Y así.

  Por tanto, cuando llegamos a un punto en el que creemos saber mucho sobre un tema o creemos entender algo, y ya estamos dispuesto a ir por la vida de envangelizadores, yo propongo un ejercicio muy útil: ponte en el extremo opuesto y plantea una hipótesis contraria.

Investiga desde ese punto de vista. A ver qué encuentras.

 ¿Y sabéis qué?, si buscáis, encontraréis.

Y ya está, el puto punto aparecerá. Y en cuanto hay datos que no cuadran con la primera hipótesis, esta tiene que cambiar.

¿A qué jode? 🙂 🙂

Método científico. Un amor.

LA UTOPÍA

  Como soy idealista incorregible termino esto con un pensamiento muy yo:

Y es que creo que, si todos fuéramos científicos puros, el mundo iría mucho mejor. Porque si no sabes lo que sabes, cómo vas a imponer en otro lo que crees que sabes. Cómo vas a criticar, juzgar o imponer tu ideología en nadie.

Como mucho, puedes concluir creer saber algo de un tema. Pero de ahí a saberlo, el trecho es el infinito y más allá.

Y por hoy se acabó, chin pun, pero no me despido sin antes hacer un llamamiento a mis queridos lectores, a la humanidad entera:

Sed un poco críticos copón, que no os cuesta nada, sólo una vida llena de incertezas, de caos, ostracismo social (te van a dar por todos lados, obvio) y un par de úlceras. 😀

Como efecto colateral, te desarrolla la empatía que es un primor.

  Cuando seas capaz de empatizar con hombres, mujeres, blancos, negros, amarillos, abuelos, niños, animales, plantas, buenos, malos, estúpidos y listos habrás alcanzado un nivel ya profi. Si llegas a poder empatizar con Hitler y otros, entonces habrás alcanzado el nivel Premium.

Porque sólo entendiendo lo que no comprendéis, podréis solucionar un problema.

Venga, os dejo que tenéis mucho curro por delante.

No eres especial

Ni nadie te debe nada.

 

Ni el Universo conspira para que consigas lo que deseas.

 

De hecho, el Universo no piensa, ni decide. Simplemente existe. Como el resto de cosas. La ley de la atracción no existe. Existe la perserverancia.

 

Por mucho que lo sueñes, no va a suceder aunque así lo desees. Aunque lo desees muy fuerte. Aunque trabajes muy duro.

 

No eres especial.

 

Eres uno más de los más de 7 billones de almas y otros tantos de seres vivos que puebla este mundo.

 

Tus deseos no están en el TOP 5 de deseos a concederte por todo lo especial que eres.

 

Baja a la Tierra.

 

Que para tus padres y familia seas la última Coca-Cola del desierto, no significa que lo seas. Es una construcción mental. Que tus padres te hayan dado la mejor educación, las mejores extraescolares, no cambia nada. Sigues siendo uno entre billones y no destacas en nada entre ellos.

 

Deja de quejarte como un niño porque el mundo no es como quieres que sea. Porque la vida es difícil, porque la crisis asá, porque el mercado laboral asao, bla, bla, bla.

 

Deja de quejarte porque de repente, al ingresar en la vida real,  tus deseos ya no son motivo de que se pare el mundo a conseguirte lo que quieras (el universo ya no son tus padres). Ahora te lo tienes que currar.

 

Y aceptar que puedes desgañitarte y no conseguir un asco.

 

Aceptar que aunque quieras y te merezcas vivir una vida súper chachi molona, de viaja por el mundo, con un laptop y un chai-latte viendo un atardecer en las Maldivas mientras trabajas 15 minutos al día para optimizar tu sistema de ingresos pasivos, lo más normal es que eso no vaya a suceder nunca.

 

Y sí, te lo mereces por ser tan especial. Por ese 0,1% de DNA que no compartes con nadie más. Esperas que alguien algún día lo vea, vea lo especial que eres, y tus deseos sean concedidos. Cómo no lo vimos antes, te dirán.

 

Despierta.

 

Estás en un sueño.

 

No va a suceder.

 

Y es bueno que así sea.

 

 

Porque, sinceramente, el mundo ya bastante tiene con lo que tiene, para que encima tenga una generación de suertudos que se consideran jodidos. Fucking spoiled idiots.

 

La maldad no se ejerce sólo por acción. También se ejerce por omisión. Y estás omitiendo la realidad. La realidad de que no tienes más derecho que cualquier otra persona en el mundo.

 

La realidad es que tú lo que has tenido es puta suerte. De nacer donde has nacido y en el tiempo que has nacido. Y que no puedes pretender tener suerte toda tu vida.

 

La suerte es un 0,00001% de la ecuación. El resto te lo tendrás que currar. Y ni por esas.

 

Desapégate del resultado, desapégate del éxito. No existe el éxito. Repito. NO EXISTE El ÉXITO. Y si no existe el éxito, tampoco existe su contrario.

 

Así que no me seas un puto mimado.

 

 

Gracias.

 

7 cosas que he aprendido en los últimos años (I)

 No hay mal que por bien no venga, así que aunque mi última entrada parezca una vomitona cargada de bilis, sólo lo parece. Me gusta darlo todo y si siento rabia lo digo.

 En cualquier caso, mi espíritu pragmático puede sobre casi cualquier otra cosa y no me va nada regodearme en la porquería (y si lo hago, es una señal).

 En la otra entrada pongo una lista de las cagadas mías o heredadas que me han condicionado la vida, y, francamente me la han hecho jodidamente difícil en algunas circunstancias y creo que han contribuido a que sea mucho más cínica en general con las personas. No porque crea que sean malas, sino porque la ignorancia, a veces, es peor que la maldad. Me hago cargo también, que hay gente en el mundo que ha tenido y tiene mucha peor suerte. Me alegro de no ser mujer en muchos países del mundo, donde si eres adúltera te violan, te apedrean o directamente te matan sin florituras. Aquí si acaso te dicen zorra o el cornudo te inunda la web de vídeos/fotos íntimas para joderte la vida. No hace falta ni que pongas los cuernos, tener una vida sexual se puede volver en contra tuya en cualquier momento.

 Pero dejaré el activismo feminazi para otro momento, porque hamijos, toda feminazi necesita un momento de relax al día.

COSAS QUE HE APRENDIDO GRACIAS A “FRACASOS”

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Tener más moral que Alcoyano Thomas Edision.

Qué nos gusta etiquetar las cosas. Que si gordos, flacos, listos, tontos, fracasados, exitosos, jóvenes, viejos. ¡Etiquetas con descuento, amigos!.

A veces se nos olvida que para aprender es imprescindible cagarla. Cagarla muchas veces. ¿O acaso de pequeño pasaste de estar tumbado en la cuna o donde quiera que te colocaran a andar perfectamente? ¿Sí? Pues eres el puto crack y espero que haya documentación gráfica de tal hazaña. Pero el resto de mortales, somos eso, mortales, y la cagamos.

  1. CAGARLA ES NECESARIO.

Esto, en realidad siempre lo he sabido de forma instintiva. Nunca he tenido miedo de preguntar hasta parecer absolutamente gilipollas sin ningún atisbo de dudas para quien me oyera.

De pequeña era preguntona y no me callaba. Cuando vi que esto importunaba a los profesores, me pasé a escribir cartas o leer revistas en clase. Adolescencia, vamos.

En la uni la situación era esquizofrénica, si osabas participar podía tocarte el profesor que con ira te miraba y básicamente te hacía entender que él es el Dios supremo y sólo hablas si él te habla. Pero a la vez, en un alarde de buenrollismo modernito, algunos te aplicaban un pequeño % de  la nota en participación en clase, sin importar mucho si participabas o no. Una excusa como otra para justificar una nota y que no te calienten la cabeza los putos estudiantes.

En la Tesis la cosa se complicó. Ahí entras si eres listérrimo. Cómo vas a preguntar una cosa, que deberías saber para mantener tu estatus de persona listérrima. En mi Tesis aprendí mucho, pero me jode el ambiente de “ungidos por Dios” porque podría haber aprendido más. Igualmente, parte de culpa también la tengo yo, me hago cargo. No me interesaba un carajo mi tema, me metí como quien se mete en un bar a ver qué tal (tal cual) y luego me atrapó el bucle infernal. Para aquella época mi salud era ya un asco, así que visto lo visto, ni tan mal.

 Sin embargo, lo que aprendí en la Tesis en sí es el método científico y cosas inherentes a él y que te sirven para todo en la vida. En la Ciencia como en la Vida:

  • A priori no puedes saber si algo va a funcionar o no. Si no lo pruebas, no lo sabes. Tienes que tener varias líneas abiertas y tirar por aquella que funcione y descartar aquella que no lo haga, por mucho que te hubiera molado seguir en esa. Deal with it and go on.
  • Los resultados ni son buenos, ni malos, son los que son. Esto amigos, es una verdad inalienable. Que tu incapacidad de entender algo no te joda un resultado. Que tu interpretes algo como un fracaso, no significa que lo sea, muestra más bien tu incapacidad de entender/explicar lo que este resultado te dice.
  • El 90% de los experimentos son bazofia pura. Un ascazo sin ningún tipo de recuperabilidad. Lo positivo: te haces inmune a la frustración, besarías a to quisqui cuando algo te sale chachi, y aprendes que el concepto de éxito a todas hora es una historia de Disney que el sueño americano nos ha vendido pero que no se cree ni el que se lo inventó.
  • No compares tu trabajo con un paper. El paper es la versión maquillada de un trabajo de años. En la vida, ídem. Tampoco te compares con un tipo que lleva 30 años estudiando la misma proteína. Si el tipo no supiera sería para preocuparse.
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No compares tu vida con lo que otro muestra de su vida.

 En definitiva, amigos, si queréis “triunfar” mi consejo es: ¡Cágala! ¿quieres aprender idiomas? Puta, habla con turistas en la calle, métete a foros, chats o lo que sea y cágala. Cágala mucho (así aprendí yo inglés de una vez por todas, metiéndome en chats de USA y acelerando mi conocimiento exponencialmente y sin estudiar mierdas aburridas).

 Y esto me lleva al segundo aprendizje.

2. LOS MEJORES RESULTADOS SURGEN DE HACER LO QUE TE NACE HACER.

 Al campo no se le pueden poner vallas.

Bueno, puedes, pero sirve de poco. Con la mente, pasa algo parecido. La mente es curiosa por naturaleza y por mucho que te empeñes en seguir u plan establecido por ti o por quién sea que te influencie (sociedad, familia, amigos, tu propia visión de cómo deberías ser o qué deberías hacer), lo cierto es que si no satisfaces la curiosidad de tu cerebro acabarás en loop autodestructivo. Palabrita de niño Jesús.

 En mi caso, yo siempre he sido de hacer las cosas por un pálpito y sin pensármelo mucho….si algo me emociona y esa emoción se mantiene en el tiempo…eso es para mí y voy allí de cabeza. Y eso con lo cagada que soy, tiene su mérito (la naturalez es sabia, una de cal y otra de arena).

 Ejemplo: yo en 3º de BUP No tenía ni zorra de qué estudiar. Estaba en clase de ciencias puras y quién más quién menos ya sabía qué iba a estudiar: informática, ingeniería, química, matemáticas. Futuros brillantes se veían en el horizonte.

¿yo?

Ni la más remota idea. Esos años me había limitado a ir a clase, estudiar y básicamente a disfrutar de lo que hacía. Me gustaba ir a clase a pesar del suplicio de levantarse temprano (cuántas veces no soñé durante la primera hora de ser capaz de ver la clase metida en cama o al menos en sofá y con mantita. Mi deseo se cumplió).

 Para qué preocuparse de algo que no ha llegado. Esa era mi filosofía. Entonces en 3º ya todo el mundo estaba súper nervioso…y en COU ya parecía que te estabas jugando toda tu vida a cara o cruz. La gente se pisoteaba y yo no entendía nada. ¿qué importancia tenía? No entraba en mi cabeza.

 Y de repente, ese nerviosismo generalizado me invadió a mí también por expansión. De repente era…¡Oh, My God! ¡No tengo ni la más pajolera idea de qué hacer con mi vida!

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OMG, ¿qué va a ser de mí?

¿Qué estudio? A mí me gustaba estudiar, eso de elegir era como un castigo de Dios.

 Pero al poco, mi yo pragmática cogió listado de carreras universitarias y ahí que se puso a eliminar carreras que ni muerta haría: ingenierías (hay algo más aburrido???), historias varias, filosofías, y cosasdesas que ya bastante tenía con aguantar en clase.

  Pero este método no me valió de mucho, me quedaban al menos más de 50 titulaciones que al menos consideré: Química, Biología (esta en realidad no mucho, bichos yo??? Estás de coña???Abrir ranas? puaj. Pero la parte de biología molecular me gustaba mucho), Filología Inglesa, Turismo, Periodismo, Ambientales y un largo etcétera.

 ¿Cómo decidí?

  Pues un día en clase, el profe de Biología nos puso un documental de la 2 de las vacas locas, que en esa época era muy trendy, sobre todo por los casos en humanos en UK. Me apasionó la idea de que algo sin DNA podía propagarse y causar enfermedad. ¿Cómo coño podía ser eso? Entonces salió un tipo y debajo ponía el rótulo de “Bioquímico”.

  ¡Eureka! ¡Lo tengo!

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Ufff, menudo alivio.

Me moló tanto el nombre que decidí estudiar eso, sea lo que fuera que significara. Además, también me convenció que el tipo era guapo, algo sin duda mucho más importante que lo primero. Mi búsqueda había terminado. Sería Bioquímica. Además casaba bien con mi fantasía de ser una especie de Dana Scully.

Me veía.

Esta es posiblemente mi mejor decisión ever. Simplemente se sintió bien y la excusa manera de decidirme es la de menos. Algo había resonado y fui a ello a degüello.

  Hoy en día, a pesar de todo lo mejorable, no me arrepiento para nada de haber estudiado lo que estudié. Recibí críticas y miradas por encima del hombro. Hay que tener en cuenta, que yo era buena estudiante, podría haber estudiado la carrera que me hubiera salido del higo, y claro, en esas tu misión es, por lo visto, hacer gala de estatus y meterte en algo que la gente diga….uaaaau, ooooooh, alaaaaaa…yo pasé.

Ejemplo 2: Por contrapartida, posiblemente mi peor decisión fue hacer una Tesis. No me arrepiento de haberla hecho, porque he aprendido y tal y cual, pascual, pero yo cuando terminé la carrera estaba destruida (en el próximo punto más) y mi “idea loca” del momento era irme a UK y probar por ahí.

  Como era jóven, inexperta y muy cagada, en cuanto me dijeron en el labo que había una beca que podía pedir, deseché la idea incómoda pero jodidament atractiva para mí y me metí en eso, sin tener ni puñetera idea del tema, o de qué significaba siquiera hacer una Tesis (hacer un trabajito rollo fin de carrera, pero más gordo, pensé—-> tenía dos hostias o no??). Como yo todo lo que empiezo lo acabo, me arrastré como una sabandija en algo que llegué a odiar con todas mis fuerzas y mi salud se acabó de ir al carajo de forma alarmante.

En resumen: haz lo que te salga de dentro y pasa de lo que se supone que deberías hacer o no hacer. Sólo vives una vez y si temes cagarla, vuelve al punto 1.

3. HONRA TUS TIEMPOS.

Esto lo he aprendido muy recientemente. Os cuento un secreto: yo nunca me he considerado más lista que nadie, o tonta, de hecho ese tipo de pensamientos jamás entraron en mi esquema.

  Yo si no sabía algo o me resultaba difícil, preguntaba y ya. No perdí nunca ni medio milisegundo en pensar, soy tonta, mejor lo dejo. Mi curiosidad y ganas de jugar (aprender es jugar, ¿o no?) siempre ganaban. Cómo son los niños, ¿eh?

 Sin embargo, a partir de COU y sobre todo de la Uni, el ambiente de competencia chunga que había hizo que de repente me empezara a comparar.

Me veía lenta, torpe, tonta.

 De repente no me daba tiempo a nada. Tenía que dedicarle cada vez más tiempo para llegar al mismo nivel. Ya no era divertido, o al menos no tan divertido. El aspecto lúdico de aprender, que siempre me enganchó, dejó de tener cabida. Había que rendir y no había tiempo para florituras.

 El primer año de Uni, la transición fue dura. Pasé de tener las tardes libres a ir a clase por las tardes. A tener el horario de sueño totalmente descontrolado. A tener prácticas por las mañanas, clases por las tardes, estudiar por la noche y no comer al medio día porque la comida me sentaba mal (comida de rancho comedor, os hacéis cargo).

 Me mareaba en el bus de camino a la uni y por la noche me despertaba con ataques de pánico porque oía ruido de fuego. En una ocasión, tuve que abrir la puerta de casa para comprobar que no había fuego en la escalera del bloque. Tenía que dormir en el sofá del salón porque me sentía más segura (en caso de fuego, podría salir por ahí). Mi obsesión viene a que tal y como están hecho este edificio, de haber fuego esto se convierte en una puta ratonera. Si a esto le juntamos nivel estrés máximo, pues ya está.  En una ocasión, no sólo oí el crepitar del fuego, sino que olí el humo.

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No hay vuelta atrás, ¡Estoy zumbá!

Era mi hermano que había quemado algo en el microondas. ¡Puta! casi lo mato.

 El siguiente año decidí bajar el ritmo, y escogí una asignatura menos. El cambio fue notable. Alterné años de mucho estrés con algunos de estrés estándar. En la Tesis ya estaba más quemada que la moto de un hippie así que tenía apagones cada dos por tres. En alguna de las visitas a emergencias me valoraron que me hiciera pruebas de tiroides. Pasé del tema, claro, bastante que fui al médico y perdí unas horas preciosas que podría haber usado, produciendo. No iba a perder más. Menuda hostia tenía.

Os cuento esto, para qué veáis que no honrar tus tiempos es peligroso. Sí, soy más lenta que la media. Me gusta ir a mi ritmo, saborear como un buen manjar lo que hago, y sobre todo, me gusta hacer muchas cosas, disfrutar del día, hacer deporte, quedar con gente y vamos, lo que viene siendo tener una vida. Sin embargo, lo que yo he estudiado era bastante incompatible con esto.

 Y la vida moderna parece también bastante incompatible con esto. Yo, fijaros lo raro que llego a ser, sólo ser un animal haciendo lo que hacen los animales. Todavía no he visto un león muerto de estrés y diciéndole al resto, ¿siesta? ¿estás loco? Hay que cazar, cazar más, ¡cazar todo! Los humanos somos realmente estúpidos, que algunos se consideren el súmum de la evolución es algo muy LOL.

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¿Me dará tiempo hoy a marcar el territorio en el barrio o a olerle al culo a mis vecinos?

 Y, sobre todo, mi cuerpo no podía aguantar un ritmo así. Llamadme floja humana. Yo funciono bien en slow motion y sin estrés, y aunque durante mi carrera me demostré a mí misma que puedo conseguir buenos resultados bajo presión extrema, sin dormir, etc, etc, pues oye, que si lo puedo evitar, mejor.

  En esa época bien podría haber terminado en 6 años y ya ves tú, qué trauma hubiera supuesto. Seguro que hubiera disfrutado más, habría sacado mejores notas y habría sufrido menos. Pero claro, si vas más lento, automáticamente o eres tonto o flojo. Y yo no quería quedarme atrás en esa competición absurda.

  Supongo que me sentía como cuando de pequeña veía a mi hermano hacer todas las cosas guays que yo quería hacer (montarse en ciertos cacharritos, ir de colonias, hacer un montón de deportes, aprender a esquiar, etc) pero que o me hacía coger miedo (colonias? tú? Si te vas a morir de hambre—picky eater) y me hacían sentir como que no era suficientemente valiente o capaz de hacer lo que los otros. Yo me veía capaz, y quería hacerlo, ¿qué más daba si tenía que adaptarme? Eso de mayor lo llevé al límite. Ni de coña me quedo atrás.

 Ahora he aprendido que mi cuerpo manda, y que cada uno es libre de creer lo que quiera.

Y esto me lleva a:

4. ESCUCHA TU CUERPO Y HAZLE CASO, COPÓN.

  No me voy a extender mucho aquí, porque ya lo he explicado en los puntos anteriores. Honrar tus tiempos y en definitiva a tu forma de hacer las cosas es básico. ¿qué llegas más tarde? So be it. Lo importante es llegar y sobre todo pasarlo bien mientras llegas.

  En mi caso el diagnóstico de hipotiroidismo explica muchas cosas: mi presión baja, mi tendencia al insomino y depresión, mi cansancio infinito, mis eczemas, mi frio constante e intolerancia a temperaturas extremas, mi incapacidad de realizar deporte explosivo o de soportar grandes dosis de estrés, mi tendencia a engordar sin hacer nada especial y perder peso en verano sin hacer tampoco gran cosa, mi hipersensibilidad a ruídos y el saturarme sensorialmente muy rápidamente (darle por saco a un animal enfermo  o hambriento a ver qué os hace).

  Siempre he sido una persona de cuestionar lo que no me cuadraba y gracias a vivir en diferentes sitios desde pequeña, esto se ha exacerbado. Simplemente he estado expuesta a más realidades. Pero aún así, como todos, he tenido y tengo mi buena dosis de creencias chungas.

No ha sido hasta que me planté y decidí cuestionar mis creencias (no llegas porque eres floja, tonta, etc) que no he podido ver esto.

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¡Ou yea!

  En un momento de lucidez pensé: si no soy floja, ni tonta, ¿Por qué me pasa todo esto? ¿Por qué me canso más que la media? Si no estoy gorda, ¿Por qué tengo tendencia a engordar? Fue gracias a esta mentalidad que he dado con el problema. Mi formación en bioquímica ha sido clave, porque me ha permitido entender bien la problemática y porque una cosa me ha permitido ir a otra e ir tirando del hilo:

  •   Gracias a apreciar esto, vi que el estrés te engorda.
  •   Gracias a saber cómo el cortisol funciona en el cuerpo vi que un estrés crónico puede afectar a la tiroides y ahí ya cuesta abajo y sin frenos.
  •  Gracias a estudiar más detalladamente el hipotiroidismo, vi que una posible causa de estrés crónico (además de emocional, carga de trabajo, etc) son las intolerancias alimentarias. Que además, el 90% de los hipos son de origen autoinmune y que como decía Hipócrates:

Toda enfermedad empieza en el intestino-. Hipócrates.

Menudo puto crack el tío, ¿no? Los médicos no saben ni por donde les da el aire con el auge desproporcionado y epidémico de enfermedades cróncias autoinmunes y viene un tipo del año de la pana, sin tener ni puta idea de ADNs, genética, epigenética ni mierdasdesas y suelta eso y se queda tan pancho.

 Y lo peor, es que el jodío, tiene razón. Y que la ciencia, igual en los próximos 100 años o más puede demostrar esto que dijo el notas del Hipócrates. La ciencia es lenta, ¿os lo había dicho?

Total, que gracias a todas estas cosas, parece que mi endocrino y yo hemos acotado la causa de mi hipotiroidismo: a espera de resultados y unas cuantas pruebas, todo apunta a que tengo el intestino a tomarporcu.

Ahora resultará, que yo de pequeña, no es que fuera una tiquismiquis con la comida, sino que mi cuerpo pequeñito y sabio ya sabía lo que le sentaba bien y mal. Y parece, que me sientan mal más cosas que bien.

 Igual es que, teoría loca de bioloka, la mayoría de nosotros no tenemos el pool genético para sobrevivir a esta presión selectiva que es la vida moderna. Yo desde luego no lo aguanto. Supongo que estoy destinada a extinguirme.

 En definitiva, tu cuerpo sabe mucho más y mejor que tú de qué va la vida, hazme el favor, y escúchalo. Sabe más el diablo por viejo que por diablo.

Y de momento, lo dejo aquí. Me faltan 3 puntos, pero como me embale os escribo una Tesis.

Sayonara, babies. 😉

CÓMO ARRUINAR TU VIDA EN 9+1 SENCILLOS PASOS

Sí, amigos, me he vuelto una mercantilista, una mercenaria del blogueo. Con este título tan molón, lo voy a petar, porque todo el mundo sabe lo útiles que son estas entradas en las que se simplifica todo y parece como más fácil.

Pero yo no os quiero engañar, nunca os daría consejos que no haya seguido y comprobado. Todo lo que aconsejo en este blog lo he probado yo antes. Pero no me enrollo, vamos al lío.

Si quieres arruinar tu vida de forma sencilla, elegante y sin mucha historia, te recomiendo lo siguiente:

  1. A ser posible hazte (no hay imperativo de nacer? Bug!) con una familia disfuncional española estándar. Lo de española no es obligatorio, me consta que puedes ser exitoso con cualquier nacionalidad, pero en la nuestra, la disfuncionalidad pasa desapercibida. Es algo normal. A no ser que tus padres te abran la cabeza con un cuchillo, no deberías preocuparte mucho por tu integridad física o psicológica. Vivirás feliz muchos años ignorando los efectos en tu persona, hasta que en algún momento, cuando la vida apriete, te encontrarás con una ineptitud que creerás genética, para lidiar con las cosas chungas de la vida. No desistas, no es genético, es pura epigenética. Estás jodido y cuanto antes lo aceptes, mejor.

  1. Vete tú y tu familia disfuncional a un lugar lejos de cualquier lazo y en el que estéis completamente aislados. Una familia disfuncional está bien, pero claro, así sin más, sería hasta fácil de superar. Siempre hay amigos, familiares que pueden facilitarte la vida y eso NO es lo que queremos. Lo que queremos es jodernos la vida, ¿recuerdas? Si tienes una familia que sólo cumple el cupo para cumplir con las apariencias y que desaparece con la distancia, tanto mejor. Esto te ayudará a aislarte socialmente de forma que ni sabías posible. Desarrollarás una capacidad innata de ver las intenciones de la gente, y sabrás que la mejor forma de sobrevivir es no contar nada de ti, puesto que esto es la selva y sabrás que el débil y el diferente mueren antes. Recuerda que esto va de arruinarse la vida, no de suicidarte.

  1. Si la soledad puede contigo, los problemas en casa te agobian y la presión cada vez va aumentando, no sufras, gracias a internet tienes la oportunidad de joderte un poco más la vida. Cualquier red social te va a valer. Te vas a abrir en canal a gente que con esta información podría joderte la vida. A las malas, vas a comprobar lo que ya sabías, que estás solo. Entiéndelo, es algo humano, siempre tiene que haber un chivo expiatorio, un saco de boxeo.

  1. Otra forma fácil y rápida de joderte la vida es hacer caso a la sociedad que te dice que la gente inteligente estudia una carrera. Seamos sinceros, a los únicos que les sirve estudiar una carrera es a la estructura mastodóntica que vive de la universidad. Gente en su mayoría sin ningún tipo de aptitud, ni actitud, y que al acabar lo que quisiera que acabaran, se agarraron como garrapatas a su llave maestra, a aquella persona que podría meterles en el club. Pero como esto se trata de joderte la vida, estudia una carrera. ¿Te preocupa cuál elegir? No pierdas el tiempo viendo salidas ni nada, cualquiera vale, ahora, si quieres un hostión vital mayor, te aconsejo cualquiera de ciencias. Más que nada porque de las ciencias puras es de esperar cierto rigor.

  1. Los pasos anteriores son por sí solos efectivos en una alta proporción para ponerte en una situación jodida, que es lo que buscas. Pero no te duermas, estás en un momento crítico. En la carrera te desvivirás, estudiarás como nunca y jamás de los jamases vas a ir arrastrándote por los pasillos mendigando notas. Los losers no hacen eso. Los losers asumen sus fallos, sus aciertos. Los losers trabajan con estoicismo. Sabrás si vas por buen camino cuando te despiertes por la noche a cada ruido que oigas, cuando te zampes 2 litros de Coca Cola para mantener el ritmo y cuando ladres a cualquiera con el que te cruces. Y la señal definitiva. Sabrás que vas por buen camino cuando veas que gente que ha sacado menor nota que tú o que ha hecho más networking se han llevado la nota que tú conseguiste por derecho propio. Si además sientes que tu salud se está escapando, ¡Enhorabuena! ¡Lo estás haciendo requetebién! ¡Sigue así! Con un poco de suerte y tesón te aseguro que incluso podrías tener un final apoteósico: tener tu primer suspenso ever en tu última asignatura. Esto es igualmente difícil, pero te lo dejo caer porque un poco de motivación sana nunca viene mal.

  1. Eventualmente terminarás la carrera. Si consigues el último punto con honores, un verdadero loser en tu lugar se arrastraría lo más grande con tal de limpiar su expediente. Es un momento delicado y espero puedas sortearlo con soltura. Las tentaciones de probar suerte en otro país, o de buscar trabajo son grandes. Resístelas. Hay que ser fuerte, son unos malos momentos que pasarán rápidos si sabes como lidiarlos. Yo te aconsejo que empieces una Tesis Doctoral. En España. En Ciencias de la Vida. Te convertirás en material fungible, tu trabajo servirá para afianzar en sus butacas a los PI a costa de tu salud. Lo harás bien si puedes llevar tu mala salud física al siguiente nivel. Lo suyo sería que tuvieras como mínimo algún problema digestivo. Lo ideal sería que fundieras tu sistema hormonal, porque eso sería la prueba de que te estás arruinando la vida como Dios manda. Además, sabrás si vas por buen camino cuando los que te tienen que enseñar sólo hacen que pedirte, no se responsabilizan de tu formación, ni les interesa, y te dejan que tú vayas descubriendo poco a poco el maravilloso mundo de la ciencia. El trabajar gratis durante años con las mismas exigencias que un trabajador, pero sin sus derechos, qué derechos, los losers no queremos derechos. No los merecemos. Además, si quieres hacerlo para matrícula, te aconsejo que te metas a hacer una Tesis en un grupo flojo, que no se reúne para planificar la investigación y en la que es obligatorio calentar bench y cuyo investigador principal sería incapaz de llevar una casa, no te cuento un grupo de investigación. Si tienes intereses, amigos, hobbies, por favor, abandónalos, porque de lo contrario te vas a alejar de tu objetivo de arruinarte la vida. Y ése tiene que ser tu trabajo a tiempo completo.

  1. Pongo aquí un paso intermedio porque es importante. En algún momento durante la Tesis, sobre todo cuando tengas experiencia y veas mundo, tendrás tentaciones de dejar lo que estás haciendo. Valorarás el esfuerzo realizado, lo que vas a obtener y llegarás a la correcta conclusión que la única forma de joderte la vida será terminar con algo que se alargará en el tiempo y en el que de desistir podrías haber empezado en cualquier otro sitio, y terminado. No es lo que quieres. Persiste y resiste tus tentaciones. Es mucho más efectivo perder tus mejores años de juventud en un callejón sin salida. Sobre todo, y hazme caso, si eres mujer. ¡Ah! ¡Y ni se te ocurra pedir ayuda! O mejor, pídela. Pídela a quien no pueda entenderte, ni ayudarte, ni empatizar contigo. Si en algún momento te ofrecen un contrato de investigación para trabajar en un centro del extranjero, harás bien en rechazarlo por fidelidad a tu grupo madre. Prefieres arruinarte la vida que alguien se enfade contigo por buscarte la vida y mejorar tu CV.

  1. Si finalmente terminas la Tesis, te aconsejo que lejos de olvidarte de tu viacrucis, te regodees en él. El mundo académico te ha cambiado, es una droga dura y aunque jamás consideraras siquiera empezar por este camino y te importe un huevo de pato el prestigio de cualquier tipo, ahora no puedes salir de él. Creerás que es la única salida y en lugar de decir, hasta luego Lucas, dejarás pasar el tiempo sin hacer nada. O bien puedes intentarlo, para comprobar que te has jodido tanto la salud que ya no puedes tirar de fuerza bruta. Enhorabuena, estás casi allí.

  1. Ya has hecho lo más importante, pero un buen trabajo no lo es si dejas los detalles al azar. Cuando estés más débil de salud y cuando más aislado te encuentres, vete una temporada al extranjero sin trabajo y sin salud para poder siquiera ponerte a buscar. A ser posible Alemania, puesto que su carácter y hacer van a ayudarte mucho a concretar el trabajo de tantos años. Si has estado aguantando de salud, te aseguro que ya por fin vas conseguir los resultados buscados. Si tenías dudas acerca de la calidad de tu círculo social, no temas, saldrás de dudas más pronto que tarde.

  1. El último paso en realidad es un bonus track y es exclusivo para mujeres. Mujer, si te quieres joder la vida, durante todas estas fases creerás no sólo en la meritocracia sino que creerás que las mierdasdesas de género son gilipolleces de tías panolis que no tienen los putos cojones de intentarlo. Ná, tú estás por encima del bien y del mal, y el trabajo te hará libre. Inténtalo más y más fuerte y la verdad será tuya. Quieras o no quieras. Y, tirando la casa por la ventana, mujer, si quieres joderte la vida de verdad, pasa parte de tu tiempo tonteando y buscando novio, y si puedes, échate novio. Cree fervientemente que estás en igualdad de condiciones, que tu tiempo es igual que el suyo, que tu vida tiene tanto valor como la suya. Que van a respetarte y valorarte y que quien lo haga va a considerar también todo el esfuerzo que has hecho.

No ni ná!

 

 

Alguien lo tenía que decir.

Encuesta-experimento

Hace tiempo que quería escribir, pero entre una cosa y otra me da entre pereza y mucha pereza.

 

Hoy, sin embargo, vengo con la entrada más corta de mi historia de este blog y que requiere de vuestra participación. Son tres preguntas solamente:

  1. ¿A qué cosas solías jugar de pequeño/a? ¿Con cuál disfrutabas más?
  2. ¿Qué cosas son las que te hacen más feliz en la actualidad?
  3. ¿A qué te dedicas? ¿Está relacionado con alguna de las preguntas anteriores?

 

Espero vuestras respuestas. Explayaros tanto como os plazca. 🙂

 

 

 

 

 

Próximamente en sus pantallas amigas

  Regresará vuestro blog favorito. Ejem, ejem.

 ¡Es éste!, que hay que explicarlo todo. Bueno, vosotros asentid y ya, que yo así soy feliz.

 Ciertamente el parón ha resultado más que necesario. Funciono de una forma algo particular y vi que en Septiembre me descarrié un poco y entré en bucle. No pasa nada, nadie dijo que esto iba a ser fácil. Simplemente tuve un atasco de papel en la bandeja de entrada (demasiadas cosas a procesar y mi cerebro empezó a dar chispazos).

Replegué velas y me fui con el chiringuito a otro sitio, más íntimo, más informal y ahí pensé en voz alta, pero en intimidad. Hasta que se sacan conclusiones de nada, se puede llegar a sacar mucha basura, y yo, que soy Capitana Planeta por derecho propio, estoy bastante en contra de la contaminación ambiental, la emocional incluida.

  Ahora, estoy en otro punto diferente al que estaba hace un año, aunque soy consciente de que me queda camino. Intuyo que más o menos hasta que me muera, minuto arriba, minuto abajo, que esto de la vida es un aprendizaje continuo. Así que intento relajarme y disfrutar de las vistas y tomarme un algo en medio. Para alguien como yo, eso ya es todo un reto, pero ahí estamos, a veces con más pena que gloria, pero pasito a pasito.

  En mis temas de ratona de biblioteca, ya no estoy tan obsesionada con el estrés y toda la bioquímica involucrada, aunque es un tema que me ha abierto los ojos y fascinado por igual. Ahora, me he adentrado en el maravilloso mundo del microbioma. Igual algún día os doy la brasa. Bueno, seguro que os doy la brasa. El tema es apasionante y se están descubriendo cosas que creo pueden revolucionar muchos ámbitos relacionados con la salud en los próximos años. Estad al loro que creo que no dejará a nadie indiferente (le pondré un aire un pelín sensacionalista y grandilocuente, como es usual en mí, que sino se me os quedáis dormidos).

 Sin embargo, habiendo alcanzado una mínima destreza en eso de equilibrar la actividad y tener hábitos saludables (dentro de los límites que tengo ahora mismo, no estoy ni de lejos en mi forma física de antaño, pero no desespero), ahora los temas que me toca lidiar son más emocionales. Ahí, uno detrás de otro. Me doy cuenta de patrones y ahí estoy, escribiendo como una condenada para luego poder analizar y ver qué lo dispara. Siendo brutalmente honesta conmigo misma y recibiendo input que no siempre me gusta, pero que si me sirve para ver otros puntos de vista, bienvenidos son.

 También estoy explorando una vía más espiritual y que me dé un poco de esa paz que tanto anhelo. El mundo es como es y no voy a venir yo a cambiarlo y aunque moriré sin resignarme a la pasividad, lo cierto es que estoy buscando vías de escape positivas a esas ansias de hacer algo, de buscar un sentido, así como estrategias no destructivas para poder lidiar con ese dolor vital. Me doy cuenta de que es algo muy inherente a mi personalidad y que no soy ni la primera ni la última que pasará por ello. Hay muchos que se han quedado por el camino, pero otros han aprendido a lidiar con ello. Mi misión es analizarlos, imitarlos o al menos ver cuáles de sus técnicas me pueden servir a mí.

  Es un camino doloroso, se me antoja tela de lento, pero sí que veo ciertos cambios. No lo rápido que yo quisiera, pero en fin, tampoco hay que ponerse exquisitos. Respeto el ritmo y confío. No me queda otra, en cualquier caso 😛

  Mi intención es escribir una vez al mes o menos, pero siempre si tengo algo que considere que pueda ser interesante para otra persona que pueda estar pasando por lo mismo y que no haya dicho. Algunos de los temas no son fáciles de tratar y a veces me faltan las palabras que me sobran para otras cosas. Intentaré ser lo más clara posible y espero que algo de lo que diga pueda resultar tan revelador como me ha resultado a mí. Aún así, no tengo recetas mágicas, ni tengo respuestas para muchas cosas. Sigo picando piedra.

 Nos vemos, muchachada.

P.D. Abro de nuevo los comentarios. La política de comentarios será expuesta en alguna pestañita de este blog en algún momento, pero hago un adelanto: no toleraré faltas de respeto, ni hacia mí, ni menos aún hacia otros lectores-comentaristas. Una cosa es que yo diga más tacos que un camionero y otra muy distinta es faltar el respeto o directamente insultar. No me importan los comentarios ácidos, las irreverencias y en definitiva que cada cual se exprese tal y como lo sienta en un determinado momento, pero antes de darle al botoncito, hacer un poco examen de conciencia y revisar si hay mala hostia gratuita. Igual habría que plantearse qué de lo leído ha provocado tal reacción. Igual no soy yo. Igual eres tú. Digo. Igualmente, como nadie es perfecto y yo menos, entiendo que a veces se nos enciende la mano y se nos suelta el teclado. Shit happens. Pero que sepáis que voy a sacar mi vena ultranazi-censora. Como dictadora de este chiringuito, es lo que hay. Al que no le guste, hay cientos de miles de blogs pora ahí. 🙂 Grasias de hantevraso mes amis.

Feliz Duelo

Hace unos días que voy pensando en escribir por aquí, más que nada porque aunque este parón en este blog me ha sentado muy bien, creo que ya que está aún abierto y la gente sigue llegando a él, sería bueno hacer, aunque sea de vez en cuando, un recuento de cómo me va yendo.

No en vano, este blog empezó para dar cuenta de justamente esto: dar cuenta de cómo voy avanzando y destripar la realidad, mi realidad, y evitar que ésta me limite.

ANTECEDENTES

Este año he aprendido bastantes cosas. En el tema “físico” ha sido bastante poco productivo, aunque no me gusta este término, porque no por hacer más, logras más. Y si ha sido así es porque realmente y por un periodo inusualmente largo, mi energía se escapó por algún desagüe.

Como físicamente no podía hacer mucho, hice lo que podía hacer: leer hasta joderme la vista. Investigando y tras un análisis de hormonas esteroideas, vi que mis niveles de cortisol-hormona del estrés ni siquiera eran detectables por la mañana, cuando debería estar en su cénit para obligar al cuerpo a despertar. También me había fundido la hormona de la que derivan el resto de hormonas esteroideas, además del cortisol, entre ellas las sexuales. No estaba yo para hacer maratones, no.

La naturaleza es así, misterios de la vida y si no le echas cuenta, al final te golpea tan fuerte que no te queda otra que prestar atención, cabizbaja y aceptar la regañina estoicamente. A veces peco de atolondrada.

EL APRENDIZAJE REVELADOR

Podría hacer un listado exhaustivo de mi año o de lo que he aprendido, pero vamos a ir al turrón (otra manera de decir que no me apetece escribir :P)…sin duda lo más importante que he aprendido este año ha sido lo siguiente:

 

Es de vital importancia dar espacio en tu vida al dolor. Al duelo. Éste ha sido posiblemente la revelación más importante en toda mi vida. Parece de perogrullo, pero os aseguro que no es tan obvio.

 

Lógico, si alguien cercano se muere, nadie va a ver raro que estés triste una época. Tendrás toda la comprensión y apoyo. Aunque incluso en esos casos, si tu duelo dura más que lo que está socialmente aceptado, igual te empiezan a meter prisa “igual deberías ir superándolo ya”, “la vida sigue” y polladas varias.

 

 Lo cierto es que cada uno tiene una sensibilidad diferente, una forma distinta de dolerse y también una capacidad diferente de digerir el dolor. A unos les toma menos tiempo, a otros más. Unos llevan “bien” incluso una muerte cercana, y otros sienten dolor incluso con cosas tan banales como cambiar de lugar de residencia. Soy de estos últimos.

 

Pero no hay recetas mágicas en esto. Si te duele, te duele. Y da igual lo que digan millones de blogs, de libros de autoayuda y gente variada. A veces, no es necesario un cambio de perspectiva. A veces, desechar esas emociones y hacerlas desaparecer es mucho más dañino que la pérdida en sí. Porque las emociones dan información. Que no las sepas interpretar es otra cosa, pero ignorarlas no va a hacer que mejore.

 

Y en eso, amigos, sí que soy una experta. Si hubiera una cátedra en ahuyentar sentimientos cacosos y utilizar la energía para tirar para adelante como sino hubiera un mañana, sería mía de calle. No os negaré que es muy efectivo. He logrado un montón de cosas así. Pero también he perdido algo muy esencial por el camino. A mí misma.

 

Si niegas una parte de lo que eres, si niegas lo que sientes, te estás negando a ti mismo, y eso, no me preguntes bien por qué, el cuerpo no lo tolera nada bien. Lo que yo he llamado estrés estos meses en realidad era un duelazo del quince enquistado de hace años. Sin entrar en detalles, en un punto de mi vida tuve que tirar de una virtud que me define y que es la “responsabilidad”. Es una mierda ser responsable, os lo digo. Y lo es más aún si sientes que tienes que serlo por una causa mayor. Al final, en unas facetas de tu vida eres súper adulto, y en otras te has quedado en ese punto en el que tu dolor se encasquilló y salió a flote como buenamente pudo. En mi caso rebeldía silenciosa (sí, amigos, se puede ser rebelde y no drogarte o romper nada!), ira controlada y un cinismo que ha encontrado su momento cumbre a partir de mudarme a Berlín. Vamos, pasé de ser una niña alegre, feliz y lista a ser gradualmente una persona emocionalmente inerte y ceniza. Con eventuales destellos de lo que solía ser pero que duraban lo que una estrella fugaz.

 

Así que, mi regalo para el que me lee es la enseñanza que he recibido este año:

Si te duele, duélete.

Regodéate en el fango del dolor hasta que lo digieras. A ser posible, háblalo. O escríbelo. Si se verbaliza, el dolor empieza a tomar forma y te das cuenta de que lo que creías que era un súper monstruo en realidad es un fantasma wannabe. Si te encasquillas, pide ayuda. El que alguien te escuche sin juzgar, simplemente estando, hace maravillas. Recuperas la fé en la humanidad. Quizás no entienda lo que tú sientes, pero está ahí, está presente en tu dolor, y lo hace real. Desconfía del que te dice que son chorradas o que debes hacer A, B o C para salir de tu tontería vital. Ignóralos, mándalos a tomar por donde el pepino amarga. Mi nivel de tolerancia contra la ignorancia estúpida tiende a 0 y aunque podría plantearme ser mejor persona para el próximo año, creo que voy a dejarlo estar. Es más divertido ser una cabrona que dice las cosas como son. Os jodéis. 🙂

 

Y esto es todo amigos, para el próximo año 2016 os deseo un Feliz Duelo. Regodearos en él, observadlo, haceros su amigo y salid de fiesta con él. Como todas las relaciones, ésta también tiene su fecha de caducidad y en cuanto tu cuerpo te empiece a pedir marcha de nuevo, y te metas de lleno en la vorágine que es vivir, igual, hasta empiezas a echarlo de menos. Y esto es lo que he observado yo, incluso los peores momentos tienen algo bonito, algo que se echa de menos (pero recordad,  esto es como el bacon, con moderación).

LOS PUNTOS

Por casi último, alguna  de las claves que me han llevado a este punto:

 

  • La película Inside Out: muy buena película y que explica mucho mejor que yo, qué te pasa si ignoras a la tristeza. Película que no es ficción sino que está basada en datos científicos acerca del tema. Nuestra sociedad tiene la manía de ser como el personaje de la Alegría en la película. Cansinos, que sois unos cansinos. ¡Viva la tristeza!

 

  • Un análisis no buscado de la vida de gente como Amy Winehouse, Kurt Cobain, Robbie Williams y James Rhodes.

Los dos primeros con trágico final. Vi sendos documentales de su vida y me impactó el ver vídeos de cuando eran pequeños, la alegría y energía que tenían y cómo captaban cosas que otros no veían. Estas personas en algún momento sufrieron una pérdida que no supieron digerir y que nadie supo detectar (analfabetos!). Siguieron con su vida y no se llegaron a mirar dentro, no se llegaron a enfrentar con sus demonios y los de fuera ni siquiera eran capaces de comprender. Eso y el estar expuestos al foco de la fama fue lo que les llevó, bajo mi punto de vista, a la autodestrucción.

El caso de Robbie Williams, aunque es un caso diferente a los dos anteriores, lo pongo porque a pesar de verse a la legua que este tío tiene algo especial, lo cierto es que ha pasado gran parte de su vida sin entenderse nada. Le va la marcha, en todos los sentidos, pero a la vez es una persona súper sensible. Una bomba de relojería. La ha liado parda en numerosas ocasiones y sólo desde hace unos años ha encontrado la estabilidad que buscaba. Y eso lo ha logrado haciendo las paces con parte de lo que él es. Que es un cabroncete adorable (es mi prototipo de amigo ideal. Tengo unos cuantos así en mi vida :P) y que no tiene maldad en el 80-90% de las ocasiones. Es su naturaleza y a veces se le va de las manos. Y también creo le ha ayudado el entonar el mea culpa con aquellos en los que un momento dado hizo daño y tenía más cerca. Tomo nota. Y todo esto lo sé porque fui refan de Take That durante un par de meses, justo antes de que se separaran y me confirmaran que todo apesta y es más falso que un duro sevillano. Pero hace unos pocos años, ya siendo viejunos, han resucitado la artritis boy band y con sus estiras y aflojas al final han hecho las paces. Y para los más cínicos, ya sé qué pensaréis, pero me la pela, porque yo al constatar que la amistad es más fuerte que todas esas mierdas, me quedé un poco más en paz conmigo misma.

En el caso de James Rhodes, lo he descubierto hoy pero su historia es tremenda. Se ha pasado años dando bandazos en su vida, con una segunda piel que se te pega a ti de tal forma que ya no la distingues de la tuya propia y que es la depresión, el querer suicidarte, etc. Siento cada una de sus palabras y sólo puedo decir OLE por su valentía y por sus santos cojonazos de hacer lo que le mola como le mola. Me encanta su visión de romper con los estereotipos de la música clásica. Rock and Roll is not just music, baby. Me ha gustado especialmente este artículo que escribió respecto a la muerte e Robin Williams (en inglés).

 

Podría seguir con más, porque hay multitud de cosas que me han facilitado unir los puntos, pero lo cierto es que de poco importa lo que pueda decir. Al final, es un proceso individual y como tal, poco tengo que decir.

EL FUTURO (es muy oscuuuuuro, aaaay!)

Y por último, y ya sí para despedirme hasta la próxima, os comento que me he marcado una hoja de ruta para este año que entra y que me emociona mucho. También me entra el canguelo porque sé que si lo llevo al nivel que a mí me gustaría, que es “si no vale la pena hacerlo, tampoco vale la pena hacerlo bien”, es decir, hacerlo lo mejor  posible dentro de mis posibilidades, igual me vetan la entrada a los laboratorios-universidades de todo el mundo o me nombran magufo del siglo o me queman en la hoguera. Y es que entre otras cosas, he decidido que es necesario revolucionar el mundo académico-científico y quitarle ese misticismo ego-centrista. Y acercar la Vida y la Ciencia a todo el mundo desde donde se tiene que hacer, desde la pura curiosidad de saber y la capacidad de sorprenderse. Si lo lograré o no, eso es otro cantar que deberá ser cantado en su preciso momento.

 

 

¡Feliz Año Malandrines!

De egos decrépitos

Estamos casi a finales de mes. A justo una semana de mi cumpleaños. La edad de Cristo se desvanece entre mis dedos y siento una sensación parecida a ese 2007 que me sacudió por los cuatro costados.

Quería esperar un poco más, pero es que llevo días queriendo dar la noticia y mi impulsividad ya no puede aguantar más.

Empecé este blog por una necesidad creciente de retomar mi hábito de escritorcilla de blogs. Me desnudé parcialmente. Luego experimenté con un formato que era nuevo para mí. Qué es la vida sino un experimento continuo.

Pero hay algo que por mucho que hagas o dejes de hacer, es tu esencia. Y mi esencia me llama. Y siento que este no es el sitio adecuado. Que yo ya tengo un sitio donde dar rienda suelta a mis entrañas.

He decidido dejar este blog. Si es para siempre, para un par de semanas, un par de meses o X tiempo, Dios dirá. No me gusta predecir el futuro porque es una pérdida de tiempo. Escribiré si tengo algo que escribir y se ajusta a lo que yo creo que le va bien este blog.

Regreso a casa. Escribo blogs desde el 2003. Primero en catalán. Luego en inglés y finalmente en castellano. Para mí escribir es una necesidad, es una catarsis, una manera de expresarme, de ordenar ideas, sentimientos y vivencias. Es imposible que yo no escriba. Es mi respirar. Creo que viene de tener una necesidad o impulso muy grande por compartir-me. Por exhibirme, deconstruirme en público y volverme a montar ante la atenta mirada de propios y extraños.

Mi actual pre-blog (el anterior a este) lo empecé en 2007, tras coger un avión para ir a que mi novio de entonces, holandés, cortara conmigo. Él no lo hacía, pero los hechos hablaban por sí solos. Me harté de sufrir y de que no fuera claro. No fue ni la primera ni la última vez que he ido a que corten conmigo. A mí, de siempre, me han gustado las cosas bien hechas. Si hay que cortar, uno no deja pasar el tiempo y escurre el bulto. Uno va, se enfrenta a la persona que ha querido, o no, y le machaca la ilusión y el corazón allí mismo. Hacerlo no es sólo respetar a la otra persona, sino que requiere valentía. Enfrentarse al dolor que provocas a cara descubierta. Dejar que tus sentimientos negativos hacia ti fluyan. Sentirte mala persona, la inseguridad de si haces lo correcto o no. Enfrentarse a la situación incómoda de que todo acto tiene consecuencias y que las cosas a medias, funcionan sólo a medias. Y que igual, no vuelves a ver a esa persona, pero que si la aprecias, no puedes dejar que sufra porque tú no la quieres o porque tú no sabes lo que quieres.

Todos merecen y nos merecemos las mejores versiones de nosotros mismos.

Y admito que no es fácil. Pero ahí se ve quién tiene actitud, nervio, decencia.

Yo, la verdad, a veces adolezco de ello. Ego tenemos todos y a aveces es más fácil escudarse detrás de un ego construido, que salir de esa trinchera que nos proporciona y salir a cara descubierta en medio de una batalla campal.

Por otro lado, mentiría si dijera que lo que dijo Homo Minimus no me ha influenciado. Mentiría si dijera que no me ha dolido o que no he pensado en ello. Lo he hecho. He pensado en mí, en qué me molestó, en qué dice de mí. En que dice de la persona que lo emite.

Al final, para llegar a la conclusión de que lamentablemente siempre habrá gente que te juzgue, que te ataque, que no sepa ver, o, que aún viéndote y conociéndote perfectamente, decidan que eres un o una imbécil, o que, simpelemente, decidan hacer daño por el placer psicópata de hacer daño. Y no pasa nada. La Tierra sigue girando, no le puedes gustar a todo el mundo, etc, etc.

Y que el mundo está hasta ARRIBA de cosas negativas y que lo fácil es embadurnarse en ellas, dejar que te impregnen las entrañas, tu alma y la ennegrezcan y estrangulen, hasta conseguir ahogarla. Y convertirte en una persona, oscura, negativa, cínica, que no cree en la bondad de los demás, en lo bueno de la vida y del mundo e ir expandiendo este círculo vicioso negativo. Y reconozco que esa parte de mi alma anda ganando peligrosamente.

2deoctubre

Pero lo cierto, es que haciendo eso, voy en contra de mis creencias más profundas. La violencia sólo trae más violencia. La negatividad sólo trae más negatividad. Yo no tengo que hacer pagar a una persona que no me ha hecho nada mis frustraciones, mi cabreo, mi mala hostia. Si algo me molesta es mi obligación ver en qué me molesta. Al fin y al cabo el otro es siempre una proyección de mi mundo interno.

Este es un principio que he seguido a rajatabla en las relaciones sentimentales, cuando lo fácil, tras una decepción sentimental, y las he tenido épicas, es como hace mucha gente, apuntalar el ego herido y sacar un clavo con otro, sabiendo que esa persona no significa nada para ti y que en cuanto estés mejor y/o encuentres a la persona que realmente a ti te mola, la dejarás en la estacada.

La gente no está acostumbrada a sufrir. La gente no está acostumbrada a dejar el ego de lado y ser vulnerable, humano.

Y me doy cuenta que para bien o para mal, donde más me crezco es en mi propia miseria. En mi vulnerabilidad. Y que hay algo hermoso en mostrarse tal cual uno es, con lo bueno y lo malo. Exponerlo a la luz y exponerte a ser lapidado vivo.

Cierto que no es fácil. Pero es necesario. Es de hecho, el único camino.

Y sí, HM, tienes razón. Tengo un ego decrépito. Uno al que he intentado apuntalar de forma poco exitosa usando una cantidad de energía ingente. Me doy vergüenza ajena en ocasiones al no reconocerme en ciertas acciones. Por no tener las agallas. Me miro el ombligo, busco aprobación externa o por medios externos. Necesito sentirme validada, querida, comprendida. Soy débil, estúpida, prejuiciosa y desconfiada. Me molesta la gente que no piensa como yo o que no es tan perfecta como yo. Porque apuntalar un ego no es algo gratis. Y si yo dejo de ser yo, que al menos el resto no tenga la osadía de no emplear la misma cantidad energía. Pero tú, amigo, y lo sabes bien, no eres tan diferente a mí. Eres tan gilipollas como yo lo soy. Nos reconocemos a la legua. Sólo hay que ver los detalles que saltan como luces de neón. Tú me has reconocido rápido y yo también, aunque admitámoslo aquí, tú tomas más medidas de protección que yo. Pero inútiles a un ojo entrenado.

Sólo que tú parece que aún te engañas e intentas controlar todos los aspectos de tu personalidad, siendo evidente, para el que lo quiera ver. Y es que, en todos sitios cuecen habas.

Y sabes, NO PASA NADA. Cada uno vive como puede. Como sabe. Y cada uno se engaña también como puede. Uno puede acallar la vocecita intentando controlar todos los aspectos de la personalidad, pero la personalidad, que es perra vieja, al final acaba saliendo por otra parte. Es como un balón de Nivea al que se intenta mantener bajo el agua. Si lo haces con fuerza lo lograrás, pero tarde o temprano saldrá. Así que, realmente no te lo tomo en cuenta. Para ser honesta, no me sentí o me siento identificada aunque sí reconozco tener un ego decrépito. Es una cirscunstancia. No me define.

Me apunto lo interesante que has dicho de mí y lo tomo como revulsivo para mejorar. Si a ti te hace sentir bien contigo mismo el ir de superior, de dar clases magistrales de condescendencia, no soy yo quién va a juzgarlo. No es mi estilo, cierto, pero nadie tiene que ver el programa sino le mola.

Lo que sí me molesta es la mala leche gratuita. Me da pena. Es fácil criticar las vulnerabilidades de los demás cuando las tuyas las guardas celosamente para que no puedan ser objeto del mismo tratamiento. Pero al final uno sólo puede centrarse en lo que realmente puede cambiar y no en cambiar a los demás. Esto lo he aprendido a base de hostiones vitales.

Y todo esto lo digo sin acritud, o al menos con todo el respeto que puedo arrejuntar. La verdad, no puedo juzgar a la persona que hay detrás del personaje, porque no lo conozco, ni se deja conocer. Y está bien. Cada uno elige cómo mostrarse.


Y bueno, hamijos, que OS QUIERO. Sí, a ti también. Soy de naturaleza 0 rencorosa (algo bueno tenía que tener, eh?). Lo mejor de un blog siempre es la gente que viene, que comenta y que me escribe e-mails. Sois poquitos, pero Dios, me siento tan y tan afortunada. A pesar de mis bandazos en la vida, nací con estrella porque siempre topo con gente que me devuelven la fé en la humanidad, en mí y en seguir adelante con más empaque, con más dignidad y valentía.

Y que me harté de luchar. Como que me rindo. Ya no voy a luchar contra las desigualdades, contra los cínicos, los intolerantes, los negativos, los frustrados, los violentos, los desagradables, los maleducados.

Acepto que el mundo es un asco. Que yo soy un asco. Pero que incluso siendo un asco, es maravilloso. Soy maravillosa.  A mi decrépita manera. Y que todo es maravilloso porque es un asco. Así que mi decisión es sólo ver en qué lado quiero focalizar mi energía. Y durante estos días he tenido radicalmente clara la respuesta.


P.D. El que quiera mi dirección de blog, que me escriba un e-mail amoroso. 🙂 Aviso, el tono es distinto a este. Nunca me ha ido eso de hablar desde un pulpito de sabiduría. Las formalidades me dan urticaria. Así que esperad caos, destrucción y honestidad a raudales. Admito que no es para todos los públicos. Si eres altamente racional, ordenado y te disgusta la falta de foco, no te molará. Avisados quedáis.

P.D.2. Mi dirección de e-mail la encntraréis abajo a la izquierda. 🙂

P.D.3. No hay PD3, pero es que las despedidas siempre se me han dado como el culo. Soy de las que dice, bueno, que me voy, 200 veces antes de colgar el teléfono o antes de arrancar el coche o la bici.

Cuidaros mucho.